Aval ambiental a la ampliación del Polígono industrial tras reducirse la superficie para proteger un hábitat vegetal

La nueva ordenación deja fuera tres parcelas con vegetación protegida y permite continuar la tramitación de un proyecto que contempla más de 600.000 metros cuadrados de superficie de actuación

El ya prolongado proyecto de ampliación del Polígono industrial de Toledo da un nuevo paso adelante, tras haber dado recientemente otro hacia atrás, y continúa su recorrido administrativo, aunque lo hace con menos suelo del previsto inicialmente.

La Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible ha resuelto que el proyecto de urbanización del sector U.U.25 no necesita someterse a una Evaluación de Impacto Ambiental ordinaria, al considerar que no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente si se cumplen las condiciones establecidas.

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La resolución, firmada el 21 de septiembre y publicada este miércoles en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, llega tras varios meses de ajustes en la ordenación del ámbito. El proyecto tuvo que revisarse después de que los informes ambientales alertaran de la presencia de pastizales samófilos, un tipo de vegetación asociado a terrenos arenosos que está protegido por la normativa regional.

En concreto, estas comunidades vegetales se localizaron en tres parcelas: la número 2 del polígono 86, la número 6 del polígono 88 y la número 5 del polígono 89. Su presencia llevó a replantear la propuesta inicial para evitar que el desarrollo urbanístico afectara a estos terrenos.

El promotor, Loncito Desarrollo S.L., presentó el pasado 3 de junio un estudio botánico y una nueva ordenación que excluye las parcelas afectadas. Con este cambio, la superficie de actuación queda en 618.318,74 metros cuadrados, frente a los 683.778,17 metros cuadrados previstos inicialmente, según la documentación ambiental.

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La protección de estos pastizales ya había condicionado la tramitación urbanística. Una alegación de la asociación ecologista ARBA puso sobre la mesa la existencia del hábitat protegido y obligó a revisar el proyecto. La nueva ordenación tuvo que volver a someterse a información pública antes de continuar su recorrido administrativo.

Su tramitación también se ha visto afectada por cambios en la normativa ambiental de Castilla-La Mancha, que requieren la conformidad municipal para determinados proyectos sometidos a evaluación ambiental. El Ayuntamiento abordó en el Pleno del pasado viernes esta cuestión, dentro de un procedimiento que aún debe completar los distintos trámites urbanísticos necesarios.

Uso industrial y logístico

La nueva propuesta mantiene una importante superficie destinada a uso industrial y logístico. Incluye la urbanización de parcelas, nuevos viales, redes de abastecimiento y saneamiento, suministro eléctrico, telecomunicaciones, alumbrado y zonas verdes. También contempla actuaciones relacionadas con el arroyo de Ramabujas y una balsa de laminación para gestionar las aguas pluviales.

En su resolución, la Junta considera que el impacto ambiental del proyecto puede ser compatible con el entorno si se aplican las medidas preventivas y correctoras previstas. Durante las obras se esperan efectos como polvo, ruido, vibraciones, emisiones de vehículos y generación de residuos. En la fase de funcionamiento, la ocupación permanente del suelo, la pérdida de hábitat y los cambios en el paisaje figuran entre las consecuencias identificadas, según recoge la resolución.

El informe subraya, además, el valor de los pastizales que han quedado fuera de la actuación, descritos como hábitats "escasos, vulnerables y de alto valor ecológico". Por ello, establece medidas específicas para evitar afecciones a las zonas protegidas que lindan con el perímetro del proyecto.

El visto bueno ambiental está condicionado también a la obtención de distintas autorizaciones antes del inicio de las obras, entre ellas las de la Confederación Hidrográfica del Tajo, Carreteras y Cultura. Se exige asimismo un estudio acústico para los terrenos próximos a la vía ferroviaria y controles sobre el ruido, el polvo, las redes de agua, los residuos y los posibles restos arqueológicos.

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