Miguel Ángel Rodríguez, delegado de CSIF Sanidad Toledo y médico de Urgencias, fue el responsable de la recepción de pacientes del accidente en el Hospital Universitario de Toledo (HUT) tras el accidente ferroviario.
En el hospital universitario toledano coordinó la recepción de las personas heridas procedentes de Urda. Primero tomando datos de filiación para después intentar “encauzarlos”, relata, hacia las distintas áreas del centro hospitalario habilitadas para la atención de afectados.
Recibieron el aviso y se pusieron manos a la obra. “Un accidente ferroviario de dos trenes de alta velocidad es sinónimo de muchos heridos”. Por eso lo primero fue habilitar espacios donde se pudiera atender a las personas que llegaron. Se prepararon cuatro zonas, una de ellas destinada a los pacientes críticos, con seis puestos, la segunda para pacientes graves en los boxes, una tercera zona para pacientes de trauma con patología más leve y hasta se preparó una zona pediátrica. Pensaron que podían llegar menores.
Se puso en marcha una zona de admisión para el triaje de los pacientes. Muchos presentaban politraumatismos o fracturas de diversos tipos, en piernas y brazos. “Todo lo que implica haber sido sometidos a fuerza de gran magnitud, aceleración y desaceleración”.
Una "muy buena" coordinación
Miguel Ángel Rodríguez califica de “muy buena” la coordinación entre el operativo del accidente y la atención hospitalaria. La mayoría de los pacientes llegaron “en situación grave”, comenta, a través de helicópteros medicalizados, para ser atendidos, estabilizados y tratados o bien a través de UVI móvil.
A los pacientes leves se les trasladó en ambulancias convencionales. “La mayoría de ellos venían con su tratamiento, con su diagnóstico de presunción, con la patología que se preveía que tenían, y el traslado fue muy correcto”.
En paralelo se atendió también a familiares de los heridos. “Sí, hubo atención psicológica, emocional”, en otra zona del área de Urgencias del hospital.
El médico destaca que “se volcó todo el hospital”, incluso los que estaban de libranza, en una situación muy compleja, y cita en particular a los profesionales del área quirúrgica y de la UVI. “Nos acompañaron en todo momento, trabajamos codo con codo y salió la situación para adelante, yo creo que de forma bastante satisfactoria”.
Eso, dice, a pesar de que “los hospitales no están nunca preparados para estas catástrofes, sino para atender el día a día. Esto es algo que rompe el quehacer diario y todos los recursos se tienen que volcar en este acontecimiento”.
La implicación de los sanitarios fue total. Algunos de los profesionales que se encontraban de libranza se acercaron a ayudar. “Toda la actividad estuvo relacionada con la atención a estos pacientes”, explica. Por eso cuando llegaron personas con otras patologías se les explicó la situación para poder concentrar el esfuerzo en los heridos que llegaban desde el siniestro ferroviario.
Un día después, llega otra fase al centro hospitalario. Con la normalidad recuperada, el médico dice que ahora llegarán las consecuencias psicológicas asociadas al siniestro. “Quizá sea necesaria atención sanitaria”.














