La llegada de las fiestas de agosto de Toledo marca también el irremediable inicio del fin del verano. El nuevo curso está a la vuelta de la esquina y esto se deja sentir en el aire. Decían los mayores que -en su antigua normalidad climática-, el 15 de agosto ya era el momento en el que hay que sacarse la rebequita, incluso en Toledo capital.
Pero al igual que el clima, las fiestas de agosto de Toledo han cambiado (aunque, por suerte, sí fue posible ponerse la rebequita este sábado). Y por eso, la celebración de este sábado de la música puramente toledana -¡incluidos los DJ!-, es una excelente manera de reivindicar que estas fiestas siguen siendo del público toledano. Que no hay que mirar más que dentro de nuestra ciudad para celebrar la música, nuestras fiestas, y, ¿por qué no? A la patrona de nuestra ciudad. ¡Que vivan las Charos!
Las Fiestas venían fuerte este año con las actuaciones de Loquillo y Leire Martínez los primeros dos días; pero los nombres que sonaron el día fuerte, el sábado, tienen un significado muy especial para la ciudad. Una decisión celebrada por todos los que se subieron al escenario; una apuesta por lo nuestro. "Un puto sueño", vociferó Pole cuando cientos de personas lo recibieron en lo que fue el fin de su gira Kilómetro 0, con tres pantallas, letras de karaoke y jóvenes y no tan jóvenes gritando enloquecidas y enloquecidos.
Lucía Santiago, Mallo, Mauri y Pole. Todos los nombres toledanos que se subieron a los escenarios este sábado. Jóvenes mujeres y hombres a quienes se les ha dado un lugar de honor para festejar. Es difícil no ponerse nostálgicos y volver a esa época en la que descubrir música hecha por los propios vecinos y vecinas, por compañeros de clase o de las asociaciones juveniles que tuvieron su apogeo entre los 90 y mediados de los 2000 era algo cotidiano en la capital toledana, no una excepción o un hecho a celebrar.
Declaraba el Ayuntamiento que la elección de los grupos se hizo con el objetivo de garantizar el apoyo al talento emergente y a los músicos y músicas toledanas. La realidad es que la escena ha existido siempre, con o sin el apoyo de las distintas administraciones, y celebró variados eventos como el Tajorock o incluso el Toledorap, y se reunía en bares o discotecas ya desaparecidos, como el Palacio de Zambra o el Dodicci.
Hijos de aquellos tiempos son, por ejemplo, los Mauri, un trío que ha llegado incluso al Sonorama de Aranda de Duero. A lo mejor no mucha gente lo recuerda, pero el batería de Los Mauri, Manu, fue también batería y voz de grupos como los 1000es cuando lo que hoy es la sala Next Level era todavía el Garcilaso; Mauri, Manu y Miguel -Los Mauri por si acaso alguien no se ha enterado aún-, ya tocaban juntos cuando el calendario no llegaba al 2010, en el ya desaparecido grupo 45doblecero7.
“Es un lujazo”, afirma el líder de la banda -resulta redundante volver a escribir Mauri-, “compartir las tablas con Mallo, grupos tan diversos y diferentes, pero todo esto tiene un sentido”, resalta. Destaca como no puede ser de otra manera a Pole, “un artista tan joven y tan puntero en el panorama nacional e internacional”.
Desde antes que abriesen las puertas, el público ya se agolpaba para la primera fila del exitoso Pole, un verdadero fenómeno de los últimos cinco años. Y estuvieron ahí para ver a Mallo y también Los Mauri y bailar, corear y aplaudir. Esto es finalmente lo importante de la música. Disfrutarla. Que remueva a la ciudadanía para que se vea animada a participar de sus fiestas y luchar contra esta idea que siempre se repite: que las fiestas en Toledo no valen la pena. Pero que las celebraciones populares sean algo de lo que disfrutar depende también del público y de cómo decide apoyar los festejos.
Mallo despedía la gira de su último disco -curiosamente igual que Pole-, si bien a otra escala. Como siempre hace esta banda de diversas influencias, han reivindicado una ciudad para sus vecinas, espacios seguros para el colectivo LGTBI+, el amor siendo provincianas góticas; un concierto que acabó, simbólicamente (¡y tanto!) con una canción que han titulado ‘Alhaja’. “Bares llenos de turistas y de muertos / Vámonos de aquí, ya nada de esto es nuestro”, cantan en un triste reflejo de lo que es a veces la ciudad para sus propios vecinos y vecinas.
"Tú y yo tenemos un sitio", cantaba Mauri. El sitio, esta vez, fue Toledo.











