Volver a casa entre "lágrimas" tras escapar del fuego en la Sierra de San Vicente: "No olvidaré jamás las caras de pánico"

Los alcaldes de Pelahustán y El Real de San Vicente recuerdan con ToledoDiario.es las horas más difíciles del incendio de Burgohondo (Ávila): incertidumbre, miedo y la responsabilidad de tomar decisiones para proteger a sus vecinos. Ambos municipios tuvieron que ser evacuados de forma preventiva ante el avance del fuego y ahora tratan de recuperar la normalidad y trabajan para afrontar futuras emergencias

Los municipios de la Sierra de San Vicente evacuados el pasado fin de semana por el incendio de Burgohondo (Ávila) tratan de recuperar la normalidad tras haber vivido unos días de angustia e incertidumbre. Cientos de personas, de once localidades, tuvieron que desalojar sus hogares en apenas unas horas con la inquietud de no saber cuándo podrían regresar y si estos se verían afectados por las llamas del fuego.

En nueve de los once municipios afectados se pudo volver a casa dos días después, el lunes por la tarde, tras lograr estabilizar un perímetro contra el fuego que recorría el Valle del Tiétar. Durante ese tiempo, muchos de ellos fueron atendidos en los pabellones habilitados en Talavera de la Reina.

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Los alcaldes de Pelahustán y El Real de San Vicente, Roberto García y Jorge Martín, respectivamente coinciden al recordar las horas más difíciles del incendio, con un sentimiento entre el miedo por la evolución de las llamas y la responsabilidad de tomar decisiones para proteger a sus vecinos y vecinas.

Ambos regidores repasan con ToledoDiario.es cómo vivieron una emergencia que, aseguran, marcará un antes y un después en la Sierra de San Vicente, donde el recuerdo de aquellas horas de incertidumbre continúa muy presente entre sus vecinos.

Roberto García asegura que fueron "unos días de pánico, incertidumbre y ansiedad generalizada". Ahora, tras levantarse la orden de evacuación, todos los vecinos han podido regresar a sus hogares y el municipio funciona ya con normalidad. Han reabierto los establecimientos, las instalaciones municipales y la piscina volvió a abrir apenas un día después del regreso, coincidiendo con la ola de calor, una vez recuperada la calidad del agua.

La misma sensación describe el alcalde de El Real de San Vicente, Jorge Martín. El alivio llegó con el regreso autorizado el lunes. "A la gente se le saltaban las lágrimas de poder volver a su casa, y un poco a todos también", explica.

Dos evacuaciones con dificultades distintas

El regidor de Pelahustán explica que la situación comenzó a agravarse el sábado, cuando recibió el aviso de un miembro de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que le advirtió del empeoramiento de las condiciones meteorológicas y de la evolución del incendio. A partir de ese momento, convocó de inmediato a Protección Civil y activó un dispositivo preventivo.

"Fuimos dando instrucciones preventivas y mensajes de tranquilidad, pero al mismo tiempo de precaución durante toda la jornada", recuerda.

La estrategia de comunicación se desarrolló de forma escalonada. Primero se informó a la población sobre la evolución del incendio y se recomendó preparar una mochila de emergencia con documentación, medicinas, dinero y ropa básica. Más tarde se pidió el confinamiento voluntario de las personas más vulnerables y, finalmente, llegó la orden de evacuación total, trasladada por el 112 e Infocam como medida preventiva ante el riesgo de intoxicación por humo.

Imagen del incendio en el Valle del Tiétar desde la localidad toledana de Pelahustán / Imagen cedida

Para garantizar que la información llegara a todos los vecinos, el Ayuntamiento utilizó tres canales de comunicación: las redes sociales, el tradicional sistema municipal de megafonía y el aviso puerta a puerta, que el alcalde considera el método más eficaz.

En El Real de San Vicente, sin embargo, la principal dificultad llegó una vez decretada la evacuación. Jorge Martín reconoce que aquellas horas fueron las más complicadas que recuerda al frente del Ayuntamiento. La estrechez de la travesía del municipio convirtió la salida en un auténtico "cuello de botella", con miles de vehículos atravesando la localidad mientras, en sentido contrario, circulaban camiones y remolques para rescatar caballos y otros animales. "Fue un poco caótico", resume.

Convencer a los vecinos y proteger el ganado

El momento más difícil para Roberto García llegó cuando hubo que convencer a muchos vecinos de que abandonaran sus viviendas. El alcalde reconoce que la evacuación fue especialmente complicada entre la población de mayor edad.

