Hace unos días leíamos una noticia más sobre la posibilidad de pasar el suelo terciario de la zona de contacto a vivienda, tema que viene gestándose entre administraciones desde hace tiempo. No me puedo imaginar qué puede haber detrás de este interés del ayuntamiento, que además parece ser refrendado por las demás administraciones, en construir vivienda en este inhóspito lugar.
Por qué tanto interés en hacer vivienda en este disparatado lugar, ¿alguien ha pensado la pesadilla de los miembros de una familia para salir de este fondo de saco varias veces al día? ¿Qué pintan ahí aisladas un pequeño número de viviendas? ¿A nadie se le ha ocurrido intercambiar el suelo de la quinta fase del Polígono (zona de consejerías y centros tecnológicos destinado a centros oficiales) por el de la zona de contacto, por ejemplo? Es pedir peras al olmo a los pensantes de nuestras administraciones. Son sus inescrutables pensamientos sobre urbanismo y vivienda.
Pero, sobre todo, qué necesidad hay de situar ahí esas viviendas, cuando en el Polígono hay suelo para otras cuatro mil. Eso más las eternamente proyectadas 316 que en los últimos día ha sido vallada la parcela, anunciadas el 8 de febrero de 2024, o las promociones de las 126 y 86 de alquiler “asequible”. Qué ironía y buen negocio privado, viviendas que ya deberían estar entregadas en este pasado mes de junio. Al igual que con las 86 a medio de acabar desde hace trece años, así es de eficaz la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ante la falta de vivienda.
Todo esto es solo la punta del iceberg de la lentitud y los disparates de las administraciones. Por otra parte, seguimos leyendo constantes y diversas noticias sobre el nuevo disloque urbanístico proyectado en un POM tras otro. Así, José Ramón de la Cal y Jesús Carrobles de la Real Fundación de Toledo nos decían que "parece que estamos dispuestos a cometer los mismos errores para los mismos problemas: una estructura urbana inconsistente, un tejido urbano asocial, con tipos edificatorios obsoletos, de tamaño desmesurado, de calles carretera".
El informe 'Vivienda y Bienestar', publicado por CCOO, dibuja un escenario marcado por contrastes: crecimiento sostenido del parque inmobiliario, pero también un elevado volumen de viviendas vacías y un acceso desigual al mercado residencial
La Asociación vecinal “El Tajo” viene exigiendo desde enero de 2018 que la Junta no se desentienda de las viviendas sociales, en tanto que las ha abandonado y se vanagloria de ello diciendo que no son buenos caseros.
En los últimos días el ayuntamiento ha promovido la enésima reunión para debatir sobre vivienda, asimismo se ha realizado varios estudios sobre vivienda, pero no sirve para nada el estudio del estudio y nuevo estudio, hace falta realidades y pasar a la acción.
Por todo lo anterior poco de esperar de las administraciones, que además de hacer mucho ruido y vanagloriarse de naderías podrían hacer muchísimo más que poner nuevamente el futuro de la vivienda en manos privadas a través del “gran invento” de lo público-privado.
Llegados a la situación actual y sabiendo el proceder de las administraciones y sus sinrazones deberíamos pensar si los que necesitan vivienda y quienes realmente les apoyan pueden aportar alguna solución para paliar la situación.
Defender la vivienda como derecho esencial no puede quedarse en reclamar vivienda de alquiler, ya vemos su “asequibilidad”, poco esfuerzo y prisas de las administraciones. La pregunta a estas alturas es quién de verdad defiende la vivienda y de si quién la necesita pueden hacer algo.
Personalmente pienso que sí hay resquicios. Lo expuse en artículos anteriores en este mismo medio de comunicación, pero habría que cambiar el paso en algunos planteamientos, no podemos quedarnos únicamente en que hay muchas viviendas vacías.
Con lo que tenemos, con lo que nos puede venir sabiendo que la propiedad privada también está en nuestra Constitución y que por más que pudiera gravarse la vivienda cerrada no resolverá el problema.
Debemos pensar sobre qué tipo de vivienda necesitamos, sobre el número de personas que viven solas o en pareja sin hijos, sobre datos de personas que viven en habitaciones en pisos compartidos. No caer en la necedad de la administración, antes solo construían viviendas de 60-70 metros cuadrados, después todas de 90, y ahora volvemos al todo 70 metros… Todos los datos están ahí y la superficie de la vivienda debe ser diversa.
Hay que ver qué se necesita para “oxigenar” algo la situación; cómo paliar el problema a plazo inmediato, corto, medio y largo, conjugando todo de forma planificada. Por ejemplo, en el Polígono en un plazo de 10-15 años comenzará a haber viviendas libres, es decir, vacías.
Sí, hay resquicios, hay posibilidades aunque sean escasas, pero hay que contar con las personas que necesitan un vivienda, reunirlas, planificar con ellas. En definitiva, si seguimos solo en el reclamar lo que debería ser y deberían hacer las administraciones ya estamos viendo lo que pasa. Hay que pasar a debatir qué podemos hacer con lo que hay a nuestro alcance, con la legislación vigente, con las normativas, ayudas... Ya se sabe ese dicho “no esperes que te traigan a tu puerta la cabeza de tu enemigo”.











