Gasto dos paquetes de pañuelos al día (mínimo). Pierdo la cuenta de las veces que estornudo cada hora, y me asfixio cuando lo hago cuatro veces seguidas. Me pican tanto los ojos que a veces siento que se van a salir de las órbitas en el momento que rasco sin parar -como si eso aliviara la sensación-. Podría estar exagerando pero no. Se llama alergia y este año ha venido antes y más fuerte que nunca.
No tengo la solución pero he hablado con Ángel Moral, alergólogo del Hospital Universitario de Toledo y sentir que no desespero. Que no desesperamos. Porque sé, que en esta lucha, no estoy sola. "Estamos probablemente en lo peor de la primavera para los alérgicos a gramíneas y olivo". Ángel me decía esta frase a las once de la mañana, cuando buscaba entre el sofá el décimo pañuelo del día.
Pero también me ha explicado por qué los síntomas de alergia han llegado antes, qué cantidad de polen hay en el ambiente y me ha dado unos consejos para sobrevivir el tramo final y más fuerte de esta primavera y no morir en el intento.
El cambio climático: culpable
El alergólogo lo tiene claro: cada vez hay más polen y por tanto, las temporadas cada vez son más intensas. ¿La razón? El aumento de temperaturas y los cambios en el clima. Más calor y más lluvias en ciertos momentos hacen que las plantas produzcan más polen y durante más tiempo. Es decir, primaveras más largas para las plantas y más duras para quienes tenemos alergia.
Según explica el especialista, las intensas lluvias de principios de año ya hacían prever una primavera complicada. Y se ha cumplido. Las gramíneas, que normalmente empiezan a dar guerra a finales de abril, se adelantaron a mediados de mes. Y el olivo, que suele afectar más hacia la segunda mitad de mayo, empezó ya a principios. Traducido al lenguaje de cualquier alérgico: llevamos más tiempo sufriendo.
Y no es una sensación subjetiva. En Toledo llevan más de tres décadas midiendo el polen de forma ininterrumpida gracias a un captador instalado en la azotea del antiguo Hospital Virgen del Valle. Allí recogen muestras del aire, analizan los granos de polen al microscopio y registran los niveles de cada especie.
Los datos que manejan explican perfectamente por qué tanta gente está fatal esta primavera. La media habitual de polen de gramíneas en Toledo ronda los 5.400 granos acumulados al año. En 2025 llegaron a casi 13.700. Prácticamente el triple.
Pero hay un dato todavía más llamativo: una persona alérgica empieza a notar síntomas a partir de unos 50 granos por metro cúbico de aire. El 26 de mayo del año pasado se registraron 1.550 en un solo día. Con el olivo ocurrió algo parecido. El año pasado se alcanzaron casi 25.000 granos acumulados frente a una media habitual de unos 11.900.
¿Y la lluvia no alivia los síntomas?
Hace unas semanas, discutía con alguien a quien quiero mucho que a mí la lluvia me sentaba peor. "¿Pero cómo va a ser? Si lo que hace precisamente es limpiar el ambiente". Así que, una de las preguntas obligatorias que tenía que hacer a Ángel era sobre si la lluvia alivia o soy un bicho raro.
"La lluvia tiene un doble efecto. Cuando llueve, el polen se moja, pesa más y cae al suelo, así que durante unas horas o incluso un par de días los síntomas suelen mejorar". Vaya...
"Pero esa misma lluvia hace crecer más las plantas. Y más plantas felices significa más polen después. Además, antes de llover suele hacer viento. Y el viento mueve el polen por todas partes". Pues al final, ¡yo también tenía razón!
También he notado estornudar de más a mi perro
Goyo estornuda casi las mismas veces al día que yo. Y había dos opciones: que me estuviera imitando o qué también tuviera alergia. "Los perros también pueden ser alérgicos al polen", me dijo Ángel. "De hecho, existen vacunas veterinarias para ello".
"Tienen un sistema inmunológico, igual que los humanos, y pueden desarrollar precisamente reacciones de hipersensibilidad, de alergia incluso a alimentos y generar ciertas intolerancias", explica el alergólogo
Qué recomiendan los especialistas
Más allá de antihistamínicos y tratamientos, hay pequeños gestos que ayudan bastante. Y cómo compartir es vivir, aquí está el listado de recomendaciones y consejos que me ha transmitido Ángel para que lo que queda de primavera, sea más llevadera.
- Evitar actividades al aire libre entre las 12:00 horas y las 16:00 horas de la tarde.
- Ventilar la casa a primera hora o al anochecer.
- Lavarse la cara y el pelo al llegar de la calle.
- Cambiarse de ropa al entrar en casa.
- No tender fuera los días de mucho viento.
- Usar mascarilla si se hace deporte al aire libre.
Porque sí: aunque cierres la ventana, muchas veces el polen entra contigo. La buena noticia es que existen tratamientos cada vez más eficaces y vacunas que ayudan a tolerar mejor el polen con el tiempo.
La mala es que, mientras tanto, seguiremos viviendo esa época del año en la que un simple paseo puede hacerte sentir como si hubieras llorado viendo el final de una película triste durante tres horas seguidas.
Y si eres curiosa o curioso, Ángel y su equipo vuelcan toda la información de pólenes en su página web. Aquí puedes curiosear qué cantidad de polen hay en tu ciudad y saber también los niveles qué hay en Granada, Zarautz ,Ceuta o cualquier sitio del país que vayas a visitar. Sobre todo, por ser previsor y no quedarse corto en clinex.
