"Las personas mayores tienen sus rutinas, sus controles médicos y muchos no comprendían que tuvieran que abandonar sus casas sin saber cuándo podrían volver", explica. "Todos éramos conscientes de la devastación que estaba provocando el incendio y temíamos perder nuestras fincas, nuestras propiedades, nuestros recuerdos y nuestras vidas".

En El Real de San Vicente, además de la evacuación de la población, buena parte del esfuerzo municipal se centró en atender la situación de los ganaderos, preocupados por sus animales, fincas y pajares.

El alcalde explica que durante todo el fin de semana gestionó autorizaciones con la Delegación del Gobierno para que algunos propietarios pudieran acceder de forma puntual a alimentar y dar agua al ganado cuando las condiciones de seguridad lo permitían.

Jorge destaca también la solidaridad que surgió entre los propios vecinos. Algunos ganaderos que sí pudieron acceder a la zona se ofrecieron voluntariamente para atender los animales de quienes permanecían fuera del municipio. "Se atendieron el ganado unos a otros", resume.

Varias vacas con el incendio al fondo desde el valle del Tiétar en Ávila / Imagen: Carlos Luján - Europa Press

Las imágenes que no olvidarán

El alcalde de Pelahustán admite que las imágenes vividas permanecerán siempre en su memoria. "Jamás olvidaré esta situación. Esas caras de pánico, esos abrazos entre lágrimas, incluso tener que obligar a algunos vecinos a abandonar sus casas... Ha sido verdaderamente catastrófico. Te parte el alma. No hay palabras para describir esa sensación".

Pese a la dureza del momento, insiste en que la prioridad siempre fue proteger a la población. "No tengo ninguna duda de que el único objetivo era salvar la vida de mis vecinos y proteger el pueblo. Para conseguirlo hay que tomar decisiones muy difíciles".

En la misma línea se expresa Jorge Martín al defender las órdenes de evacuación. "La gente tiene que entender que cuando mandan desalojar es por algo y que los técnicos son técnicos por algo", afirma. Recuerda que por la carretera de El Real de San Vicente llegaron a pasar cerca de 3.000 vehículos y advierte de que cualquier accidente podría haber bloqueado la vía mientras avanzaban las llamas.

Guardia Civil, Protección Civil y el papel de los ganaderos

El alcalde de Pelahustán permaneció en el municipio junto a efectivos de la Guardia Civil y varios ganaderos una vez finalizada la evacuación, que se completó en aproximadamente hora y media.

Destaca el trabajo realizado por los agentes, tanto en las labores de vigilancia como en el acompañamiento a los vecinos, y reivindica también el papel de los ganaderos. "Son quienes mejor conocen el terreno, los montes, los caminos y las fincas. La gente que cuida el campo debe ser uno de nuestros principales asesores cuando afrontamos una emergencia de este tipo".

Durante los días de evacuación visitó de forma constante a los vecinos alojados en el recinto ferial de Talavera de la Reina y quiso agradecer expresamente la labor desarrollada por Cruz Roja y Protección Civil.

En El Real de San Vicente, Jorge Martín coincide en destacar el trabajo de la Guardia Civil y Protección Civil, que patrullaron continuamente el municipio para proteger las viviendas y evitar robos o actos vandálicos. "No ha habido ninguna incidencia y eso es buena señal", celebra.

La lección: prevenir antes que curar

Aunque la situación ha mejorado notablemente, ambos alcaldes coinciden en que la experiencia debe servir para mejorar la prevención.

"Hemos sido unos afortunados. El incendio estuvo a apenas diez o quince kilómetros del municipio y eso no es nada. Tenemos que seguir haciendo nuestra vida con normalidad, pero también concienciarnos de la situación de nuestros montes", señala Roberto García.

El alcalde de Pelahustán defiende contar más con quienes trabajan diariamente en el campo y anuncia nuevas medidas municipales, como el desbroce intensivo del entorno del casco urbano, el estudio para adquirir el sistema Ecofire y la construcción de dos nuevos hidrantes.

Por su parte, Jorge Martín reclama facilitar las labores de limpieza forestal y reducir las trabas administrativas para actuar sobre el monte. Explica que ya ha trasladado esta necesidad al delegado del Gobierno y a responsables de Medio Ambiente y confía en que se abra una mesa de trabajo para impulsar medidas que reduzcan el riesgo de nuevos grandes incendios.

"Hay que aprender de estos errores y empezar a trabajar para prevenir antes que curar", concluye.

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