Las obras de la Delegación del Gobierno no acabarán antes del próximo Corpus: "Me dijeron que en julio de 2027. Ojalá"

Así lo ha confirmado el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, que señala que le gustaría poder inaugurar el edificio durante su período en este cargo

Las obras del edificio de la Delegación del Gobierno en Zocodover no cumplirán los plazos previstos de ejecución -fijados a finales de 2026-. "Me dijeron que van a estar acabadas en el mes de julio de 2027. Yo digo, ojalá", ha manifestado a preguntas de los medios por esta actuación el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido.

"Siempre digo que me gustaría inaugurar las obras en mi primer periodo como delegado, para desdramatizar, ¿no? Me gustaría inaugurarlas y con esto quiero decir que fueran lo antes posible. Por eso, en mi opinión, van con más retraso de lo que a mí me gustaría y además no me creo lo pronto que dicen que van a estar acabadas", ha añadido.

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De esta forma, estas obras que comenzaron en el último trimestre de 2024 con un plazo de ejecución de alrededor de dos años, no estarán listas antes de la celebración del próximo Corpus Christi -mayo de 2027-, por lo que los balcones del edificio continuarán sin público por tercer año consecutivo.

Cabe recordar que ya el pasado año, la exdelegada del Gobierno en la región y ahora ministra de Educación, Milagros Tolón, apuntó que la actuación tuvo que modificarse por "déficits estructurales" que obligaron también a subir de 10 a 13 millones el presupuesto previsto en la misma.

La rehabilitación de este edificio, que data de 1940, incluye la puesta en valor de sus restos romanos e islámicos, así como permitirá exponer restos arqueológicos como la muralla que conecta con el Alcázar y que han aflorado durante esta actuación.

Un edificio construido por presos políticos del franquismo

El edificio en obras es una construcción que data de la década de 1940, llevada a cabo por Arístides Fernández Vallespín y según detalla Emilio García Navarro, arquitecto y director de la obra, “por una mano de obra poco cualificada que iba rotando entre el Alcázar y la catedral de Toledo, así como la Academia de Infantería o la propia Delegación”.

La construyeron presos políticos del franquismo. Obligados a trabajos forzados, se encargaron de construir o reconstruir numerosos edificios tras la guerra civil.

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