Decenas de familias, junto a sus hijos e hijas, han alzado la voz contra el sofocante calor que se vive en las aulas de los colegios públicos de la ciudad de Toledo estos días. Se han concentrado en su mayoría antes de la hora de entrada a los centros para reclamar a las administraciones adaptación climática y la adopción de medidas que hagan estos espacios más saludables.
Con temperaturas superiores a los 30ºC dentro de las aulas y comedores escolares, o escasas zonas de sombra y arbolado en los patios, madres y padres de escolares lamentan "los mareos, los golpes de calor o la inadecuada situación para el aprendizaje" que se da en los colegios de Infantil y Primaria.
"Queremos soluciones, mejores condiciones", "sin clima no hay educación, "el Aquisgrán, queremos refrescar" o "menos discusión y más inversión" han sido algunas de los cánticos que se han coreado a las puertas de centros educativos como el CEIP Ciudad de Aquisgrán, en el barrio de Santa Bárbara, donde los familiares también han acudido a la concentración con carteles reivindicativos y silbatos.
La protesta, liderada inicialmente por el AMPA Vega Baja del colegio Fábrica de Armas, ha sumado el apoyo de 13 de los 16 colegios de la ciudad, además del Conservatorio Jacinto Guerrero. El próximo miércoles, 17 de junio -día de fin de curso-, volverán a concentrarse coincidiendo con la incorporación de los sindicatos de profesores a las reivindicaciones.
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En el barrio del Polígono, las AMPA de los colegios han optado por aunar las concentraciones en la plaza Poeta Federico García Lorca después de la entrada a los centros. Allí se han concentrado alrededor de medio centenar de familiares, que han reivindicado actuar a las administraciones competentes.
Agua fresca accesible, toldos, árboles o horarios flexibles
Gema Aparicio, docente y madre de una alumna en el CEIP Jorge Manrique, ha lamentado en la lectura de un manifiesto que los colegios sean "los únicos edificios públicos que aún no están climatizados". "Estamos aquí porque queremos lo mejor para nuestros hijos e hijas, porque llevan semanas dando clase con más de 30 grados en las aulas y como familias no podemos quedarnos cruzados de brazos".

En este sentido, recuerda que el Estatuto de los Trabajadores establece que en puestos sedentarios la temperatura no debe superar los 27ºC en verano ni bajas de los 17ºC en invierno. Además, recuerda que la Asociación Española de Pediatría advierte que "el calor extremo afecta a la concentración, al rendimiento y a la salud de la infancia".
Para poder combatir estas elevadas temperaturas, reclaman disponer de "agua fresca en los patios, toldos, árboles que se planten y se mantengan o establecer horarios adaptados en los días de calor extremo". "Son cosas posibles que no pueden esperar, precisa.
Además, exigen que los proyectos de climatización que se aprueben cuenten con "presupuestos reales, con fechas concretas y con información transparente sobre su ejecución". "Que las familias sepamos que está previsto, cuándo y cómo, sin promesas vagas. Vivimos una emergencia climática", manifiestan las familias. "No queremos parches, queremos colegios preparados para el futuro. Hoy estamos aquí para pedir juntos y en voz alta que la salud y el bienestar de nuestros niños y niñas sea una prioridad real", aseveran.
La docente reconoce que hay días en los que tienen que llamar a familiares que recogen a sus niños porque están "mareados", como también algunos profesores. "He visto a varios niños irse, hechos polvo, muy mal. En nuestro colegio apenas hay sombras en el patio en el que está el alumnado de Infantil", lamenta.
Respecto a la petición de horarios flexibles, apuestan por debatir la conveniencia de poder adelantar la entrada y salida de los centros educativos en épocas de calor extremo. "Ahora se ha adelantado el recreo, pero hasta la semana pasada salían a las 12.00 horas y eso era insoportable".
Los colegios son prácticamente los únicos edificios públicos que aún no están climatizados. El calor extremo afecta a la concentración, al rendimiento y a la salud de la infancia
"En el aula de mi hija mayor está en una primera planta en la que da todo el día el sol. Tienen que estar con las ventanas bajadas porque es insufrible el calor que entra por ella. Hay muchos días en este mes que se bajan al parque o incluso a dar clase a un descansillo que hay en la zona baja porque arriba no se puede dar clase", expone por su parte Jaqueline Villaseca, madre de dos alumnas de centros públicos del Polígono.
"Ya sabemos todos que hay un cambio climático, aunque hay gente que no lo quiere ver... Entonces, por favor, queremos menos discusión, menos pelota en un tejado y en otro y más soluciones", asevera Villaseca, que insiste en que es "agobiante el calor que hace".
Por su parte, Álvaro Alonso Lanzarote, padre de también de dos alumnos que asisten a dos colegios distintos del barrio de Santa María de Benquerencia, en los que "se da la misma situación". "No hay sombras en los patios, hay clases orientadas al sol que carecen si quiera de ventilación... se hace insufrible".
"Nos dicen que hay un momento en el que no sienten que están en clase, como si hubiera terminado ya el curso al estar cerca del verano. Y todo se debe a que el calor les afecta demasiado. Sabemos que las soluciones no pueden ser inmediatas, pero "no se toman medidas de ningún tipo con este clima supercaluroso a partir del mes de mayo", reprocha.
Por ello, consideran que los colegios podrían estar adaptándose desde hace años a esta situación. "Hay muchas ayudas que se dan para los edificios para que sean más eficientes energéticamente. Los colegios abren todos los días, hay que hacerlo más eficientes, buscar fórmulas, soluciones que al final eh eviten este problema. Ya es hora de actuar", agrega Alonso
Un problema que también se extiende al invierno
De su lado, Celia Ortega Infante, presidente de la AMPA Vega Baja, del CEIP Fábrica de Armas, ha denunciado las condiciones extremas en las aulas, con temperaturas de hasta 32 grados durante las olas de calor. Sin embargo, advierte de que el problema en este centro no se limita al verano; durante el invierno, la falta de aislamiento y calefacción eficiente obliga a los niños a permanecer con abrigos en el comedor, en aulas que presentan graves problemas de humedad.
"Los niños no tienen voz y somos los padres los que tenemos que dársela", ha por su parte, declarado Miriam Lucas, tesorera del AMPA Vega Baja, que recuerda que a pesar de haber enviado múltiples cartas y peticiones al Ayuntamiento de Toledo, las familias no han recibido ninguna respuesta firme ni visitas a los centros para evaluar la situación particular de cada colegio.
Señalan que en su caso la Junta de Comunidades remitió la responsabilidad al Ayuntamiento, que alega por su parte falta de fondos para climatizar todos los centros debido a los costes asociados a las subvenciones de la Unión Europea.
Ante esta situación, las familias critican que se prioricen otros proyectos, como instalaciones deportivas o de ocio, frente a la salud y educación de los menores. Incluso, algunos padres han llegado a aportar de su propio bolsillo ventiladores y deshumidificadores, o han intentado recaudar fondos para climatizar comedores, una responsabilidad que consideran compete exclusivamente a la administración.
Las AMPA han advertido que no detendrán sus protestas hasta obtener un compromiso firme y plazos de ejecución concretos para las obras necesarias. Para ello, el miércoles que viene volverán a la carga y subrayan que, de no alcanzarse una solución antes de finalizar el curso, las movilizaciones se retomarán en septiembre, así como también contemplan extender la protesta a toda la provincia de Toledo.



















