La redacción del futuro Plan de Ordenación Municipal (POM) de Toledo y el inicio de la tramitación ambiental de su documento inicial ha generado una actitud de inconformismo en parte de la sociedad toledana, que advierte de la falta de "modelo de ciudad" para abordar su desarrollo urbanístico. Por ello, han puesto en marcha un Observatorio Urbano de Toledo con el objetivo de ofrecer un espacio de reflexión, debate y participación ciudadana sobre el futuro de la ciudad.
La primera actividad que desarrolló dicho observatorio, a través de la Real Fundación de Toledo, fue una mesa redonda. Moderada por Carmen Mota, doctora arquitecta y especialista en rehabilitación y urbanismo, contó con la participación de José Ramón González de la Cal, arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de Toledo; Juan Ignacio de Mesa, economista y primer alcalde democrático de Toledo, y Ángel Felpeto, exvicealcalde y exconsejero de Educación y Cultura.
Los ponentes criticaron la falta de un plan estratégico claro y lamentaron que el crecimiento actual fomente la dispersión urbana y el abandono del Casco Histórico. Subrayaron la importancia de la participación ciudadana y el consenso para resolver problemas críticos como el acceso a la vivienda y la degradación de edificios patrimoniales. También analizaron el impacto del turismo masivo y la influencia de Madrid, abogando por una identidad propia basada en la excelencia cultural.
Uno de los puntos más críticos de la jornada ha sido la denuncia de la dispersión urbana que sufre Toledo. Según trasladó González de la Cal, el origen de esta situación se dio con desarrollos urbanísticos como los de Vistahermosa, Valparaíso y la zona de la Legua. "También podemos desclasificar nuestros papeles y poner el nombre a las cosas", ironizó en el debate, que coincidió con la desclasificación de documentos relativos al golpe de Estado del 23F.
No se mordió la lengua y apuntó directamente a -la inmobiliaria- Vistahermosa como la responsable de este crecimiento fragmentado. "Las 6000 viviendas que han construido en estos últimos 40 años son el origen del dispersamiento y de una serie de daños estructurales y cargas que tenemos que pagar todos", apuntó González de la Cal, que también defendió el derecho de los promotores a "ganar dinero".
"No somos los ciudadanos quienes debemos pagar su cuenta de resultados", apuntó no obstante el arquitecto, que considera que hay que reclamarle que "no consuman más suelo del que sea necesario" con el nuevo planteamiento urbanístico que está diseñando el Ayuntamiento y que estima la construcción de unas 18.000 viviendas en los próximos 25 o 30 años.
Sobre los efectos de esta dispersión, Juan Ignacio de Mesa y Ángel Felpeto recordaron un estudio que apunta a que Toledo paga hasta un 32% más por servicios públicos -como el agua, el transporte o la recogida de residuos- que ciudades como Albacete debido a esta estructura inconexa. "Sobre 100 euros de coste de servicio público en Toledo, pagamos tres veces más por el mismo servicio debido a este marco de dispersión", afirmaron.
Necesidades de vivienda y rehabilitación
También recordaron ambos el fracasado POM de 2007, que proyectaba una población de 200.000 habitantes, una ambición urbanística que no se ajustaba a la realidad demográfica. En este sentido, aludieron a que mientras que el documento ejecutivo del nuevo POM estima la construcción de 17.000 viviendas, el INE proyecta una necesidad de solo unos 7.656 hogares adicionales en Toledo.
Así lo apuntó Carmen Mota, que alertó sobre el desfase entre las proyecciones de hogares y las viviendas proyectadas en los planes actuales, sugiriendo que se están calificando suelos muy por encima de las necesidades reales de la población. También defendió el concepto de que la vivienda pública "no debe ser un yogur que caduca", argumentando que el esfuerzo público invertido no debería terminar en la especulación privada tras unos años.
Frente a la propuesta de seguir consumiendo suelo, José Ramón González de la Cal defendió un modelo de crecimiento interior. "¿Cuántas viviendas caben todavía en la ciudad?", se preguntó, señalando que en zonas como el Polígono aún quedan numerosos solares vacíos. En este sentido, la mesa coincidió en que el nuevo POM debe priorizar la rehabilitación en barrios como Santa Bárbara o Palomarejos frente a la nueva construcción y recuperar la inversión en vivienda pública.
Juan Ignacio de Mesa fue tajante al afirmar que "ningún partido político en el Ayuntamiento tiene un modelo de ciudad" y que se han perdido casi dos décadas sin una hoja de ruta definida. Asimismo, se criticó que el urbanismo se haya decidido históricamente en "despachos" ajenos a la administración local, sin preguntar a los ciudadanos, sabios o artistas qué Toledo quieren construir.
La presión de los apartamentos turísticos y el fenómeno del 'coliving' también centraron el debate. Los ponentes urgieron a proteger la residencia en el Casco Histórico para evitar una "involución" que convierta las viviendas en meros negocios de alquiler por habitaciones. De Mesa insistió en la creación de un observatorio turístico basado en datos reales, ya que apunta que actualmente se opera bajo hipótesis sin conocer el impacto real del turismo en el empleo o la economía local.
Toledo como obra de arte
De cara a la candidatura de Toledo como Capital Cultural Europea, los ponentes coincidieron en que la ciudad debe ser tratada como una "obra de arte colectiva". Para Ángel Felpeto, es fundamental generar proyectos culturales propios que den identidad a la ciudad y la proyecten al futuro, siempre protegiendo el valor inmaterial y el paisaje único que conforman el Casco y el Valle.
La mesa concluyó con una llamada a la participación ciudadana y a la exigencia de un liderazgo político que defina, de una vez por todas, si Toledo quiere seguir expandiéndose de forma insostenible o si apuesta por ser una ciudad compacta, habitable y fiel a su patrimonio.







