Movimiento Sumar Toledo ha denunciado la decisión del Gobierno municipal de PP y Vox de no instalar este año la pancarta con el lazo morado en la balconada del Ayuntamiento con motivo del Día Internacional de las Mujeres, el próximo 8 de marzo.
"No se trata de un gesto menor ni de una cuestión estética: es una decisión política que rompe con el consenso institucional mantenido en los últimos años y supone un claro retroceso en el compromiso público con la igualdad", apunta el portavoz del colectivo, José Luis Resuela.
En este sentido, considera que "el alcalde, Carlos Velázquez, ha decidido asumir el veto de Vox y trasladarlo a toda la institución, impidiendo que el símbolo del 8M esté presente en la fachada consistorial". "No estamos ante una medida para 'evitar crispación' como se ha intentado justificar, sino ante una cesión política que busca reducir la visibilidad del feminismo en el espacio público", añade.
"Este paso no es un hecho aislado. A la negativa de colocar la pancarta se suma el bloqueo de una declaración institucional y la ausencia de la tradicional convocatoria de la manifestación del 8 de marzo. En su lugar, el Gobierno municipal ha optado por organizar un acto institucional que contraprograma la movilización ciudadana. Convertir el 8M en un acto solemne dentro de un salón no refuerza el compromiso con la igualdad: lo desactiva. Las conquistas feministas no nacen en los despachos ni se limitan a ceremonias oficiales; se construyen en la calle, en la participación colectiva y en la reivindicación social", reprocha Movimiento Sumar Toledo.
"Cuando la igualdad deja de exhibirse públicamente desde las instituciones, el mensaje político es claro. El 8M no es una cuestión partidista ni un elemento decorativo, sino una fecha reconocida internacionalmente para reivindicar los derechos de las mujeres y denunciar las desigualdades persistente. Cuestionar sus símbolos forma parte de una estrategia de borrado simbólico que pretende minimizar su dimensión transformadora", agrega.
Por todo ello, considera "especialmente grave que se intente justificar esta decisión apelando a la 'división'". "La igualdad entre mujeres y hombres no puede ser motivo de enfrentamiento en una sociedad democrática. Si defender los derechos de las mujeres incomoda a algunos sectores del Gobierno, el problema no está en quienes reivindican igualdad, sino en quienes se resisten a asumirla como un principio irrenunciable", concluye.







