
Recreación del anfiteatro romano de Toledo sobre el actual barrio de Covachuelas / Fotografía: cedida
En 2026, Toledo cumple 40 años como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Con el objetivo de conmemorar esta fecha, la Plataforma ‘Toledo Patrimonio de la Humanidad’ ha hecho balance de todos los Bienes de Interés Cultural (BIC) con los que cuenta la capital regional y que dan razón a dicho título. “Empezamos a revisarlos y nos sorprendió que no había ninguno relacionado con el Toledo romano, ni el teatro ni el anfiteatro”, afirma Ciro Fernández, representante de este colectivo que acaba de presentar la solicitud para que este último sea declarado BIC en la categoría de Zona Arqueológica.
Y es que, mientras que la ubicación exacta del teatro romano todavía se desconoce, no cabe duda de que el anfiteatro se encuentra bajo el actual barrio de Covachuelas. “Está documentado desde hace siglos”, recuerda Fernández. Ya aparece en la obra ‘Los Reyes Nuevos de Toledo’, del siglo XVII, y en los planos de la ciudad del siglo XIX y XX con el nombre de “calle del Anfiteatro”, en vez de calle Honda, en el plano de 1879.
La veracidad de estos textos se ha podido comprobar recientemente gracias a diferentes obras que han sacado a la luz restos como las bóvedas de lo que fue este edificio dedicado a espectáculos como luchas de gladiadores o animales.
Sin embargo, a día de hoy, nos encontramos ante un yacimiento que ni se ha extraído ni se ha localizado en su conjunto, por lo que su ubicación se ha establecido “en base a la fosilización”. Según destaca la Plataforma ‘Toledo Patrimonio de la Humanidad’, la estructura de lo que fue ha servido “de cimiento a las viviendas” actuales que se asientan sobre un anfiteatro de unos 80 metros de ancho y una capacidad de entre 20 y 30 mil personas.
Las Covachuelas, el barrio toledano construido “sobre un tesoro”
Tal y como explica el representante de la plataforma, si el anfiteatro toledano es declarado BIC se tendrá que redactar un Plan Especial de Protección, una guía imprescindible “para que el futuro del anfiteatro no lo decidan las excavadoras”.
Y es que, según recuerda Fernández, las Covachuelas es uno de los barrios más antiguos de Toledo, por lo que es previsible que durante los próximos años se realicen obras para la modernización y rehabilitación de sus edificios. Dicho plan serviría como “base” a cualquier proyecto al recoger, por ejemplo, “cuántos sótanos o garajes se podrían hacer, o si se hace una campaña arqueológica para rescatar los restos en vez de mantenerlos enterrados”.
“Desde la plataforma no sabemos si merecerá la pena excavar y rescatar el anfiteatro romano de Toledo, pero lo que sí sabemos es que su existencia debería estar presente en la planificación de la ciudad… hasta este momento nadie se ha sentado en la mesa a pensar qué se debe hacer con el anfiteatro”, destaca Fernández. Así, desde el colectivo, pretenden “abrir el debate sobre qué se debe hacer con esos restos”.
Según el representante de la Plataforma ‘Toledo Patrimonio de la Humanidad’, “es fundamental que los vecinos que tienen sus casas sobre el anfiteatro tengan un reconocimiento y se vean beneficiados de ser parte de un Bien de Interés Cultural… no es una cuestión de expropiar casas”, subraya.
Tal y como recuerda el colectivo, existen numerosas formas para compatibilizar el desarrollo urbanístico del Toledo del siglo XXI con “el tesoro de tener un edificio romano que merece el máximo grado de protección”.
Fernández detalla que tras la declaración como BIC, las administraciones públicas deberán redactar y poner en marcha un plan estratégico que determine qué hacer con los inmuebles que descansan sobre los restos arqueológicos, cómo beneficiar a sus propietarios o cómo actuar sobre las parcelas sin edificar. “Todo lo que se organice deberá proteger el bien de interés cultural”, subraya.
“Nos sorprende que nadie haya puesto en valor el anfiteatro”, insiste.
“El patrimonio no puede ser un problema”
“¿Cuánto pagaría una ciudad del mundo por tener un anfiteatro romano en su subsuelo?”, se pregunta el representante de un colectivo que lamenta que restos arqueológicos como un anfiteatro del Imperio Romano puedan ser vistos como un “problema”. “Las obras que lo han descubierto han dado la oportunidad única y singular, que estaba dormida bajo el subsuelo, de empezar a pensar qué es lo que quiere hacer la ciudad de Toledo con su anfiteatro”.
Desde la Plataforma ‘Toledo Patrimonio de la Humanidad’, lamentan el desconocimiento sobre el legado romano, “una suerte para la ciudad”. “Todos sabemos qué era Toletum pero no conocemos qué queda de esa ciudad… tenemos un circo, termas, las Cuevas de Hércules, restos de un acueducto… y ahora podemos rescatar o conocer el anfiteatro… sería importantísimo para la ciudad”, afirma su portavoz.
“El patrimonio no puede ser un problema, siempre es una oportunidad… tenemos que encontrar cómo sacarle beneficio a ese tesoro y que sea compatible con vivir y sea útil para ciudad, vecinos y turismo”, asegura.
Tal y como plantea Fernández, nadie podría pensar que el anfiteatro romano de Roma “es un castigo porque no pueden tener metro o el tráfico está más restringido”. “Cualquier ciudadano romano obviamente va a querer conservarlo porque está viendo los beneficios que le trae a la ciudad… el problema en Toledo es que no hemos sabido encontrar cómo sacarle partido y disfrutar de esos tesoros escondidos que tenemos”.
Según la Ley de Patrimonio Cultural, tras la solicitud presentada por la plataforma, la Junta tiene un plazo de tres meses para emitir su resolución sobre la conveniencia de iniciar el procedimiento de declaración o desestimar. En caso de resolver positivamente, comenzaría el procedimiento de declaración publicando el anuncio en el DOCM, solicitando los informes a los órganos consultivos y notificando al Ayuntamiento y propietarios.