
Protesta vecinal en el Casco Histórico contra el turismo masivo en el barrio / Imagen: Itziar Machicado
Alrededor de cincuenta personas han participado en una nueva protesta vecinal para reivindicar un turismo más sostenible en el Casco Histórico de Toledo, en la que es ya la sexta concentración que llevan a cabo desde que el pasado 21 de noviembre se adelantase el encendido del alumbrado navideño.
"Somos un barrio, no un museo" o "no nos rendimos, aquí vivimos" han sido algunas de las proclamas que han trasladado en esta concentración que han vuelto a celebrar en las Cuatro Calles, después de haber trasladado las últimas a la plaza de Zocodover.
Esta sexta concentración se ha celebrado una vez acabado el período navideño, que ha generado una mayor afluencia de visitantes en los más de 50 días que ha durado si se tiene en cuenta la inauguración de la iluminación. La anterior fue el 20 de diciembre, en una protesta 'musical' en la que los vecinos hicieron su propia versión de un villancico, dedicado al alcalde, Carlos Velázquez.
Con él le recriminaban que hubiese asegurado que estas movilizaciones vecinales son “electoralistas”, una idea en la que ha vuelto a insistir este viernes al asegurar que estas protestas tiene "carácter ideológico".
En cambio, los vecinos y vecinas insisten en que "no hay ningún interés político" en las mismas. "Somos vecinos enfadados", apuntan, ante los problemas que les genera un turismo masivo que, subrayan, se ha gestado "gobierno tras gobierno" durante los últimos años. Ante esta situación, reclaman que el Casco no es un decorado para visitar sino un barrio para vivir.
En este sentido, Natacha Díaz, una de las representantes vecinales, ha trasladado el malestar que han vivido estas festividades navideñas, asegurando que esta zona del barrio ha sido "intransitable" debido a la masificación y la excesiva duración del alumbrado y las actividades.
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Consideran que el modelo actual supone un "impedimento" crítico para el desarrollo de la vida cotidiana de quienes habitan el eje principal de paso del Casco. "No se lo van a creer pero camino, conduzco y compro pan, porque esto es un barrio, no un parque temático", rezaba una de las pancartas que han portado en la protesta.
Por todo ello, reclaman una mayor conciencia y sostenibilidad en la planificación de las celebraciones, pues la concentración temporal de multitud de personas en el eje que conduce a la plaza del Ayuntamiento ha dificultado tareas básicas como realizar la compra o mover el vehículo particular, que solo son posibles a primera hora de la mañana.
Riesgos para la seguridad ciudadana y peticiones al Ayuntamiento
Otra de las principales preocupaciones que trasladan afecta a la seguridad ciudadana. Según denuncian, la saturación de las calles genera un riesgo real de "tapones" humanos que impedirían la llegada de ayuda médica o el paso de una ambulancia en caso de urgencia.
"Pasa cualquier cosa aquí y tenemos un problema en serio", advierte Díaz, quien también destaca que este modelo perjudica la experiencia de quienes vienen a disfrutar de la ciudad, provocando agobio en lugar de placer.
Entre sus propuestas, insisten en repartir las actividades en otras zonas de Toledo, evitando así aglomeraciones de miles de personas en un solo eje. En este sentido, sugieren crear rutas informadas que incluyan diversos puntos de la ciudad, dando así "vida a otros barrios, que falta les hace".
También se ha pronunciado sobre la situación Carmen Zamorano, otra portavoz vecinal que insiste en que la saturación de visitantes y la deficiente gestión de la movilidad están haciendo imposible llevar una "vida normal" en el barrio.
Así, aunque reconocen que el turismo es "un motor necesario y maravilloso" para la ciudad, subrayan "la urgencia" de establecer un número límite de visitantes en relación con la población residente. El objetivo es evitar que el Casco Histórico se transforme en una mera "extensión de un parque temático" y se mantenga como un espacio habitable.
"Priorizar los derechos de quienes viven en el barrio"
Otra de la propuestas gira en torno a las plazas de aparcamiento. En este punto, piden que la exclusividad de las zonas de residentes se amplíe a 24 horas, ya que el horario actual "desprotege" a trabajadores con turnos nocturnos o de tarde, como médicos y enfermeros, quienes al regresar a sus hogares no encuentran donde estacionar.
Pese a las tensiones, los vecinos mantienen una "mano tendida" para colaborar con la administración. Tras una reunión calificada como "muy productiva" con el concejal de Movilidad, Iñaki Jiménez, esperan que se cumpla la promesa de realizar nuevos encuentros que incluyan la participación del alcalde para buscar soluciones conjuntas.
Los residentes confían en que la nueva ordenanza de Movilidad aporte aspectos positivos, aunque insisten en que la solución definitiva pasa por "priorizar los derechos de quienes mantienen vivo el barrio".










