Una buena noticia. Por fin. La selección de fútbol nos ha dado esta semana una alegría. Llegar a la final en el mundial es de las pocas cosas en este país que, como las uvas en fin de año, celebramos con orgullo juntos.
Y es una gran alegría que llega para contener la gran pena que nos trajeron las llamas la semana pasada. Porque la semana pasada hubo que ponerse de luto. Sólo en un incendio siete mil hectáreas calcinadas. Para escribir estas líneas sobre la catástrofe de Almería pongo en Google la nefasta palabra "incendios" y me aparece una ristra de noticias pero con el nombre de otras regiones: Aragón, Catalunya, Segovia. Almería ya ha pasado, ya ha ardido, ya se han quedado siete mil hectáreas sin vida, setenta millones de metros cuadrados, nueve mil ochocientos campos de fútbol para que nos hagamos a la idea. Muertos. Una inmensidad de muerte, vegetación, fauna, las personas a las que allí encontró. Es mucha muerte, demasiada, en apenas unos días. La catástrofe es tremenda. La energía contenida parece que es la equivalente a dos bombas de Hiroshima. Un luto nacional.
Pero los incendios siguen. Es verano y sabemos el riesgo que conllevan estas temperaturas, pero también sabemos de la importancia de la prevención y lo reducido de los medios con los que se cuenta. Todo lo sabemos. Aunque no hemos podido evitar ese campo de muerte que si se piensa encoge el alma.
Y el verano acaba de empezar, como quien dice. Afortunadamente, Google también acompaña a esos incendios de otras noticias, comunidades autónomas que toman nota del riesgo y aumentan las medidas preventivas, para evitar que sigamos vistiendo de negro a nuestros cada vez más escasos bosques.
Sabemos, y en ocasiones hasta hacemos. La Junta de Castilla-La Mancha presentó en mayo una campaña contra incendios que ampliaba la dotación presupuestaria y de recursos al objetivo de prevención. Esperemos que funcione. El cambio climático es un acelerador de incendios, y como en tantas otros aspectos, tendremos que adaptar nuestras acciones para que nuestro territorio no arda en llamas.
La naturaleza es nuestra gran riqueza en riesgo, sobre todo en España, sobre todo en regiones como Castilla-La Mancha. Hay un sol que no está dispuesto a rebajar su fuerza, así que toca adoptar medidas y ponerse del lado de la vida para defenderla frente a las llamas.
Hoy escuchaba en un programa de radio que lo revolucionario ahora empieza a ser actuar con cariño y amor. Tiempos extraños, pero son los que tenemos. Cariño, amor y disfrute, entre nosotros y con nuestra naturaleza, que es una parte importante de nosotros mismos. Toca animar esta necesaria revolución como animaremos a la roja en la final del mundial ¡Yo soy español, español, español!











