En busca de los fusilados de la 'Saca del tío resucitado' por el franquismo en Huecas 90 años después

La Asociación Manuel Azaña investiga una ejecución franquista ocurrida en el cementerio de Huecas en noviembre de 1936. Entre las ocho víctimas estaba Victoriano Bautista Félix, que logró sobrevivir tras desmayarse en el momento del fusilamiento

Hay historias que parecen imposibles hasta que alguien empieza a tirar del hilo. La de Victoriano Bautista Félix, vecino de la localidad toledana de Fuensalida, es una de ellas. El 7 de noviembre de 1936 fue conducido junto a otros siete vecinos hasta el cementerio de Huecas (Toledo) para ser fusilado por falangistas en los primeros compases de la represión franquista en la provincia de Toledo. Todos fueron dados por muertos. Pero Victoriano sobrevivió.

Noventa años después, la Asociación Manuel Azaña trabaja para localizar los restos de las otras siete víctimas de aquella ejecución extrajudicial, conocidas hoy como los integrantes de la denominada 'saca del tío Resucitao', un episodio que mezcla memoria histórica, tradición oral y una de las historias más insólitas de la Guerra Civil en la provincia de Toledo.

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La investigación comenzó cuando familiares de una de las víctimas se pusieron en contacto con la asociación para buscar a una mujer desaparecida en aquellos días de noviembre de 1936. Fue entonces cuando apareció el nombre de Victoriano.

"Nuestro objetivo no era el tío Resucitao. Es una historia paralela que surge cuando estamos buscando a las personas que fueron fusiladas", explica Ignacio Cabello, investigador de la Asociación Manuel Azaña. "Buscando a una persona concreta, cuya familia quería encontrar a su abuela, nos pusimos sobre la pista de Victoriano".

A partir de ahí comenzó un trabajo que se ha prolongado durante más de un año. Los investigadores rastrearon inscripciones tardías en el Registro Civil de Fuensalida, reconstruyeron las desapariciones producidas en torno al 7 de noviembre de 1936 y contactaron con descendientes de las víctimas, entre ellos familiares de Victoriano Bautista Félix.

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Victoriano Bautista Félix (foto facilitada por la familia). Fuente: Asociación Manuel Azaña

Una noche de lluvia y viento

La historia sitúa la ejecución en el interior del cementerio de Huecas. Toledo había caído en manos de las tropas sublevadas apenas unas semanas antes y la represión contra quienes permanecieron en los pueblos ocupados se había intensificado.

Aquella tarde fueron sacadas de Fuensalida ocho personas. Según la reconstrucción realizada por la asociación, el tiempo era adverso: llovía y soplaba un fuerte viento. Los detenidos fueron atados entre sí y conducidos hasta el cementerio.

Lo que ocurrió después ha sobrevivido gracias al relato que el propio Victoriano transmitió durante décadas a su familia. "Él lo contó. Se desmayó", resume Cabello. Según esa versión, Victoriano perdió el conocimiento justo cuando el pelotón abrió fuego.

Cayó al suelo antes de que los disparos le alcanzaran y quedó tendido junto a los cuerpos de sus compañeros. "Cuando despertó empezó a llamar a los demás. Iba atado a un hombre y a una mujer. Nadie contestaba", relata el investigador.

Con los dientes consiguió soltarse de las ligaduras. Después saltó la tapia del cementerio y recorrió los pocos kilómetros que separan Huecas de Fuensalida. Se cubría con la toquilla de una de las mujeres asesinadas aquella noche, Antonia Álvarez Félix.

Del escondite al apodo que marcó a una familia

De vuelta en su casa, Victoriano permaneció oculto durante un tiempo con la ayuda de su esposa, María Hernández Sánchez-Vallejo. Vivió escondido en un altillo hasta que una vecina lo descubrió a través de una ventana y lo denunció.

La Guardia Civil acudió a detenerlo. Entonces contó lo sucedido y pidió clemencia para él y su familia. Contra todo pronóstico, le perdonaron la vida. A partir de ese momento comenzó a ser conocido en Fuensalida como 'el tío Resucitao', un sobrenombre que acabaría acompañando también a sus descendientes.

"La historia era muy conocida en el pueblo. Es una historia que se contaba en Fuensalida", señala Cabello. Victoriano vivió el resto de su vida bajo el franquismo. Falleció por causas naturales en 1979, cuatro años después de la muerte de Franco, y está enterrado en Madrid.

Victoriano Bautista Félix junto a su mujer (foto facilitada por la familia). Fuente: Asociación Manuel Azaña

Una reclamación laboral que acabó en una saca

La investigación también ha permitido reconstruir las circunstancias que pudieron situar a Victoriano en el punto de mira de los represores. Según la documentación y los testimonios recopilados, trabajaba como jornalero y pequeño propietario.

En una ocasión sufrió un accidente laboral en una bodega al cortarse un pie con un cristal. Durante su convalecencia reclamó una compensación económica para poder mantener a su familia. "Reivindicó que le pagaran por haberse cortado porque la herida le impedía trabajar. Desde entonces quedó señalado por haber hecho una reclamación laboral", explica Cabello.

A juicio de los investigadores, ese conflicto pudo contribuir a que fuera incluido en la saca organizada por falangistas locales en noviembre de 1936.

Buscar a quienes no regresaron

Más allá de la historia excepcional de Victoriano, el objetivo de la Asociación Manuel Azaña es localizar a las siete personas que sí murieron aquella noche y cuyos restos continúan desaparecidos.

La entidad trabaja por encargo de la Dirección General de Atención a las Víctimas, dependiente del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, para ubicar la fosa en el cementerio de Huecas y proceder a la exhumación de los cuerpos.

"Sabemos que la fosa está en Huecas por distintas fuentes y por la tradición oral", señala Cabello. La intención es recuperar los restos, identificarlos mediante técnicas científicas y entregarlos a sus familiares.

Casi nueve décadas después, la investigación ha devuelto a la actualidad una historia que parecía destinada a desaparecer entre los recuerdos familiares. La del hombre al que fusilaron y sobrevivió. Pero también la de quienes fueron asesinados junto a él y siguen esperando ser encontrados.

Impactos de fusilamientos en la tapia del cementerio de Huecas / Imagen de de Roberto Félix García. Fuente: https://vestigiosguerraciviltoledo.blogspot.com/

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