En un acto claramente electoralista, el alcalde de Toledo y candidato al Congreso de los Diputados, Carlos Velázquez, ha visitado las obras que desarrolla el Consorcio de Toledo en los Alamillos del Tránsito, inmueble propiedad de la Diputación que es también la institución que asume el coste. Se trata de la construcción de 17 unidades de alojamiento para 18 ocupantes en régimen de cohousing, según la nota oficial. Es decir, habitaciones con baño propio pero que comparten cocina y salón. La obra se completará con otra fase de 10 alojamientos más en una segunda fase. En su visita Velázquez ha declarado que “era necesario actuar, pero este proyecto es verdaderamente especial, también por el uso al que se va a destinar: viviendas”.
Pese al empeño oficial en hablar de “viviendas” lo cierto es que este proyecto consiste en tres módulos tipo dúplex que en su planta baja disponen de un salón-comedor-cocina de entre 22 y 26 m2 y en la planta superior seis dormitorios independientes con baño propio, de entre 6 y 9 m2, que comparten los citados espacios comunes. Además, la Diputación ha avanzado que el destino será el alojamiento temporal de estudiantes y la gestión se adscribirá a su propia Residencia universitaria Santa María de la Cabeza.
Para aclarar más el carácter de estos alojamientos, las Normas Urbanísticas del Ayuntamiento de Toledo señalan que “toda vivienda se compondrá, como mínimo, de cocina, comedor, un
dormitorio de dos camas o dos dormitorios de una cama, un retrete y ducha” (artº 262).
Parece que el interés de Velázquez en hacernos creer que estas “habitaciones con derecho a cocina” (como las definió con gracejo un profesor de la Escuela de Arquitectura de Toledo) son “viviendas”, tiene que ver con el pobre balance de su gestión en esta materia. No solo acabará su mandato sin haber concluido ni una sola vivienda pública de su propia iniciativa, sino que desde que es alcalde ha dejado perder 155 viviendas que han pasado a ser de uso turístico (hasta alcanzar las 639 actuales según el Registro de la Junta) y, lo que es más grave, con la modificación de la regulación municipal que él aprobó en marzo de 2025, en apenas año y medio un total de 22 edificios completos con 109 viviendas han cambiado su uso, deresidencial a apartamentos turísticos, casi todos en el Casco Histórico. Es decir, Velázquez ha permitido que otras 264 viviendas dejen de estar disponibles para los residentes en Toledo. Hace poco; quita mucho.














