Bernarda exige silencio. Fuera del escenario, cuesta mucho escuchar lo que incomoda. Este sábado, la Sala Thalía de Toledo acoge 'La casa de Bernarda Alba', del Grupo de Teatro Miguel de Cervantes, a beneficio de la AECC. La cita permite pensar en quienes afrontan un cáncer y encuentran alrededor una exigencia menos visible: mostrarse fuertes para no inquietar a los demás. A veces, el ánimo se convierte en una orden. Se pide sonreír a quien tiene miedo, luchar a quien está exhausto, tranquilizar a quienes han venido a acompañarle. Así, la persona enferma acaba cuidando también de la serenidad de sus visitas. Escuchar exige renunciar a ese alivio. Permitir que alguien diga que hoy no puede, sin corregirle el sentimiento. Una entrada ayuda a sostener la labor de la asociación; una conversación puede empezar por dejar de exigir valentía. Lorca lleva al teatro una casa donde manda el silencio. Conviene salir de la función sin imponer otro: el que solo permite al enfermo decir que está bien.
La obligación de estar bien
A veces, el ánimo se convierte en una orden. Se pide sonreír a quien tiene miedo, luchar a quien está exhausto, tranquilizar a quienes han venido a acompañarle. Así, la persona enferma acaba cuidando también de la serenidad de sus visitas






