
Encuentro con la alcaldesa de Toledo para hablar del Casco Histórico organizado por la Cadena Ser en la iglesia de San Sebastián. Foto: Ayuntamiento
Hace unas semanas me regalaron el libro póstumo de Almudena Grandes, 'Todo va a mejorar'. La escritora dedicó su último año de vida a advertir cómo podría ser un futuro escenario político con tintes de 1984 pero en versión española.
En una línea similar, el mes pasado había caído entre mis manos 'Queridos niños' de David Trueba que también ponía su foco en una forma de hacer política basada en la manipulación, en vaciar las palabras y retorcer la realidad hasta que encaje en los intereses de quien ostenta el poder, en lugar de ostentar el poder para mejorar la realidad, que es donde quizás deberíamos ir.
Donde vamos inevitablemente, lo queramos o es al invierno, los días se acortan y en breve llega el solsticio de invierno con su noche más larga, pero también la Navidad con su magia. Y vamos a 2023 que nos trae elecciones. Puede que sea este un buen momento para sacar la carta y ponernos a pedir qué queremos.

En estas iluminadas fechas, la Cadena Ser organizó esta semana un encuentro para hablar del Casco Histórico con la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, al que tuve la suerte de poder asistir. La introducción fue prometedora. En apenas unos minutos a la palabra Casco se le unieron otras como Tajo, medio ambiente, infancia, vivienda, participación ciudadana, servicios... Muchas de las mayores inquietudes que tenemos los que en el Casco Histórico vivimos salieron a la luz en apenas 5 minutos.
“Qué bien” pensé, “por fin vamos a hablar del Casco y sus problemas. A ver si entre medias se habla de soluciones, que falta le hace”. La charla se presentó por bloques temáticos, y se decidió empezar fuerte, con regeneración urbana. No cabía en mí de gozo. Nuestro querido Casco Histórico está plagado de viviendas y locales vacíos, cuyos propietarios prefieren tenerlos abandonados a rebajar unos alquileres exorbitados. Creí que se hablaría de esto, y de lo que se iba a hacer para evitarlo. Pero no, se habló mucho de un Corral de Don Diego que seguro quedará precioso, y que es mejor que nada, pero que se queda corto para el plan de regeneración que el Casco necesita.
También se habló, aunque poco, de los tres millones de euros invertidos en el pavimento de San Juan de los Reyes, pero nada se dijo de que esa reestructuración tiene a los vecinos fritos, les obliga a cruzarse todo el Casco, más CO2 y más atascos, para salir de él, en lugar de utilizar la salida que tienen a apenas unos metros. Por no decir la cantidad de árboles que han aprovechado para plantar. Ninguno.
En cuanto a las viviendas y locales vacíos se mencionó de soslayo. El Consorcio parece que tendrá un papel protagonista en esta gestión. Imagino que habrán pensado en reforzar el personal y decidido utilizar herramientas normativas existentes o crear nuevas vías de comunicación con los propietarios para dar salida a esos espacios, porque hay que recordar que el interés general se defiende en la Constitución como valor superior al derecho de la propiedad privada, pero es la administración quien debe defender ese interés frente al mal uso de la propiedad.
Se habló de participación, pero quizás fue lo que más faltó en el mismo encuentro. Intervinieron las personas programadas, y de las dos horas que duró a los ciudadanos nos dejaron un espacio de 10 minutos al final. Cuando me quitaron el micrófono me vino a la cabeza lo mucho que hay que repensar el concepto de participación en este Ayuntamiento, así como esos consejos de participación del distrito Casco Histórico-Azucaica (no sé a quien se le ocurrió el reparto de distritos, pero juntar a dos barrios tan opuestos en un mismo distrito pone de manifiesto la importancia que ambos tienen en el organigrama municipal).
