Roberto Pina, arquitecto técnico: "La obra de rehabilitación tiene su misterio; si sabes escucharla, te va diciendo lo que tienes que hacer"

El arquitecto técnico, colegiado desde 1997 y especializado en cálculo de estructuras, ha obtenido el primer premio del IX Concurso de Fotografía del COAATIE de Toledo con la imagen 'Rehabilitación ascendente', presentada bajo el lema 'Quítate tú, pa’ ponerme yo'

Roberto Pina, arquitecto técnico colegiado en el Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Toledo (COAATIE) de Toledo desde 1997, ha sido el ganador del IX Concurso de Fotografía organizado por la Comisión de Cultura del Colegio, dedicado en esta edición a las obras de construcción.

Ejerciendo la profesión liberal como autónomo desde el inicio de su trayectoria profesional y especializado durante años en el cálculo de estructuras, reconoce que en los últimos años le ha “picado el gusanillo” de la rehabilitación, un ámbito en el que ha descubierto una forma distinta de mirar, entender y resolver las obras.

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Su fotografía ganadora, 'Rehabilitación ascendente', fue tomada en una actuación vinculada al entorno del Salón Rico, en Toledo, y refleja uno de esos momentos decisivos de una obra de rehabilitación: cuando hay que retirar, reforzar, sustituir y pensar cada paso antes de avanzar.

¿Dónde está tomada la fotografía y qué estaba ocurriendo en ese momento en la obra?

La fotografía está tomada en una obra situada junto a la rehabilitación del Salón Rico, dentro de la misma actuación, concretamente en el edificio anexo de la calle Trastámara. Estábamos en plena fase de “quítate tú, pa’ ponerme yo”, como indica el lema elegido: retirar una pieza dañada, reforzar, recalzar, apear, quitar una viga o abrir un hueco en un muro y colocar nuevos elementos estructurales.

Para mí, esa es una de las fases más interesantes e importantes en las obras de rehabilitación. Es el momento en el que tienes que pensar mucho, ingeniártelas, consultar con compañeros y publicaciones de referencia e incluso inventar soluciones, para quitar una pieza con cuidado, colocar otra y, al mismo tiempo, anticiparte a lo que va a venir después. Tiene su misterio. En este aspecto supongo que mi formación en estructuras me es de mucha utilidad. Pero en rehabilitación, la propia obra te va pidiendo lo que tienes que hacer, si sabes escucharla y la das tiempo para discernir la mejor solución. A veces se plantea una propuesta inicial y, cuando empiezas a intervenir, tienes que cambiar el paso.

Una vez que has resuelto esa parte, revestir o terminar la obra resulta más sencillo, pero no hay que descuidarse, porque todo es importante.

Roberto Pina

¿Qué fue lo que le llamó la atención de esa escena para decidir hacer la foto?

Me llamó la atención el propio edificio. Es una construcción muy esbelta, estrecha en relación a su altura, con planta baja más tres alturas sobre rasante. Inicialmente contaba con dos tramos de escaleras, independientes y muy empinadas para acceder a cada una de las viviendas. El punto de partida era intervenir tocando lo menos posible los forjados existentes, por eso introdujimos un tramo de escalera de ida y vuelta para transitar entre las plantas, en el hueco que anteriormente ocupaban las dos escaleras, lo que generó la imagen que se plasma en la fotografía.

Realmente no hice la fotografía pensando en presentarla al concurso. El año pasado ya me apeteció participar, pero la imagen que tenía no encajaba tanto con el tema de la convocatoria, era una fotografía más estética.

Este año, estando en otra obra, se me ocurrió hacer una foto que me gustó mucho y pensé que podía presentarla. Y ya que estaba revisando archivos fotográficos, busqué también entre las imágenes que guardaba de otras obras, a las que tengo mucho cariño. Ahí apareció esta fotografía, que finalmente ha sido la ganadora.

La imagen lleva por título “Rehabilitación ascendente” y se presentó con el lema “Quítate tú, pa’ ponerme yo”. ¿Qué quería contar con ese juego de palabras?

Al ir quitando y “pelando” el edificio por dentro, apareció ese pórtico de madera que se ve en la fotografía y que, en la parte superior, está triangulado. Creemos que sus constructores pudieron haber ideado esta solución como refuerzo frente al viento, para ganar rigidez en esa dirección, a modo de columna vertebral.

