Una fachada no necesita llegar a fin de mes

Un vecino no conserva el patrimonio por salir en la fotografía de una calle con vida. Lo conserva también cuando exige una vivienda habitable, descanso y una tienda donde comprar sin sentirse turista

Toledo celebrará en diciembre un congreso sobre el futuro de la ciudad histórica. El Ayuntamiento anuncia que las personas ocuparán el primer lugar. La afirmación merece una prueba más exigente que un aplauso: comprobar quién puede seguir viviendo dentro de esa promesa. Un vecino no conserva el patrimonio por salir en la fotografía de una calle con vida. Lo conserva también cuando exige una vivienda habitable, descanso y una tienda donde comprar sin sentirse turista. ¿Por qué esas necesidades parecen negociables mientras cada fachada impone respeto? Hay una jerarquía inquietante en la facilidad con que reconocemos el daño a una piedra y discutimos el perjuicio a una familia. El congreso ofrece participación gratuita a los residentes del Casco. Bien. Pero escucharles obliga a admitir que sus demandas puedan contrariar el modelo que se quiere celebrar. La pregunta decisiva llegará después de las ponencias: ¿qué estaremos dispuestos a dejar de rentabilizar para que alguien pueda quedarse?

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