La comunidad energética de Toledo da nuevos pasos para extender el autoconsumo compartido más allá del Casco Histórico. La iniciativa, impulsada con el apoyo de la Empresa Municipal de Suelo y Vivienda (EMSV), ultima su implantación en el barrio del Polígono, donde una comunidad de propietarios de 101 viviendas ha mostrado interés en participar en el proyecto.
El gerente de la EMSV, José Manuel López Cogolludo, ha explicado en una conferencia incluida en las jornadas sobre Patrimonio y Sostenibilidad celebradas en Toledo que ya se ha negociado el acuerdo -a través de la Oficina Municipal de Energía (OME)- para gestionar las instalaciones de esta comunidad de propietarios del Polígono residencial, que estaría integrada por unos 110 vecinos.
La previsión es firmar el contrato en las próximas semanas, un paso previo a la incorporación de los propietarios interesados y a la instalación de los paneles fotovoltaicos. Aunque todavía no ofrecen detalles de las vías en que se ubican las viviendas en las que se instalarán los paneles fotovoltaicos, sí apunta el gerente que se extenderá en unos cinco o seis bloques de edificios en Santa María de Benquerencia.
"La idea es hacer una gran comunidad energética porque creemos que este es un proyecto que tiene que afectar a todo Toledo. Cuantos más socios tengamos, más posibilidades tendremos de hacer cosas", apunta en declaraciones a este medio López al referirse a la voluntad de mantener una única comunidad energética con capacidad para extenderse por distintos barrios de la ciudad.
Dos modelos para compartir energía solar
La expansión al Polígono plantea una diferencia respecto a la fórmula aplicada en el Casco Histórico, donde las restricciones de protección patrimonial impiden instalar paneles solares en determinadas cubiertas visibles. Para sortear este obstáculo, el Ayuntamiento cedió cubiertas de instalaciones municipales situadas fuera del recinto amurallado -recibiendo como contrapartida un canon del 10% de la producción energética-, desde las que se genera energía que comparten los integrantes de la comunidad.
En el Polígono, en cambio, el proyecto se apoya en la participación de los propietarios de edificios residenciales, que ponen las cubiertas de sus edificios a disposición de las instalaciones fotovoltaicas. La energía generada se compartirá entre los miembros de la comunidad energética conforme a las condiciones de participación establecidas.
El desarrollo de la comunidad energética en barrios como el Polígono, según trasladó el gerente, busca no solo la eficiencia económica, sino también la concienciación social. Entre las actuaciones previstas figura la plantación de un árbol por cada kilovatio instalado (unos 200 árboles en total), que se llevará a cabo en colaboración con escolares de la ciudad para implicar a las nuevas generaciones en la sostenibilidad urbana.

Instalaciones en marcha
La primera instalación para suministrar a los integrantes de la comunidad en el Casco Histórico es de 100 kilovatios de potencia y se encuentra en la cubierta de la pista de patinaje de la Escuela de Gimnasia. La potencia máxima se ha limitado a 5 kW para viviendas y 7,5 kW para pymes, alcanzando una reducción de entre el 35% y el 40% en la factura eléctrica, según calculan.
Tal y como publicamos el pasado mes de junio, 34 socios ya se beneficiaban de la energía producida por estas placas entre vecinos particulares, 8 conventos de clausura y comercios como el obrador Santo Tomé.
Por su parte, otros 37 socios de la comunidad esperaban los permisos necesarios para acceder a la electricidad generada en la segunda instalación, situada en la piscina cubierta del Salto del Caballo, que aunque tiene la instalación completada sigue a la espera de concluir los trámites administrativos para empezar a funcionar.
La intención municipal es extender progresivamente el modelo a otros barrios. López Cogolludo apunta que el objetivo es que la comunidad energética no se limite al Casco Histórico y al Polígono, sino que pueda incorporar a vecinos de otros puntos de Toledo a medida que se concreten nuevas oportunidades.
El desarrollo de estas iniciativas busca facilitar el acceso colectivo a la energía solar y reducir la dependencia de la electricidad adquirida de la red. Su evolución dependerá ahora de la formalización de los acuerdos con los propietarios, de la ejecución de las instalaciones y de los trámites administrativos necesarios para que la energía pueda distribuirse entre los participantes.
La Oficina Municipal de Energía
La Oficina Municipal de Energía de Toledo que se gestiona desde la EMSV, asesora a los interesados en los aspectos técnicos, jurídicos y económicos necesarios para impulsar este tipo de proyectos. Actualmente cuenta con dos empleados y su coste se eleva a 292.494,45 euros entre marzo de 2024 y diciembre de 2026.
Inicialmente se denominó Oficina de Transformación Comunitaria (OTC) y contó con un presupuesto de 180.000 euros en dos anualidades de los cuales 138.000 euros procedían de una subvención del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE). Su gestión se encomendó a la EMSV en marzo de 20024 hasta septiembre de 2025.
Al finalizar ese plazo, el Ayuntamiento lo renovó hasta diciembre 2025 con un nuevo aporte de 22.498,89 euros a la EMSV, tal como consta en el Portal de Contratación, para mantener a un ingeniero a jornada completa y reduciendo a media jornada el contrato de un jurídico, que dedicó desde ese momento otra media jornada en la misma EMSV para desempeñar el cargo de jefe de servicio de vivienda.
En 2026 nuevamente se ha formalizado desde el Ayuntamiento el encargo a la EMSV para mantener durante este año la Oficina Municipal de la Energía, según su nueva denominación, con un coste de 89.995,56 euros y la misma plantilla.

















