Asaja reclama ayudas "rápidas y suficientes" para agricultores y ganaderos de Toledo afectados por los incendios
La organización agraria advierte de que a los daños provocados por el fuego se suman, en algunas fincas, los ocasionados por la maquinaria pesada utilizada para abrir cortafuegos y perimetrar el incendio, con pérdida de pastos, olivos y cercados
Terrenos afectados por los incendios en La Iglesuela del Tiétar / Imagen: Asaja
Asaja Toledo ha exigido a las administraciones regional, nacional y provincial una respuesta rápida, coordinada y “suficiente” para atender a los agricultores y ganaderos afectados por los incendios registrados en la provincia y reclama que las ayudas tengan en cuenta “la totalidad de los daños” sufridos por las explotaciones, tanto los provocados directamente por el fuego como aquellos derivados de las actuaciones necesarias para contenerlo.
La organización agraria está trasladando a los agricultores y ganaderos afectados la necesidad de documentar y cuantificar “cuanto antes” las pérdidas mediante un informe en el que se identifiquen las parcelas dañadas y se detalle de la forma más exhaustiva posible el conjunto de los perjuicios sufridos, acompañándolo de fotografías y otras pruebas gráficas.
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Esta documentación debe presentarse en la Oficina Comarcal Agraria (OCA) correspondiente. La organización considera “fundamental” que estos informes se presenten con la máxima rapidez para que la Consejería de Agricultura pueda disponer cuanto antes de una radiografía real de los daños y activar las medidas de apoyo necesarias.
Asegura que hay daños en superficie agrícola, forestal y pastos
En la provincia de Toledo, los incendios han afectado a superficie agrícola, forestal y de pastos, según ASAJA Toledo.
El incendio de Villa del Prado-Almorox, afectó tanto a la Comunidad de Madrid como a Toledo. Mientras, incendio de Burgohondo (Ávila) tuvo afección a la Sierra de San Vicente, especialmente en el municipio de La Iglesuela del Tiétar, pero también ha habido otros, señala la organización agraria como es el caso del incendio de la Sierra del Castañar, con incidencia en fincas de Mazarambroz, y el de Retuerta del Bullaque, aunque ya en la provincia de Ciudad Real.
Asaja Toledo subraya que “el daño provocado por los incendios no se limita a la superficie directamente calcinada”. En determinadas explotaciones, especialmente en las zonas ganaderas de la Sierra de San Vicente, “los trabajos realizados para contener el avance de las llamas y asegurar el perímetro han generado también importantes perjuicios”.
Terrenos afectados por los incendios en La Iglesuela del Tiétar / Imagen: Asaja
En algunos casos, como en fincas de La Iglesuela, la entrada de maquinaria pesada para realizar cortafuegos y abrir zanjas de seguridad ha supuesto el arranque de árboles, incluidos olivos, la destrucción de vallados y cercados, la destrucción de pastos y el deterioro del suelo.
“A las consecuencias directas del incendio se suman ahora los costes de recuperar los terrenos, reparar y reponer los vallados, acondicionar las fincas y afrontar el sobrecoste de la alimentación del ganado por la pérdida de pastos”, aseguran desde la organización.
Recuperación de la vegetación para el pastoreo, entre tres y cuatro años
Una de las ganaderas afectadas estima que la recuperación de la vegetación necesaria para el pastoreo puede tardar entre tres y cuatro años.
A ello habrá que sumar, comenta ASAJA, la recuperación de un suelo que “ha quedado muy deteriorado por las zanjas realizadas con maquinaria pesada para perimetrar y asegurar la zona, que en algunos puntos ha sido excavada a gran profundidad”.
La recuperación del terreno exigirá además trabajos y aportes para favorecer su regeneración. Mientras tanto, los ganaderos tienen que buscar alternativas para alimentar a sus animales.
“Afortunadamente, el ganado no ha sufrido daños directos por las llamas”, precisa la patronal agraria. Sin embargo, matiza, las dificultades para acceder a determinadas fincas durante la emergencia “han provocado problemas en algunos casos, entre ellos episodios de mastitis al no poder realizarse el ordeño con normalidad”.
Por otro lado, la pérdida de pastos obliga a los ganaderos a recurrir al heno almacenado para el invierno. Una solución que, como explica una de las afectadas, “solo supone aplazar el problema”, porque cuando llegue el invierno tendrán que comprar alimento y asumir un importante sobrecoste en pienso.
Para Asaja Toledo, este es precisamente uno de los aspectos que deben contemplar las ayudas: “El daño económico no termina cuando se extingue el incendio, sino que se prolonga durante meses e incluso años por la pérdida de capacidad productiva de las explotaciones”.
Reclama que estas medidas se concreten cuanto antes y que los agricultores y ganaderos afectados puedan acceder a ellas “de forma ágil”, teniendo en cuenta tanto los daños directos del fuego como los perjuicios ocasionados durante las labores de prevención, extinción y aseguramiento de las zonas afectadas.