Hay decisiones administrativas que terminan teniendo consecuencias mucho más allá de un papel. En el municipio toledano de Numancia de la Sagra, casi una veintena de familias afrontan el próximo curso con la incertidumbre de no saber cómo conciliar su vida laboral y familiar después de que sus hijos se hayan quedado sin plaza en la Escuela Municipal de Educación Infantil Garabatos. El motivo, denuncian, no es la falta de espacio, sino la "falta de voluntad" para abrir todas las aulas disponibles.
El centro dispone de cinco clases, pero el Ayuntamiento mantiene abiertas únicamente tres, según explican los afectados y la propia dirección del centro les habría trasladado. Como consecuencia, alrededor de una veintena de menores de entre 0 y 2 años se han quedado fuera del servicio.
"Vivimos al lado de la guardería. Nunca te planteas que en un pueblo de casi 6.000 habitantes no vaya a haber sitio para tu hija", lamenta Marcos, uno de los padres afectados, cuya hija, nacida en diciembre de 2025, se ha quedado sin plaza.
Las familias presentaron un escrito al Ayuntamiento preguntando por qué permanecen cerradas dos de las cinco aulas existentes y solicitando la contratación del personal necesario para abrirlas. Sin embargo, aseguran que la respuesta municipal no abordó esa cuestión.
"La contestación fue que la baremación estaba bien y que nuestra hija se había quedado fuera. Pero nosotros no estábamos cuestionando el sistema de puntos. Lo que preguntábamos era por qué hay dos clases cerradas si hay niños suficientes para llenarlas", explica.
"Nos dijeron que abrir esas clases no sale rentable"
Según relatan los afectados, durante las conversaciones mantenidas con responsables municipales se les trasladó que mantener abiertas las aulas de 0 a 1 y de 1 a 2 años suponía "pérdidas económicas" para el Ayuntamiento. Una explicación que las familias consideran incompatible con la naturaleza del servicio.
"Nos dicen que pierden dinero. Pero esto es un servicio público, no un negocio. Nosotros además pagamos por llevar allí a nuestros hijos. Entre la cuota y el comedor puedes llegar a pagar cerca de 300 euros al mes", sostiene Marcos.
Los padres denuncian además una contradicción que consideran difícil de entender: mientras el Consistorio habría presumido recientemente de contar con un remanente cercano al millón de euros, se niega -afirman- a contratar el personal necesario para prestar un servicio básico.
Cinco aulas, tres abiertas
La situación afecta especialmente a los menores de menor edad. Según explican las familias, actualmente funcionan dos aulas para niños de 2 a 3 años -un tramo financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha- y una más, mientras permanecen cerradas las destinadas a los menores de 0 a 1 y de 1 a 2 años.
Los afectados calculan que solo en esos dos niveles se han quedado sin plaza alrededor de veinte menores: nueve en el grupo de 1 a 2 años y entre siete y ocho en el de 0 a 1.
"La directora nos dijo que aulas había. El problema era que el Ayuntamiento no contrataba al profesorado necesario", asegura Marcos.
Conciliar se convierte en un problema
Detrás de cada plaza que no existe hay una familia obligada a reorganizar su vida. En el caso de Marcos, su mujer trabajaba como interina en el Hospital Universitario de Toledo, pero tras la maternidad no ha podido reincorporarse al mercado laboral porque no tiene dónde dejar a su hija.
La respuesta que, según relata, recibió en los servicios sociales municipales fue desalentadora. "Mi mujer fue a preguntar qué podíamos hacer y le dijeron que, cuando se le acabara el paro, ya pediría alguna ayuda. Esa fue la solución".
Una respuesta que los afectados consideran un ejemplo de cómo la falta de plazas termina convirtiéndose también en un problema de empleo y conciliación.
Las familias proponen alternativas
Los padres aseguran que no solo han denunciado el problema, sino que también han planteado posibles soluciones. Entre ellas, abrir las dos aulas cerradas mediante contrataciones temporales, habilitar refuerzos de personal mientras se cubren las plazas de forma definitiva o incluso establecer convenios con municipios cercanos como Yuncos o Illescas para garantizar la escolarización de los menores.
"Si el Ayuntamiento no puede prestar el servicio directamente, al menos que busque una alternativa. Lo que no puede hacer es decirnos simplemente que nuestra hija se ha quedado fuera y ya está", lamenta Marcos.
Un conflicto que va más allá de la baremación
En la resolución remitida a una de las familias, consultada por este medio, el Ayuntamiento desestima la reclamación indicando que la solicitud mantiene su posición en la lista de espera definitiva conforme al baremo obtenido. Sin embargo, los padres insisten en que nunca cuestionaron ese procedimiento.
"Entendemos perfectamente que haya un sistema de puntos. Lo que no entendemos es que existan aulas cerradas mientras casi veinte niños se quedan sin plaza".
En el listado provisional del propio proceso de admisión también figura como motivo de exclusión la limitación de plazas disponibles conforme a los criterios establecidos.
No obstante, las familias consideran que el verdadero debate no es cómo se reparten las plazas existentes, sino por qué el municipio decide no ofrecer todas las que podría.
ToledoDiario.es se ha puesto en contacto tanto con el Ayuntamiento de Numancia de la Sagra como con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para conocer su versión sobre esta situación y las razones por las que permanecen cerradas dos aulas del centro, sin haber obtenido respuesta al cierre de esta información.











