Manuel Jabois, entre los silencios de la literatura y el ruido del periodismo

El periodista y escritor, que presentó su última novela -'La víspera'- el pasado jueves en Toledo, habla con ToledoDiario.es y reflexiona sobre el oficio, la polarización y la forma en que consumimos la información

Hay días que empiezan demasiado pronto. Manuel Jabois lleva ya unas cuantas horas despierto la mañana en la que hablamos con él antes de su llegada a Toledo para presentar su última novela. Le espera una jornada larga, de un sitio para otro, como tantas otras. Al otro lado de la conversación, sin embargo, hay un escritor que acaba de concentrar una historia entera en un solo día.

'La víspera' sucede en 24 horas. Una decisión deliberada que responde, en parte, a una idea sencilla: en un día puede caber prácticamente todo.

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"En 24 horas da tiempo absolutamente a todo. Y también en las vísperas", dice Jabois. Especialmente cuando hay heridas del pasado, cuentas pendientes y memoria por desenterrar. Su novela se instala precisamente ahí, en una familia atravesada por los secretos y por una forma de comunicación basada más en los sobreentendidos que en aquello que se dice abiertamente.

Le interesa ese espacio de lo no verbalizado. Lo que una persona quiere decir y no dice. Lo que los demás entienden sin preguntar. Lo que se va acumulando hasta que, aunque aparentemente no pase nada, todo está a punto de suceder.

Es una forma de observar las relaciones humanas que Jabois ya había explorado en sus tres anteriores novelas y que vuelve a aparecer ahora. También lo hace el periodismo.

Manuel Jabois, entre los silencios de la literatura y el ruido del periodismo/Imagen: Eurostars Hotel Company

"No me imagino una historia sin periodistas"

Después de casi cuatro décadas en la profesión, reconoce que le resulta difícil escribir una historia en la que los periodistas no aparezcan de alguna manera. "Sigo con la misma adrenalina del principio cuando empecé con el periodismo; esa necesidad de estar presente. Y con la misma ilusión que hace 20 años", afirma el escritor.

En 'La víspera', además, los periodistas ocupan un lugar central, como suele ser habitual en sus novelas. La desaparición de dos niños convierte un pequeño pueblo en el escenario de una cobertura mediática. Llegan periodistas, cámaras y preguntas. Y con ellos aparece también una de las cuestiones que más incomodan al propio Jabois: hasta dónde puede llegar el periodismo cuando detrás de una noticia hay personas que están atravesando uno de los peores momentos de su vida.

No plantea la novela como una denuncia contra la profesión. Lo presenta más bien como un elemento de realismo. Cuando ocurre un suceso, explica, "los periodistas entrevistamos a personas que pueden encontrarse bajo una enorme presión, incluso medicadas o en estado de shock. Y en ese contexto existen líneas que, en ocasiones, se cruzan".

La velocidad frente a la complejidad

Jabois no se queda únicamente en los límites de la cobertura de sucesos. La conversación lleva inevitablemente a una cuestión más amplia: qué está ocurriendo con el periodismo en un momento en el que buena parte de la información se consume a través de titulares, redes sociales y mensajes cada vez más breves.

Su diagnóstico es claro. Periodistas, políticos y otros protagonistas del debate público están contribuyendo a simplificar los mensajes. "Elegimos lo fácil, lo muy negro, lo muy blanco, lo que va a pegar, lo que se va a rebotar, lo que se va a viralizar", explica.

Y en ese proceso se pierde algo que considera fundamental: los matices. "Renunciamos a las frases subordinadas, renunciamos a las cláusulas adversativas", sostiene. También a la complejidad y a buena parte de la riqueza del lenguaje. "El resultado es un mensaje diseñado para que quien lo recibe se coloque rápidamente en un lado u otro".

La lógica de las redes sociales no ayuda. Un titular puede tener doce palabras, pero bastan unas pocas para convertirlo en un mensaje completamente diferente cuando circula por X, WhatsApp o cualquier otra plataforma. El problema, apunta, no está únicamente en los periodistas. También hay que hablar de cómo leen los ciudadanos.

Jabois cuestiona la idea de que la gente haya dejado de interesarse por los contenidos largos. Hay lectores que no terminan una noticia, sí, pero también muchos otros que están dispuestos a leer una entrevista extensa a un teólogo, a un filósofo o a cualquier persona que tenga algo interesante que contar.

La cuestión es qué consigue hacerse escuchar entre todo el ruido. "Lo que más ruido hace, lo que más combustible genera en la calle, en las redes, es el titular contundente, fácil, simple y generalmente falso", afirma.

Manuel Jabois, entre los silencios de la literatura y el ruido del periodismo/Imagen: Eurostars Hotel Company

Informar antes que enfrentar

La reflexión adquiere especial relevancia cuando se traslada a asuntos especialmente sensibles, en los que cada palabra puede alimentar un relato diferente. Jabois menciona el caso de Ceuta como ejemplo de una historia en la que se cruzan inmigración, seguridad, menores, relaciones con Marruecos, política y desinformación.

Ante este tipo de historias, defiende algo que podría parecer básico, pero que precisamente por eso resulta esencial: información. "Lo más importante siempre al principio es la información por encima de cualquier otra cosa", señala.

Información completa, contexto y voces diferentes. El objetivo, explica, es que el lector tenga elementos suficientes para formar su propia opinión. "Tú no puedes opinar con libertad si te están dando un relato sesgado". No se trata de que el periodista "decida" por el lector, sino de "evitar" que el lector tenga que decidir a partir de una versión incompleta.

Jabois cree que existe, además, una tendencia creciente a buscar el enfrentamiento. En ese contexto, cualquier asunto puede convertirse en combustible para alimentar una posición política u otra.

También el fútbol entra en ese terreno. La conversación pasa por las declaraciones del jugador del Real Madrid, Kylian Mbappé, -después de generarse una polémica por negarse a mostrar una remera en apoyo a Ceuta- y por la relación entre deporte y política.

Su respuesta vuelve a ser coherente con la defensa de la libertad de expresión que atraviesa buena parte de la conversación: "cada persona debe poder ejercerla y tomar sus propias posiciones. No se trata de hacer que los demás digan lo que uno quiere que digan".

"Escribir para que alguien me lea"

Después de cuatro novelas y casi 40 años de periodismo, Jabois sigue buscando algo bastante sencillo cuando se sienta frente a una página en blanco: "que alguien lea lo que he escrito".

La frase tiene algo de resumen de una trayectoria. Escribir para contar cosas propias y ajenas. Para el periódico o para un libro. Para observar a los demás y, de paso, entenderse también un poco a uno mismo.

Dice que escribir le procura paz y que le da sentido a su vida. Incluso reconoce que las vacaciones, aunque las disfruta, pueden hacerse largas cuando pasa demasiado tiempo sin escribir.

Lo cuenta con cierta cautela, consciente de que habla desde una posición privilegiada. No compara su trabajo con el de quienes afrontan jornadas precarias o empleos que apenas dejan margen para nada. Pero esa conciencia no cambia lo esencial: después de dos décadas, continúa sintiendo el mismo entusiasmo.

Quizá por eso, en 'La víspera' conviven dos de sus mundos. El de la literatura, donde puede detenerse en los silencios, las contradicciones y los secretos de una familia; y el del periodismo, donde la realidad exige respuestas rápidas y donde cada vez resulta más difícil encontrar espacio para los matices.

La novela sucede en un solo día. Pero, como dice Jabois, 24 horas pueden ser suficientes para que pase absolutamente todo.

Manuel Jabois, entre los silencios de la literatura y el ruido del periodismo/Imagen: Eurostars Hotel Company

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