Cuando María llegó a Toledo el pasado 12 de agosto no pensaba que encontrar un lugar donde dormir cerca del Hospital Nacional de Parapléjicos iba a convertirse en otra batalla. Su hijo, de 25 años, había sufrido un accidente de moto el 6 de enero en Cádiz. Desde entonces, la familia ha pasado meses entre hospitales, primero en Puerta del Mar y después en San Carlos, en Cádiz, hasta conseguir que finalmente fuese trasladado al centro toledano especializado en lesión medular.
Ahora el joven afronta una lesión medular que le ha dejado tetrapléjico y necesita un largo proceso de rehabilitación. Su madre y su padre quieren estar a su lado. Pero en Toledo se han encontrado con otro problema: no hay una vivienda accesible y asequible para una familia que no sabe cuánto tiempo tendrá que permanecer en la ciudad.
"Estamos todo el día con el teléfono buscando vivienda", explica María a ToledoDiario.es. Una búsqueda que, según relata, se ha convertido en una fuente más de angustia mientras intentan acompañar a su hijo en uno de los momentos más difíciles de su vida.
44 euros al día para poder estar cerca de su hijo
Durante estas primeras semanas han ido encadenando alojamientos temporales, hasta que una persona les ha ido ofreciendo apartamentos según quedaban libres. La solución provisional ha sido alquilar durante un mes un bungalow situado frente al Hospital de Parapléjicos. El precio: 44 euros diarios. Solo en septiembre, la familia calcula que tendrá que desembolsar más de 1.300 euros por este alojamiento.
"Estamos bien, pero vale 44 euros diarios y, por lo pronto, lo hemos alquilado un mes, a ver si nos tranquilizamos", cuenta María. La intención es ganar unas semanas de estabilidad mientras siguen buscando un piso que puedan pagar y que permita a la familia permanecer cerca del hospital. Pero no es sencillo.
"No sabemos el tiempo que vamos a estar aquí, pero seguro que será para bastante tiempo", explica. Y precisamente esa incertidumbre hace todavía más difícil acceder a un alquiler convencional.
"Hemos encontrado algo, pero luego no se decide el dueño"
La familia asegura que ha encontrado viviendas que podrían encajar, pero también se ha topado con situaciones que ilustran las dificultades del actual mercado del alquiler en Toledo. En una de ellas, en la calle General Martínez, llegaron a desplazarse para visitar el inmueble. Les gustó y, además, contaba con una parada de autobús que conectaba directamente con el hospital.
La propietaria les pidió información económica sobre los ingresos familiares, incluida la pensión del marido y los ingresos de María. Se la facilitaron. Después, el silencio. "Viendo que no me llamaba, la llamo y es que el dueño está fuera y no se decide", relata. "Eso no se hace, porque eso es jugar con la gente. Nosotros no estamos de turismo".
En otra ocasión, intentaron reservar un alojamiento a través de una plataforma. Introdujeron sus datos y realizaron el proceso de reserva, pero posteriormente les comunicaron que esta no constaba. El cargo, sin embargo, sí apareció en su cuenta, según relata María.
El hospital deriva la necesidad de alojamiento a las administraciones
La familia ha acudido a los servicios sociales del Hospital Nacional de Parapléjicos y también ha contactado con ASPAYM Toledo, que les ha facilitado información sobre alojamientos disponibles en la zona. Desde el entorno del hospital explican que la necesidad de disponer de viviendas para familiares desplazados no es nueva y que la respuesta debería implicar a las administraciones públicas, especialmente al Ayuntamiento y a la Junta.
ASPAYM Toledo cuenta, de hecho, entre sus servicios con asesoramiento social a pacientes y familias y facilita información sobre prestaciones y recursos, además de disponer de información sobre viviendas y habitaciones de alquiler en la zona para familiares y acompañantes de personas ingresadas.
La Federación Nacional ASPAYM también puso en marcha, junto a la asociación Anda Ya!, un programa específico de ayuda económica para familias de pacientes ingresados en Parapléjicos. El programa contempla apoyo para alojamiento y manutención y está dirigido tanto a familias en situación de vulnerabilidad económica como a aquellas que, aun teniendo recursos, necesitan permanecer durante largos periodos junto al paciente.
Sin embargo, la experiencia de esta familia evidencia que los recursos existentes no siempre resuelven el problema de encontrar un alojamiento estable, accesible y económicamente asumible durante un ingreso prolongado.
Toledo, una ciudad cada vez más tensionada por el precio de la vivienda
El caso de María y su familia se produce además en una ciudad donde acceder a una vivienda de alquiler se ha convertido en un problema para cada vez más hogares. Toledo está incluida entre las localidades de Castilla-La Mancha con los límites de alquiler más elevados para acceder a las ayudas autonómicas.
En la última convocatoria de la Junta, el precio máximo de renta para acceder a estas ayudas se situó en 953 euros mensuales, cantidad que podía alcanzar los 1.143 euros para familias numerosas o personas con discapacidad. La convocatoria contempla ayudas de hasta el 50% de la renta durante un máximo de 15 meses, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Pero el problema no se limita al alquiler residencial. La expansión de los alojamientos turísticos añade presión sobre una oferta ya limitada. En Toledo, constaban en mayo de 2026 598 viviendas de uso turístico y 41 apartamentos turísticos, con un total de 3.795 plazas, el equivalente al 75% de las plazas existentes en establecimientos hoteleros.
La mayoría se concentra en el Casco Histórico, Antequeruela y Covachuelas, aunque también se han contabilizado más de un centenar fuera del Casco. El propio Ayuntamiento contabilizaba en junio 106 viviendas turísticas fuera del Casco Histórico, 67 con licencia, 23 en tramitación y otras 16 sin solicitud presentada.
Para una familia que necesita permanecer unas semanas o meses junto a un paciente, la alternativa al alquiler convencional termina siendo muchas veces el alojamiento turístico o los apartamentos temporales. Y ahí los precios se disparan.
"Estamos gastándonos todos los ahorros"
María resume la situación con una frase que condensa el problema: "Nos estamos gastando todos los ahorros". No sabe cuánto durará el ingreso de su hijo. Tampoco cuánto tiempo necesitará permanecer en Toledo para completar su rehabilitación. Lo que sí sabe es que necesita estar cerca de él. "Él necesita tranquilidad, no vernos tan alterados", explica.
La familia busca ahora un piso que puedan pagar durante una estancia que puede prolongarse durante meses. Un alojamiento que, además, permita las necesidades derivadas de la situación del joven y que esté suficientemente cerca del hospital para que sus padres puedan acompañarlo.
Mientras tanto, el teléfono sigue siendo su principal herramienta de búsqueda. "Estamos todo el día buscando vivienda", repite María. Una frase que refleja cómo, para algunas familias que llegan a Toledo obligadas por una emergencia sanitaria, la rehabilitación de un hijo se convierte también en una carrera contrarreloj para encontrar un lugar donde poder quedarse. Porque mientras él aprende a afrontar una nueva vida tras el accidente, sus padres solo piden algo tan básico como poder estar a su lado sin que acompañarle en su recuperación les obligue a quedarse sin nada.










