"¡Rescatan al banquero, desahucian al obrero!", "¡No es un piso chulo, es un puto zulo!" o "¡Hay solución: buitres a prisión!" han sido algunos de los cánticos que han marcado la tarde de este domingo en la céntrica plaza de Zocodover de Toledo. La Unión Popular de Inquilinos (UPI) se ha adelantado 24 horas y han convocado una asamblea abierta urgente ante el inminente lanzamiento de Rosario; de 80 años de edad y vecina del barrio de San Justo, en el Casco Histórico de la capital regional.
La concentración ha reunido a medio centenar de vecinas y vecinos y personas vinculadas a los movimientos por el derecho a la vivienda. El mensaje lanzado durante el acto ha sido claro: el caso de Rosario no debe abordarse como un problema individual, sino como parte de una situación más amplia de acceso a la vivienda.
"Mañana Rosario tiene que entregar sus llaves y nosotras vamos a acompañarla", ha señalado durante la concentración África Alonso, portavoz de la UPI, que ha reivindicado la capacidad de organización de los movimientos vecinales para hacer frente a los desahucios.
"Tenemos que ser muchas"
Alonso ha situado la movilización de Toledo dentro de un movimiento que, según ha defendido, está creciendo en distintos puntos del país, especialmente en la capital de España. La portavoz ha citado las recientes movilizaciones por la vivienda y ha asegurado que la presión social está obligando al Gobierno a plantear nuevas medidas. "Las vecinas hemos obligado a este Gobierno, que se hace llamar progresista, a redactar a contrarreloj un decreto de vivienda que llega tarde", ha afirmado.
La organización ha aprovechado la concentración para reclamar que las medidas que se adopten vayan más allá de las propuestas planteadas por las instituciones y recojan las reivindicaciones de los colectivos de inquilinas. Entre ellas, han reclamado una regulación de los alquileres vinculada a los ingresos de las familias, la recuperación de viviendas vacías para ampliar el parque público, la recuperación para uso residencial de pisos turísticos y alquileres temporales y contratos de alquiler indefinidos sin subidas anuales.
También han exigido el fin de los desahucios y una mayor protección para las personas que se encuentran en situaciones de emergencia habitacional. "No queremos que sea su decreto, sino el nuestro, el de las vecinas", ha defendido Alonso, que ha reclamado la aprobación de un denominado 'decreto Maricarmen'.
La portavoz también ha dirigido parte de sus críticas a las administraciones locales y autonómicas. En el caso de Toledo, ha cuestionado que el Ayuntamiento "no apoyara" la declaración de la ciudad como zona de mercado residencial tensionado y ha reclamado unos Servicios Sociales que, según ha señalado, "garanticen" acompañamiento y alternativas habitacionales.
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Un grupo de acción rápida y más organización en Toledo
Durante el acto se ha propuesto crear un grupo de acción rápida capaz de intervenir ante situaciones de emergencia relacionadas con la vivienda y movilizar a un número suficiente de personas cuando exista riesgo de desahucio. "Venimos de Madrid cargados de ideas. Vemos necesario un grupo de acción rápida que sea capaz de intervenir en momentos donde sea fundamental reaccionar", se ha señalado durante la concentración.
La Unión de Inquilinas también ha llamado a incorporar a más personas y colectivos a la organización y ha insistido en la necesidad de trabajar conjuntamente frente a problemas como los alquileres inasumibles y la turistificación. Para facilitar esta coordinación, el colectivo ha habilitado un grupo de WhatsApp de apoyo.
Este lunes, 28 de septiembre, a las 19:30 horas, la Unión Popular de Inquilinos se concentrará en la plaza de San Justo número 2 para intentar frenar que Rosario tenga que entregar las llaves de una casa donde lleva toda una vida construyendo su hogar.
















