Una mañana quebrada en las Urgencias del Hospital de Toledo, blindadas tras el trágico choque de trenes en Urda

El centro hospitalario se ha movilizado de urgencia para atender a las víctimas del trágico choque de trenes en Urda. La llegada de ambulancias y helicópteros no ha cesado a lo largo de la mañana

A las puertas del Hospital Universitario de Toledo, la mañana se detuvo de golpe. Apenas minutos después de conocerse el brutal choque de dos trenes en Urda, el centro hospitalario comenzó a organizarse para poder atender a las personas heridas que se preveía que podían llegar al mismo. Lo han ido haciendo durante toda la mañana, en ambulancia o en helicóptero.

Traspasar el perímetro de Urgencias este miércoles era adentrarse en un territorio blindado. Un amplio cordón policial marcaba la frontera entre el caos exterior y la emergencia médica. Ambulancias de Castilla-La Mancha y de la vecina Comunidad de Madrid se sucedían sin tregua, cruzando las puertas en un goteo incesante.

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Tras las vallas, agentes de Policía Nacional y Policía Local no solo organizaban el paso crítico de los vehículos sanitarios, sino que levantaban un escudo invisible para proteger la intimidad de los heridos, frenando el asedio de las cámaras y guardando el respeto que exige una catástrofe de esta magnitud.

El pulso acelerado de los pasillos de Urgencias

Dentro, la vida del hospital dio un vuelco absoluto en cuestión de minutos. Los pasillos y las salas de espera asumieron el pulso frenético de la urgencia vital. En total, alrededor de una treintena de personas heridas en el accidente han sido trasladadas a este hospital, 7 de ellas en estado grave.

El eco de los helicópteros sanitarios sobrevolando el complejo se mezclaba con la tensión de los avisos por megafonía. La consigna era clara: vaciar de coches el aparcamiento superior de Urgencias y redirigir a casa a aquellos pacientes con dolencias leves para liberar cada rincón y cada camilla.

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"Al llegar nos preguntaban directamente qué nos pasaba. Íbamos por ginecología. Si no era así, no nos atendían. Estaba todo priorizado de forma absoluta para el accidente”, relata con desconcierto un paciente que vivió desde dentro las primeras horas del colapso.

"Había muchos nervios, algo totalmente normal ante algo así", confiesa este paciente, que narra cómo en el interior la imagen era la de unos pasillos donde el personal médico, de enfermería o celadores se apresuraba en atender la tragedia de manera prioritaria.

La espera en el alambre

Fuera de los muros del hospital, el tiempo pareció congelarse para quienes esperaban conocer cómo estaban sus seres queridos que iban a bordo de esos trenes. Es la historia de un grupo de amigos llegados a toda prisa desde Madrid tras enterarse de la catástrofe. Uno de ellos viajaba a primera hora con destino a Sevilla a bordo del AVE, en el vagón 7.

"Cuando supimos lo ocurrido, el pensamiento se nos fue directamente a él. Empezamos a atar cabos y, desgraciadamente, así ha sido”, relata con la voz rota Sergio, uno de los amigos de David, uno de los heridos graves que ha dejado este accidente.

Saber que su amigo ha sido rescatado y trasladado en helicóptero ofrece un frágil consuelo en medio de la tormenta. No hay certezas absolutas de su situación, pero sentían la necesidad imperiosa de estar ahí.

"Venimos a la espera de una respuesta, a apoyar a los familiares y con la tranquilidad de que está vivo. Hay que ver cómo evolucionan las cosas, mantener la calma, pensar en positivo y arrimar el hombro, que es lo único importante ahora", agrega Sergio.

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