Más de una treintena de particulares y empresas se abastecen ya en el Casco Histórico de Toledo -desde el pasado mes de mayo- de la energía solar que producen las placas fotovoltaicas instaladas en la cubierta de la pista de patinaje de la Escuela de Gimnasia. Se trata de una iniciativa pionera en una ciudad Patrimonio de la Humanidad.
La idea comenzó a tomar forma en el año 2023, cuando el Consistorio solicitó una subvención para la apertura de una Oficina de Transformación Comunitaria (OTC), financiada con los fondos europeos destinados a asesoramiento para el uso de energías limpias.
Tras resultar una de las beneficiarias, desde esta oficina -gestionada por la Empresa Municipal de Suelo y Vivienda (EMSV)- se impulsó la creación de una comunidad energética en el barrio antiguo de la capital castellanomanchega, donde el Plan Especial (PECHT) no permite la colocación de paneles solares en las cubiertas por motivos de estética.
Uno de los impactos que produciría la instalación de este tipo de paneles en tejados de edificios del Casco Histórico sería, por ejemplo, que la vista de la ciudad desde las afueras del Valle, al otro lado del Tajo, fuera básicamente un resplandor solar.
Para solventar este impedimento normativo, el pasado año se instalaron paneles fotovoltaicos en edificios de propiedad municipal ubicados fuera del barrio, en este caso en la cubierta de la mencionada instalación deportiva, situada a poco menos de un kilómetro del Casco Histórico.
La instalación, de 100 kw, la llevó a cabo la empresa Kaylo, pero no ha sido hasta casi un año después cuando vecinos y vecinas del barrio, también algunos negocios particulares y ocho conventos, han podido comenzar a consumir energía limpia y ver un ahorro en su factura de la luz.
Segunda instalación en la piscina del Salto del Caballo
En total, 34 socios de esta comunidad energética se ven ya beneficiados por esta iniciativa que llegará también próximamente a otros 37 con la segunda instalación que se ha llevado a cabo en la techumbre de la piscina cubierta del Salto del Caballo.
En esta última, toda la instalación -también de 100 kw- está montada y acabada, incluida zanja y cableado hasta el punto de descarga. Están a la espera de los pertinentes permisos del Ministerio de Industria e Iberdrola para poder verter a la red.
Así lo traslada Enrique García, presidente de la Comunidad Energética del Casco Histórico de Toledo, que destaca que cada uno de los usuarios dispone de una aplicación donde pueden ver qué está sucediendo con sus consumos. "Se ve lo que se produce, el consumo y el ahorro que está suponiendo", precisa.
"En menos de un mes, esta primera instalación lleva 1.169 euros de ahorro", apunta García, que destaca que "la gran idea y apuesta de poner en marcha esto es colaborar en minimizar el cambio climático, las emisiones de CO2 a la atmósfera, para que cada uno podamos poner nuestro grano de arena" para conservar la vida del planeta.
Sobre la gestión, subraya que la relación con el Ayuntamiento para llevar a cabo este proyecto es "espléndida". "Se trabaja directamente y mano a mano con la EMSV", recalcó en la reciente visita que realizaron a un establecimiento hostelero del Casco Histórico adherido también a la comunidad energética.
"Esto sí que es un salto cualitativo, un elemento diferenciador tremendo el que tiene ahora mismo el Casco Histórico de Toledo", manifestó por su parte el alcalde, Carlos Velázquez, que indicó en un reciente foro que actualmente hay 184 inscritos en esta comunidad energética. También avanzó la intención de impulsar esta iniciativa en el Polígono industrial, aunque hasta el momento no se han ofrecido más detalles sobre la misma.
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El porcentaje aproximado de aprovechamiento que estableció la comunidad energética fue del 50 por ciento para particulares y la otra mitad para negocios. No obstante, se trata de una aproximación puesto que las empresas necesitan más suministro y es posible que ese porcentaje varíe. Por ejemplo, en el caso de algunos conventos toledanos, su gasto eléctrico es muy elevado (hasta 20.000 euros al mes) debido a los hornos que utilizan para la preparación de dulces, entre ellos el conocido mazapán.
El cálculo de la comunidad era que se dejarían de emitir "una 170 toneladas de CO2 anuales", destacó Enrique García en la presentación de la primera instalación sobre el impacto en el medio ambiente. Además, calculaban que "en cinco o seis años estará amortizada esta instalación, cuyo plazo de vida útil es de 30 años".
Tras agotar la subvención recibida para la creación de la OTC -136.000 de los 180.000 euros que se invirtieron-, el Ayuntamiento ha asumido la gestión renombrándola como Oficina Municipal de la Energía de Toledo (OMET), aunque por el momento no dispone de una página web actualizada. Sí sigue habilitada la de la OTC, con contactos e información sobre su actividad.
















