Máscaras, alaridos y ritual: la ancestral fiesta de Camuñas que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad

La fiesta de Pecados y Danzantes, con raíces documentadas desde el siglo XVI, volverá a celebrarse del 3 al 7 de junio en la localidad toledana.

A medio camino, entre lo religioso y lo pagano, entre la solemnidad y el estruendo, la localidad toledana de Camuñas mantiene viva desde hace siglos una de las tradiciones más singulares de Castilla-La Mancha: Pecados y Danzantes. Una celebración ligada al Corpus Christi y cargada de simbolismo, convierte cada año las calles de este municipio de menos de 2.000 habitantes en el escenario de una representación ritual sobre la eterna confrontación entre el bien y el mal.

La fiesta, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional y declarada Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, se celebrará este 2026 entre el 3 y el 7 de junio. Detrás de sus máscaras, músicas repetitivas y personajes casi demoníacos, se esconde un legado antropológico que Camuñas quiere elevar ahora hasta la UNESCO.

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Aunque no existe una fecha exacta sobre el origen de la celebración, la documentación conservada ya habla de ella a finales del siglo XVI. “En textos de aquella época ya se dice que se celebraba desde tiempo inmemorial”, explica Gabriel Romero, presidente de la Asociación Cultural Pecados y Danzantes de Camuñas.

La actual procesión del Corpus incorporó con el tiempo elementos festivos y populares anteriores a la propia liturgia católica. “La danza, la música y toda la parafernalia que acompaña a la procesión es previa. La Iglesia acabó integrándola porque el Corpus era una celebración muy participativa y festiva”, señala Romero.

La Hermandad del Santísimo Sacramento -formada por las mismas personas que integran la asociación cultural- es la encargada de preservar una tradición que ha cambiado muy poco con el paso de los siglos.

Fotografía de Pecados y Danzantes de Camuñas durante el siglo XX Imagen: Ministerio de Cultura

Máscaras, gritos y música para representar el bien y el mal

La fiesta se estructura en torno a dos grandes grupos enfrentados simbólicamente. Por un lado están los Danzantes, representantes de las virtudes y el bien. Sus máscaras narigudas, la música y el carácter alegre de sus bailes contrastan con los Pecados, figuras oscuras que encarnan los males humanos y utilizan alaridos, ruido y gestos agresivos durante sus apariciones.

Entre los personajes principales aparecen figuras como el Capitán, el Alcalde o la Madama -personaje femenino interpretado por un hombre- dentro del grupo de los Danzantes. En el lado opuesto destacan el Pecado Mayor, que simboliza al demonio, o personajes como la Pecadilla y El Correa.

La estética es uno de los grandes reclamos de la celebración. Las máscaras artesanales se elaboran con capas de papel y cola blanca y se decoran con cuernos de cabra. A ello se suman instrumentos tradicionales fabricados por artesanos locales, como sonajas, tambores, guitarras o las llamadas porras, un peculiar instrumento de percusión de madera.

“El sonido es muy simple y repetitivo, pero tiene algo hipnótico. Acabas moviéndote casi sin darte cuenta”, resume Romero.

Una fiesta intacta generación tras generación

En Camuñas defienden que la esencia de Pecados y Danzantes apenas ha variado con el paso del tiempo. Fotografías de finales del siglo XIX muestran indumentarias prácticamente idénticas a las actuales.

Más allá del espectáculo visible en la calle, la fiesta conserva una fuerte dimensión interna y ritual. Los grupos mantienen una estricta jerarquía basada en la antigüedad y en el respeto a unas normas transmitidas de generación en generación.

Algunos papeles, sin embargo, requieren habilidades concretas. Es el caso de la Madama, cuya interpretación suele recaer en jóvenes con mayor destreza para el baile y el ritmo.

Uno de los momentos más llamativos llega el viernes posterior al Corpus con el Día de los Tiznaos y la Horca de Novicios, una jornada de carácter más carnavalesco y grotesco que, según defienden desde la organización, se mantiene prácticamente intacta desde hace siglos.

La danza del 'Tejer del Cordón' durante la festividad de Pecados y Danzantes de Camuñas (Toledo) Fotografía de Rubén Martín-Benito Romero / Ministerio de Cultura

La participación de las mujeres, un debate aún inexistente en el pueblo

Actualmente, solo participan hombres en la representación, algo que forma parte de la tradición histórica de la fiesta. Los integrantes pueden incorporarse a uno de los grupos tras hacer la primera comunión.

Gabriel Romero asegura que, hasta el momento, ninguna mujer ha solicitado formar parte de los personajes de Pecados o Danzantes. No obstante, afirma que la organización no se cierra a futuros cambios si la situación llegara a plantearse.

“Hay que respetar lo que las propias mujeres del pueblo digan, no lo que ocurre en otros sitios”, sostiene. “Y si algún día sucede, tomaremos las medidas necesarias”.

El objetivo: llegar a la UNESCO en 2028

La singularidad de esta tradición y su conservación casi intacta durante siglos son algunos de los argumentos que sustentan la candidatura de Pecados y Danzantes para convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El expediente, en el que llevan años trabajando, cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura y de todas las comunidades autónomas. El objetivo es lograr la inscripción ante la UNESCO en 2028.

Para Romero, el posible reconocimiento supondría sobre todo “una satisfacción por el trabajo realizado”, más que un cambio profundo en el funcionamiento de la propia celebración.

Mientras tanto, Camuñas continúa reivindicando una fiesta que considera parte esencial de su identidad colectiva y que cada año sorprende a quienes la descubren por primera vez.

Actividades previas

Como antesala de la celebración principal, desde este sábado 23 de mayo se desarrollan varias actividades vinculadas a la candidatura ante la UNESCO.

Entre ellas destaca la mesa redonda ‘El Patrimonio Inmaterial: Herramienta para la visibilidad y salvaguardia de la Fiesta’, donde se expusieron los avances del proceso de reconocimiento internacional.

Además, se ha inaugurado la exposición fotográfica ‘Alas y Viento: Máscaras Patrimonio UNESCO’, del fotógrafo Nacho Rovira, una muestra que reúne más de 60 máscaras tradicionales de diferentes lugares del mundo vinculadas al patrimonio inmaterial y que podrá visitarse hasta julio.

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