Se habló de infancia, pero los espacios infantiles fueron los grandes olvidados. El Casco tiene parques pero todos con escasez de infraestructuras y mantenimiento. Paseo del Carmen, Corralillo de San Miguel o El Tránsito son parques muy aprovechables. El paseo del Carmen es un espacio con una gran cantidad de posibilidades para enriquecer un Casco necesitado de vida. Ganaría muchísimo con alguna infraestructura adicional que no requiriera de mucho mantenimiento, quizás unos ganchos donde se pueda escalar como si de un rocódromo se tratara, unas mesas de pingpong de cemento que duran una eternidad, y que cada uno se lleve sus raquetas y pelota, alguna cancha de tenis/pádel/frontón.
Está claro que pocas personas del equipo consistorial van al parque que hay junto a la piscina cubierta los domingos y los lunes, cuando se convierte en basurero de los jóvenes. Unos jóvenes que carecen de espacios para ellos, e invaden de mala manera los de los niños. Somos muchos los ciudadanos que echamos en falta en Toledo un Centro de la Juventud, un espacio amplio para gestionar su ocio, que los jóvenes lo hagan suyo, para que hagan suyo también el municipio y si fuera el Casco, mejor, para favorecer un barrio rejuvenecido. Rejuvenecido y que ponga en valor a la infancia, con unos parques más pensados para los niños, con infraestructuras sostenibles, sin necesidad de plástico, pero sí disfrutables por todos.
Se habló de aparcamiento, pero nada se dijo de qué hacer para mejorarlo, porque la situación actual es muy mejorable. Se habló de reducir el CO2, pero nadie habló de limitar el tráfico en el Casco, cosa imprescindible para mejorar las emisiones de gas y el aparcamiento. Además se prohíben las placas solares, en la plantación de árboles será el barrio menos beneficiado, no hay apenas agua, muchas de las fuentes que hay están estropeadas durante meses sin que nadie haga nada, y no hay ni una fuente llana con chorros que nos refresquen a pesar de las temperaturas elevadas, que con el cambio climático no dejarán de subir.
Se habló de Navidad, que Toledo sería un referente. Como vecina me gustaría que esto no implique una lucha de ver quién tiene las luces más grandes, sino que Toledo se llene de actividades enriquecedoras para todas. Las luces son espectaculares pero por muy bajo que sea su consumo, gastan, y no generan más enriquecimiento que a las eléctricas. Quizás invertir parte de ese gasto en rutas originales, espectáculos variados, en distintos puntos del Casco no tan transitados, bien visibilizados y remunerando a los artistas participantes, puede ser una opción sostenible, y que permita convertir a Toledo en ese referente navideño, con luces, y también con mucho intercambio de experiencias y riqueza más distribuida.
Por otro lado, saturar el Casco, sobre todo el fin de semana, de gente que viene a ver las luces en unas horas puntuales, en unas calles determinadas, y se va es una opción, de hecho es la que estamos teniendo en cuanto se han encendido, pero quizás no sea la mejor, y lo que es seguro es que no es la única.
Se habló de muchas cosas que se han hecho, pero de muchas más que se van a hacer, para lo que se necesitará personal específico en el Consistorio o subcontratado dedicado en exclusiva al Casco Histórico, dadas las muchas particularidades que tiene y el relevante papel que juega en todo el municipio.
Vaya por delante que la gestión del Casco Histórico es compleja, y más en una ciudad tan disgregada como Toledo. Somos pocos, y vivimos muy distanciados. Sin embargo, nadie duda que si esta ciudad tiene un corazón, reside en su Casco Histórico.
Es mucho el dinero que va a llegar de Europa. Los fondos Next Generation tienen que servir para incluir a Toledo en la realidad del siglo XXI. Y ese poner a Toledo en el tiempo que vivimos, tiene que pasar por repensarlo, sobre todo el Casco, para que el municipio brille junto a su barrio más particular en sus fortalezas y oportunidades.
Consciente de las dificultades y del esfuerzo que desde el equipo consistorial se hace, como vecina les animo a que no caigan en la tentación de retorcer la realidad para adaptarla a los intereses políticos, y que se planifique bien cómo destinar los recursos para mejorar el pulso de un Casco Histórico que a día de hoy late a golpe de un turismo insostenible. El barrio y el resto del municipio lo agradeceremos.