Rosario, 80 años y toda una vida en San Justo, en riesgo de perder su casa en Toledo

La vecina, viuda y sin hijos, tiene una pensión de 500 euros y no dispone de una alternativa habitacional. La Unión de Inquilinas convoca este domingo una concentración urgente en Zocodover

Rosario tiene 80 años y lleva toda su vida en el barrio de San Justo, en Toledo. Es viuda, no tiene hijos y sus ingresos apenas alcanzan los 500 euros mensuales. Ahora, la vivienda en la que ha construido su vida está en venta y la vecina se enfrenta a la posibilidad de tener que abandonarla sin disponer de una alternativa a la que poder trasladarse.

Su caso ha llevado a la Unión de Inquilinas de Toledo a movilizarse y a reclamar una respuesta que vaya más allá de encontrar una solución puntual para Rosario. El colectivo considera que su situación refleja las dificultades a las que se enfrentan personas mayores y con pocos recursos cuando pierden la posibilidad de permanecer en su vivienda.

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La organización ha convocado este domingo a las 19:00 horas una asamblea abierta urgente en Zocodover para abordar el caso y recabar apoyos.

La llamada a la movilización se produce pocos días después del desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue expulsada de su vivienda en Madrid tras décadas viviendo en ella. Un caso que ha vuelto a situar los problemas de acceso y permanencia en la vivienda en el centro del debate.

Una pensión de 500 euros y ninguna alternativa

La situación de Rosario está marcada por su edad, sus bajos ingresos y la ausencia de una red familiar a la que recurrir. Según explica la Unión de Inquilinas, la vecina está tramitando además el reconocimiento de una pensión por discapacidad.

Ante la amenaza de perder su casa, ha acudido a los Servicios Sociales municipales y también ha solicitado ayuda a la Iglesia. Por el momento, según el colectivo, ninguna de esas vías le ha proporcionado una alternativa que garantice su vivienda.

El origen del problema está en la intención de los herederos del inmueble de vender la vivienda, una circunstancia que pone a Rosario ante una situación especialmente difícil: encontrar un nuevo hogar con unos ingresos de 500 euros mensuales.

Para la Unión de Inquilinas, la cuestión no es únicamente dónde podría vivir Rosario si finalmente tiene que abandonar su casa, sino por qué una vecina de 80 años que ha vivido toda su vida en Toledo debe asumir el coste de marcharse cuando no dispone de recursos suficientes para acceder a otra vivienda.

Convocatoria de este domingo 27 de septiembre

"No queremos alternativas habitacionales, queremos defender nuestras casas"

El colectivo ha situado el caso de Rosario dentro de una problemática más amplia relacionada con el acceso a la vivienda en Toledo. La organización reclama al Ayuntamiento de Toledo que informe sobre las viviendas públicas disponibles en la ciudad y denuncia que existen viviendas sociales en la zona del Tránsito que, según asegura, permanecen sin ocupar después de haber sido reformadas desde 2024.

La Unión de Inquilinas pide conocer cuántos inmuebles de titularidad pública están vacíos, en qué condiciones se encuentran y por qué no se destinan a personas que atraviesan situaciones de emergencia habitacional.

También cuestiona el destino de edificios e inmuebles sin uso residencial en el Casco Histórico, en un contexto en el que, según denuncia, aumenta la presión turística e inmobiliaria sobre la ciudad.

El planteamiento del colectivo es claro: la solución para Rosario no debería pasar simplemente por buscarle otro lugar donde vivir, sino por garantizar que pueda permanecer en su casa.

El caso de Maricarmen como punto de conexión

La situación de Rosario se conoce en Toledo después de que el caso de Maricarmen haya generado una oleada de movilizaciones en Madrid. La mujer, de 87 años, perdió recientemente su vivienda tras décadas residiendo en ella.

Aunque las circunstancias de ambos casos son diferentes, la Unión de Inquilinas considera que comparten una misma preocupación: qué ocurre con las personas mayores que pierden su vivienda cuando sus ingresos no les permiten acceder a otra.

Precisamente por ello, el colectivo se suma a las movilizaciones que reclaman la aprobación del denominado 'decreto Maricarmen', una de las reivindicaciones que está articulando actualmente el movimiento de inquilinas.

En Toledo, esa reivindicación tiene ahora un rostro concreto: el de Rosario.

Una asamblea para buscar una respuesta colectiva

La primera cita será este domingo a las 19:00 horas en Zocodover, donde la Unión de Inquilinas ha convocado una asamblea abierta para abordar la situación de Rosario y organizar el apoyo a la vecina.

Pero la movilización no terminará este domingo. El colectivo estará presente este lunes a las 19:30 horas en San Justo, en la puerta de Rosario. También, han adelantado su asamblea abierta al próximo viernes, a las 19:30 horas, en el anfiteatro de las Tres Culturas, con la intención de reunir a personas que estén atravesando problemas relacionados con sus viviendas.

Alquileres que ya no pueden asumir, amenazas de desahucio o dificultades para encontrar una vivienda son algunas de las situaciones que la organización quiere poner en común.

Mientras tanto, la prioridad para el colectivo es Rosario. Una mujer de 80 años, con una pensión de 500 euros y sin otra vivienda a la que acudir, que intenta seguir viviendo en la casa en la que ha pasado toda su vida.

Convocatoria de este lunes, 28 de septiembre

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