Las llaves han sido uno de los símbolos de la protesta. Centenares de manifestantes las han levantado este sábado por la tarde en Toledo para recordar algo tan sencillo como difícil para muchos: tener una casa.
La imagen se ha repetido mientras la marcha avanzaba desde Zocodover hacia la plaza del Ayuntamiento. A su paso, han ido dejando atrás a turistas y visitantes que en algunos casos miraban estupefactos y, en otros pocos, se unían a los botes de los manifestantes contra los fondos buitres.
"Tenemos derecho a tener un techo", "queremos casas, no hoteles», "no es un piso chulo, es un puto zulo" o "si no hay alternativa, se okupa la cocina" han sido algunas de las proclamas que se han escuchado durante el recorrido.
La movilización convocada por la Unión Popular de Inquilinas (UPI) -que se enmarca en la jornada de protestas convocada en distintas ciudades españolas bajo el lema 'Hacia la huelga general',-, ha reunido a personas de distintas edades. Jóvenes que hablan de emanciparse como de algo todavía lejano, padres y madres preocupados por sus hijos y mayores que, aunque ya tengan una vivienda, ven cómo el acceso a ella vuelve a ser un problema para las siguientes generaciones.

La marcha también ha cambiado del habitual recorrido en este tipo de movilizaciones. En lugar de avanzar por la calle Comercio, una de las vías más transitadas por los turistas, los convocantes han optado esta vez por calles menos concurridas, con la plaza de San Vicente como punto intermedio antes de continuar hacia el Ayuntamiento.
Para David Marto, el problema de la vivienda tiene una consecuencia muy concreta: pasar buena parte de cada día en la carretera. Está a punto de cumplir 32 años y sigue viviendo con sus padres. Trabaja en Madrid, pero asegura que los precios de la vivienda allí hacen imposible que pueda independizarse.
"Los precios están desorbitadísimos", cuenta poco antes de que comience la manifestación. No es una situación que David viva como una excepción. Es, precisamente, uno de los motivos que le han llevado a estar allí. "Los jóvenes no podemos permitirnos una vivienda", lamenta.
Su historia es una más entre las cientos de personas que se han dado cita en la protesta. La Policía Nacional ha cifrado la asistencia en 1.000 personas, mientras que los convocantes elevan la cifra hasta las 2.000.
Entre los manifestantes también está Matilde, de 74 años. Ella no ha acudido porque necesite independizarse ni porque busque una vivienda para sí misma. Ha salido a la calle porque comparte las reivindicaciones de la protesta y porque el problema también afecta a sus hijos.
En su caso, la dificultad para acceder a una casa se mira desde otra generación: desde la preocupación de una madre que ve cómo sus hijos se encuentran con obstáculos para conseguir algo que es esencial en cualquier proyecto de vida.
"Las vecinas estamos diciendo ya basta"
África Alonso, portavoz de la Unión Popular de Inquilinas de Toledo, resume el motivo de la convocatoria en una frase: "No podemos más". La organización considera que el acceso a la vivienda ha llegado a un punto en el que vecinos y vecinas han decidido salir a la calle y reclamar, también, una "huelga general" hasta alcanzar sus demandas.
Alentados también por la movilización social que tuvo como punto de inflexión la acampada en Sol a raíz del caso Maricarmen, la protesat en Toledo se ha avivado también en los últimos días con la situación que atraviesa Rosario, una mujer de 80 años que ha estado cerca de perder la vivienda en la que reside.
Alonso sostiene que el movimiento prepara nuevas movilizaciones y que está trabajando con los sindicatos de trabajadores de cara a la posible huelga general. La intención, explica, es aumentar la presión para que el problema de la vivienda ocupe un lugar central en la agenda política.
La portavoz también critica el rechazo a dos decretos relacionados con la vivienda y asegura que la movilización no termina con la manifestación. Para la organización, el respaldo ciudadano será el que marque los próximos pasos.
La Unión Popular de Inquilinas reclama que la ciudad sea declarada zona de mercado residencial tensionado para tratar de contener el incremento de los alquileres. También pide recuperar viviendas destinadas a uso turístico para destinarlas al alquiler residencial y reclama un plan de vivienda social que permita ampliar la oferta para los vecinos.
La UPI pone además el foco en la situación de los vecinos de la calle Río Yedra y en el mencionado caso de Rosario. Según ha explicado Alonso, las negociaciones continúan y cuentan con asesoramiento legal para intentar que pueda permanecer en su vivienda o encontrar una alternativa habitacional adecuada en su propio barrio de San Justo -en el Casco Histórico-.
Una protesta que mira al futuro
La manifestación ha finalizado en la plaza del Ayuntamiento. También, como novedad en este tipo de protestas sociales, los convocantes se han situado en las escaleras de la puerta principal del Palacio Arzobispal, donde han dado lectura a un manifiesto.
Entre cánticos y proclamas se ha vivido un curioso momento cuando desde los balcones del Ayuntamiento asomaba para fotografiarse una pareja que estaba contrayendo matrimonio en el Consistorio. "Sin casa, sin casa, esos no se casan", les han coreado los cientos de personas presentes en la plaza.

"Conscientes y despiertas decimos basta. Nos hemos mirado a los ojos y hemos decidido salir a las calles, ejercer nuestro deber como ciudadanas y gritarles alto a las personas que toman las decisiones que hemos decidido, como pueblo soberano, que tenemos la obligación de cambiar el mundo", han trasladado en la lectura del manifiesto.
En el texto, apuntan que las instituciones "no han estado a la altura". "Ni el Estado ni las comunidades autonómas ni los ayuntamientos están siendo capaces de resolver el problema de la vivienda. Los partidos que bloquean estas medidas están dando la espalda incluso a sus propios votantes, y eso les va a costar su legitimidad", advierten.
Por todo ello, instan a "para el país hasta que nos escuchen" y se establezcan medidas que permitan la bajada de los precios del alquiler y los contratos indefinidos, la expropiación de los fondos y empresas especuladoras o el fin de los desahucios. "Toledo será la tumba del rentismo", han concluido.

























