Los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Toledo han mostrado su preocupación por la situación "crítica" que atraviesa actualmente el servicio, pues constatan un "aumento progresivo y constante de la presión asistencial, con un crecimiento de la frecuentación que ha superado ampliamente la capacidad estructural y humana de las Urgencias".
En un comunicado remitido a los medios, sostienen que esta realidad se traduce diariamente en "espacios insuficientes, pacientes atendidos en condiciones de escasa intimidad, tiempos de espera crecientes y una sobrecarga mantenida de los profesionales".
Según traslada CSIF, en la mañana de este miércoles hay "70 pacientes a la espera de ingreso, entre los cuales hay 10 personas acumulan una demora superior a las 48 horas, incluyendo el caso de un paciente que permanece en el servicio de Urgencias desde hace tres días".
El sindicato asevera que "en numerosas ocasiones, se está incumpliendo el Decreto 45/2019, que regula los tiempos máximos de atención en los servicios de urgencia hospitalaria del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha; esta normativa fija en un máximo de doce horas el periodo a ocupar una cama desde la solicitud administrativa de ingreso".
"A esta situación se suma una plantilla claramente insuficiente para responder a las necesidades actuales de la población. El incremento de la actividad asistencial no ha venido acompañado de un aumento proporcional de recursos humanos, lo que está generando niveles de agotamiento profesional cada vez más preocupantes", agregan en el comunicado los facultativos.
De igual modo, estos profesionales han alertado del "incremento de situaciones de tensión y agresividad hacia trabajadores sanitarios, favorecidas por la saturación permanente del servicio y las largas esperas que sufren los pacientes".
Bajas "por sobrecarga asistencial y desgaste profesional"
Asimismo, refieren que se ha producido un aumento de bajas laborales relacionadas con la sobrecarga asistencial y el desgaste profesional.
A estos facultativos les genera "especial preocupación" la situación docente, pues según indican el servicio ha sido acreditado recientemente para la formación de residentes en un contexto "de elevada presión asistencial, dificultades organizativas y creciente malestar entre los profesionales en formación".
"En el último año se han registrado quejas, bajas laborales relacionadas con ansiedad y una pérdida progresiva de atractivo de las guardias de Urgencias para numerosos residentes".
Denuncian que ante la dificultad para cubrir las plazas vacantes con especialistas en Medicina de Urgencias o en otras especialidades afines, se ha planteado la contratación de médicos sin especialidad como medida para paliar la falta de personal.
"Aunque esta alternativa puede contribuir de forma puntual a mantener la actividad asistencial, resulta preocupante que se recurra a ella para cubrir necesidades estructurales de un servicio de alta complejidad como Urgencias. Esta situación no solo evidencia la gravedad del déficit de profesionales cualificados, sino que también pone de relieve las limitaciones de una estrategia que difícilmente puede sustituir la experiencia y formación específica de los especialistas".
Los médicos de Urgencias del hospital toledano sostienen que la "gravedad" de la situación queda reflejada en la propia evolución de la plantilla.
Un "déficit" de entre 7 y 10 facultativos
"En la actualidad, el Servicio de Urgencias presenta un déficit estimado de entre siete y diez facultativos respecto a las necesidades asistenciales reales. A ello se suma la existencia de múltiples bajas laborales relacionadas con la sobrecarga y el desgaste profesional, así como la salida de al menos cinco adjuntos hacia otros hospitales durante los últimos años".
Los facultativos defienden que "esta pérdida progresiva de profesionales experimentados, unida a las crecientes dificultades para atraer y retener nuevos especialistas, supone una seria amenaza para la estabilidad y sostenibilidad futura del servicio".
"La etapa de coordinación liderada por Enrique Noé Navarro ha coincidido con uno de los periodos de mayor deterioro organizativo, asistencial y humano que ha vivido el Servicio de Urgencias. Durante este periodo se ha producido una pérdida progresiva de cohesión interna, un aumento del malestar profesional, la presentación de múltiples escritos y reclamaciones dirigidas a la Dirección, la salida de profesionales experimentados, un incremento de las bajas laborales relacionadas con el desgaste profesional y una creciente dificultad para captar y fidelizar nuevos especialistas", critican.
Estos profesionales consideran que las medidas organizativas adoptadas durante los últimos años no han conseguido dar respuesta a los problemas estructurales existentes y que el actual modelo de liderazgo se encuentra "claramente agotado".
"La sensación de falta de participación en la toma de decisiones, junto con la ausencia de soluciones eficaces a problemas reiteradamente comunicados, ha generado una pérdida significativa de confianza entre una parte importante de la plantilla".
Los profesionales consideran que las deficiencias existentes responden a una responsabilidad compartida entre los distintos niveles de gestión y dirección implicados en la organización y funcionamiento del servicio.
"La Dirección Médica, la Subgerencia y la Gerencia han sido conocedoras durante años de buena parte de los problemas expuestos mediante escritos formales, reuniones, reclamaciones internas y comunicaciones reiteradas realizadas por facultativos, residentes y representantes sindicales", aseguran.
A juicio de los profesionales, la falta de medidas eficaces para corregir una situación que se ha ido agravando progresivamente ha contribuido a que el Servicio de Urgencias alcance una situación "crítica que compromete tanto la estabilidad de la plantilla como la calidad asistencial ofrecida a los ciudadanos".
Aseveran que llevan años advirtiendo de esta situación. "Si no se han adoptado medidas eficaces hasta ahora, las responsabilidades ya no pueden atribuirse únicamente a quien dirige el día a día del servicio, sino también a quienes tenían la obligación de supervisar, corregir y actuar".
Los facultativos consideran que la situación actual ha dejado de ser un problema interno para convertirse en una cuestión que afecta directamente a la calidad asistencial que reciben los ciudadanos del Área Sanitaria de Toledo.
Por todo ello solicitan a la Gerencia y a las autoridades sanitarias una intervención "urgente que permita reconstruir un modelo organizativo moderno, transparente y participativo, capaz de recuperar la confianza de los profesionales, garantizar la estabilidad de la plantilla y ofrecer a los pacientes la asistencia de calidad que merecen".













