El Teatro de Rojas de Toledo, escenario cargado de historia y sensibilidad, ha vivido una de esas funciones que no se olvidan. Con Beethoven para Elisa. El Musical, producción de Manodesanto y el Teatro Español, la escena toledana se ha llenado de emoción, inteligencia, belleza y una música que no solo se escucha: se siente profundamente.
Lejos de ser un musical convencional o una biografía al uso del genio de Bonn, esta obra dirigida por Olga Margallo Martínez y escrita por Antonio Muñoz de Mesa, propone un viaje emocional y artístico que habla al alma de grandes y pequeños, interpelando sobre la educación, el talento, los deseos propios y el poder del arte como forma de vida.
Elisabet y Beethoven, más allá del genio, el derecho a elegir
El punto de partida es una niña prodigio, Elisabet Barensfeld, que tiene la oportunidad de aprender con Beethoven. Pero lejos de idealizar al maestro, la obra lo muestra como lo que fue: un genio humano, contradictorio, apasionado, rígido. La joven Elisa no sueña con ser su réplica, sino con descubrir su propio lenguaje. Su música puede estar en otro sitio: en la pintura, en la escritura, o tal vez en el silencio.
Ahí reside la fuerza del espectáculo: cuestionar la idea de éxito preestablecido. ¿Es el talento una bendición o una cadena? ¿Hasta qué punto tenemos derecho a defraudar las expectativas ajenas para seguir nuestro camino?
Una puesta en escena viva y una música que se vuelve personaje
El espacio escénico del Teatro de Rojas de Toledo se transforma en una prolongación del alma de los personajes. La escenografía de Marcos Carazo Acero combina elementos oníricos con realismo austero, y la iluminación de Rafael Catalina ayuda a transitar entre el mundo interno de Beethoven y la mirada libre de Elisa. Los trajes de Lola Trives aportan textura histórica y evolución emocional.
Pero es la música en directo la que realmente hace latir la obra. Bajo la dirección musical de Lola Barroso, el piano se convierte en el verdadero interlocutor. Las piezas se interpretan con magistral precisión sobre el escenario, y aunque estamos ante composiciones clásicas, el tratamiento escénico las convierte en melodías cercanas, emocionantes y familiares, especialmente para el público infantil y familiar que llena el teatro.
Los actores—Antonio Muñoz de Mesa, Inés León, Víctor Ullate Roche, Nuria Sánchez y la propia Barroso—bordan interpretaciones llenas de carisma, humanidad y ritmo. El humor se equilibra con la emoción, y el virtuosismo no eclipsa la cercanía.
El último regalo: la Novena que nos abraza a todos
Y cuando el telón parecía caer, llegó el último regalo de la tarde. Una interpretación al piano, sensible y contenida, de la melodía más conocida de la Novena Sinfonía de Beethoven, el célebre Himno a la Alegría. Sin orquesta ni coros, solo piano. Solo música pura. Y, sin embargo, toda la fuerza emocional intacta.
se instante se convirtió en un momento de recogimiento colectivo. Porque esa melodía, que Beethoven compuso sin poder oírla, es hoy más que nunca un símbolo de unión, de esperanza, de paz. En un mundo agitado por conflictos, incertidumbres y divisiones, escucharla así, desde la sencillez del piano y el recogimiento del teatro, nos recuerda el poder transformador del arte y la necesidad de volver a la belleza como refugio común.
Montajes teatrales y musicales como el de hoy no solo entretienen: sanan, enseñan, reconcilian. Y nos invitan, como Elisa, a preguntarnos si hay otra manera de estar en el mundo, una más libre, más sensible, más propia.
Una función que se queda en el alma
Beethoven para Elisa. El Musical ha regalado al público del Teatro de Rojas de Toledo una experiencia completa: teatral, musical, emocional y reflexiva. Es una obra que habla con inteligencia, que no subestima a la infancia ni a las familias, y que reivindica la creación artística como espacio de descubrimiento y libertad.
El público sale del teatro tarareando melodías, pero también haciéndose preguntas. Porque esta función, más allá de su impecable factura técnica y escénica, deja algo sembrado: una nota interior, una semilla de pensamiento, una invitación a elegir quién queremos ser y cómo queremos vivir.