Recuerdo que, al verlo desde abajo, pensé: “La que hemos montado aquí en un momento”. La imagen resume muy bien esa sensación de obra abierta, de estructura al descubierto, de piezas que salen y piezas que entran. Visto desde fuera, hasta puede parecer un “castillo de naipes” en un equilibrio inestable. Por eso el lema “Quítate tú, pa’ ponerme yo” encajaba tan bien con lo que estaba ocurriendo.

En una obra de rehabilitación hay mucho trabajo que a veces no se ve desde fuera. ¿Qué cree que refleja esta imagen sobre el proceso, el esfuerzo y la coordinación que hay detrás?

Creo que la imagen refleja precisamente esa parte menos visible de la rehabilitación. Hasta hace cuatro o cinco años no había tenido la oportunidad de intervenir en obras de rehabilitación importantes, porque anteriormente me había dedicado sobre todo a la obra nueva. Pero la rehabilitación me ha ido enganchando.

En este caso tuvimos la posibilidad de participar en una obra de rehabilitación de gran entidad, colaborando desde las primeras fases en el desarrollo del proyecto. Resaltar también desde estas líneas la gran labor que desempeña el equipo técnico y humano del Consorcio, con la rehabilitación y conservación de nuestra maravillosa ciudad. Fue una experiencia muy interesante. En este tipo de intervenciones hay que analizar mucho, tomar decisiones sobre la marcha, coordinar bien los trabajos y entender que cada edificio tiene sus propias condiciones.

No es solo ejecutar lo que está previsto en un plano. Muchas veces, cuando empiezas a descubrir el edificio, aparecen elementos que te obligan a replantear soluciones. Eso es lo que hace que la rehabilitación sea tan especial.

Estructura de escalera interior reformada / Roberto Pina

Como profesional de la arquitectura técnica, ¿cree que este tipo de imágenes ayudan a poner en valor el trabajo de los aparejadores y su presencia diaria en las obras?

Sí, porque muchas veces desde fuera no se aprecia todo el trabajo que hay detrás. Creo que la gente tiene una idea algo confusa de nuestra profesión y no siempre conoce bien cuál es el papel del aparejador en una obra. En la fase de ejecución de obra, la labor de los aparejadores, bajo mi punto de vista, es fundamental.

En este caso, además, la intervención tenía un enfoque distinto, porque no se trataba de un espacio de uso residencial o comercial, sino de un espacio vinculado a exposiciones y al entorno del Salón Rico. Durante la obra aparecieron elementos muy interesantes, como muros de tapial, mampostería, revestimientos islámicos, yeserías, un artesonado espectacular que restaurar… y quisimos mantener la esencia del edificio original, pero trasladándola a la actualidad, con uso de materiales tradicionales, pero aplicando soluciones innovadoras.

La dedicación fue muy grande. Estuvimos trabajando codo con codo junto a otros equipos de arquitectos, aparejadores, arqueólogos y restauradores, en las distintas intervenciones del entorno, durante más de dos años, con presencia física casi permanente en varias fases de la obra.

Esa presencia continua, esa capacidad de resolver, coordinar y adaptar las soluciones, forma parte esencial de nuestra profesión.

No voy a negar que hay días en que las cosas se tuercen, no salen como tú quieres, pero con el tiempo relativizas y siempre te quedas con los buenos momentos que tiene esta bonita profesión.

Coexistencia entre lo antiguo y lo contemporáneo tras la rehabilitación / Imagen: Roberto Pina

¿Qué importancia cree que tienen iniciativas como este concurso, impulsado por el COAATIE de Toledo, para acercar la profesión a la sociedad y mostrar otra mirada sobre el trabajo de los aparejadores?

Creo que son iniciativas muy interesantes. Desde el Colegio se están haciendo cosas muy positivas para dar a conocer la profesión y acercarla más a la sociedad.

La nuestra es una profesión muy vocacional. Yo ya no sabría hacer otra cosa. Me gusta mucho lo que hago y creo que todo lo que sirva para poner en valor el trabajo de los aparejadores, su papel en las obras y la importancia de la arquitectura técnica es muy positivo.

Además, este tipo de concursos permiten enseñar otra mirada de la obra. No solo la parte técnica, sino también la parte estética, el proceso, cada momento, los detalles y todo aquello que normalmente queda oculto cuando el edificio ya está terminado.

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