Hace más de un mes denunciamos en el Consejo de Participación el peligro del Paseo de la Rosa y su bulevar en Santa Bárbara. Accidentes y atropellos que no son casualidad.
Se habló mucho. Tanto que hasta el alcalde, Carlos Velázquez, ante las preguntas de los periodistas tras uno de esos atropellos, lanzó su gran idea: pasarelas o pasos subterráneos. Una ocurrencia más.
Los vecinos seguimos esperando. Esperando el informe de la Policía Local. Esperando el radar itinerante y pedagógico. Esperando semáforos en los pasos más usados. Mientras, el peligro sigue ahí.
La DGT lo tiene claro. Entre el 11 y el 17 de mayo lanzó la campaña 'Peatones' porque los atropellos son un problema grave, prevenible y prioritario. Las causas son siempre las mismas: velocidad, distracciones, falta de visibilidad, invasión de espacios peatonales y conductas de riesgo.
El Paseo de la Rosa es un vial tensionado, de especial interacción. Tiene un bulevar peatonal en el centro y es una de las principales entradas de vehículos a la capital imperial. No puede seguir siendo un punto negro. Exige políticas preventivas y activas, formación y convivencia entre todos los usuarios.
Pero Santa Bárbara no solo sufre el Paseo de la Rosa. Sufrimos también la zona magenta de Safont, que ha expulsado coches al barrio.
Lo primero es limpiar. Quitar todo lo que impida ver. No compartimos al concejal de Movilidad, Iñaki Jiménez, cuando dice que los setos sin podar son menos peligrosos junto a rotondas y pasos de cebra.
Hace falta un estudio técnico de movilidad ya, aprovechando el verano, para que en septiembre haya mejoras reales.
Por eso pedimos que se declare el Paseo de la Rosa vía de especial atención circulatoria y de especial interacción. Que se atiendan las llamadas de la DGT y se pongan medidas efectivas.
El Ayuntamiento de Toledo y su Concejalía de Movilidad no pueden seguir mirando hacia otro lado. Santa Bárbara no puede esperar más.
Por Ángel Luis Martín Ludeña, presidente de la Asociación Vecinal Alcántara













