El esfuerzo ya lo has puesto

Una nómina debería permitir algo más que renovar el miedo a quedarse fuera. Defender al trabajador exige hablar del alquiler que devora su salario, de vivienda pública y de sueldos suficientes

Cumples tu jornada, pero tu sueldo no consigue una casa. Después alguien te explica que debes esforzarte más. El informe de Cáritas 'La vivienda imposible' señala que el 50,6 % de los inquilinos no podría acceder hoy a un alquiler sin destinar más del 30 % de sus ingresos. Conviene leerlo antes de volver a confundir precariedad con falta de voluntad. Quien limpia nuestras oficinas, sirve nuestras mesas o cuida a nuestros padres necesita cerrar una puerta y descansar. No podemos exigirle disponibilidad en el trabajo y resignación cuando busca dónde vivir. Una nómina debería permitir algo más que renovar el miedo a quedarse fuera. Defender al trabajador exige hablar del alquiler que devora su salario, de vivienda pública y de sueldos suficientes. Cáritas acompaña a quienes no llegan; las instituciones tienen que responder por qué no llegan. ¿Qué promesa de dignidad encierra el empleo si, después de trabajar, hay que pedir ayuda para tener techo? El esfuerzo ya lo ha puesto el trabajador.

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