Hay quien lamenta que sus hijos no puedan emanciparse y celebra que su piso valga más. Las dos frases caben en la misma sobremesa sin que nadie se atragante. El informe de vivienda de CCOO sitúa en Toledo el esfuerzo para alquilar en el 62 % del salario. La cifra obliga a preguntar quién puede quedarse a vivir en la ciudad que sostiene con su trabajo. Queremos camareros, cuidadoras, dependientes; después aceptamos precios que los empujan lejos. Les exigimos puntualidad mientras les alargamos el camino. El problema empieza cuando llamamos prosperidad a cualquier subida inmobiliaria sin mirar a quién expulsa. Una casa puede aumentar de precio y una ciudad perder posibilidades de futuro. Defender Toledo exige discutir esa contradicción, incluso cuando incomoda a propietarios que se consideran ajenos a ella. ¿De qué sirve presumir de una ciudad heredada si quienes vienen detrás solo podrán entrar para trabajar? También se puede desahuciar a una generación sin tocar su puerta.
Tu piso sube, tu hijo se marcha
El informe de vivienda de CCOO sitúa en Toledo el esfuerzo para alquilar en el 62 % del salario. La cifra obliga a preguntar quién puede quedarse a vivir en la ciudad que sostiene con su trabajo






