La hija no viene incluida

La familia no debería funcionar como una reserva ilimitada de mujeres disponibles. Cuidar merece recursos públicos, servicios suficientes y un reparto que alcance a los hombres de la casa

Hay una pregunta que apenas se hace a quien cuida de un familiar: qué ha tenido que abandonar para estar ahí. La Junta anunció ayer una subida del 20 % de las prestaciones por dependencia en Castilla-La Mancha, prevista para enero. El aumento importa porque el afecto no paga las facturas. Pero obliga a mirar las horas que siguen sin aparecer en ninguna contabilidad: el sueño interrumpido, el empleo reducido, la cita propia que se aplaza. Llamar admirable a una hija puede ser la manera más barata de dejarla sola. La familia no debería funcionar como una reserva ilimitada de mujeres disponibles. Cuidar merece recursos públicos, servicios suficientes y un reparto que alcance a los hombres de la casa. También exige reconocer algo que incomoda: se puede querer a una persona y necesitar unas horas lejos de ella. Descansar no constituye una deserción. Una sociedad decente permite cuidar sin desaparecer. ¿Cuántas vidas estamos dando por disponibles para que las nuestras sigan sin alteraciones?

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