Once años después de formalizar el contrato para la construcción de un barco que nunca llegó a la provincia, la Diputación de Toledo va a venderlo a la misma empresa que lo fabricó por un mínimo de 67.700 euros, la quinta parte de los 344.850 euros que la institución pagó por él.
Así se desprende de la última subasta -la undécima- que licitó el pasado mes de diciembre la Diputación, gobernada en la actualidad por PP y Vox, por esta embarcación que adquirió el equipo de Gobierno del 'popular' Arturo García Tizón en 2015 con el objetivo de navegar el río Uso y fomentar las visitas en el yacimiento de Ciudad de Vascos.
El plazo para presentar solicitudes a esta subasta concluyó el pasado 16 de enero. Una vez abierto los sobres con la proposición económica de los interesados, se ha determinado que la empresa clasifica en primer lugar -se desconoce según el proceso licitador si ha habido más pujadores- es Astilleros Gondán S.A., la misma que construyó el propio barco hace más de una década.
Esta empresa gallega se quedará finalmente con este barco por -a priori- unos 277.150 euros menos de los que ingresó cuando lo fabricó. Desde entonces, ha estado varado en el puerto de Porcillán, (en Ribadeo, Lugo) por un coste de 4.128 euros al año. La Diputación ya le ha requerido la documentación pertinente -que tiene que presentarse en un plazo de 10 días- para poder formalizar el contrato de venta.
Si cumple este requerimiento adecuadamente, dispondrá de un plazo de 7 días desde que se anuncie la adjudicación para proceder al pago acordado. En cambio, si no envía esta documentación, se entenderá que la licitadora ha retirado su oferta y perderá la garantía del 5% que tuvo que depositar.
En el presupuesto final no está incluido el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales ni cualquier otro tributo o gasto que pueda gravar la enajenación objeto de contratación, que será siempre por cuenta del adjudicatario, según recoge el pliego. La empresa tiene que mostrar ahora su alta en el impuesto sobre Actividades Económicas y certificados del cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
Una embarcación en mal estado que necesita "una limpieza profunda"
También detalla la documentación de este trámite público que la embarcación no presenta un buen estado de conservación y mantenimiento. Precisa que la cámara de máquinas está parcialmente inundada, con la bomba de circulación y los motores eléctricos bajo el agua y los tanques de agua dulce y aguas negras parcialmente sumergidos.
No se han realizado trabajos de mantenimiento desde su botadura y las baterías han sobrepasado ya su vida útil. Todos los equipos del puesto de gobierno no presentan un buen estado de conservación y los asientos para pasajeros presentan un estado envejecido; algunos 2anclajes de la barandilla de seguridad se encuentran desprendidos del casco.
El casco no muestra daños evidentes, más allá de pequeñas arañas de gel coat; necesita una profunda limpieza y una revisión total del gel coat del forro", se añade esta descripción de la embarcación destinada a uso turístico, que presenta también un reportaje fotográfico de la misma.
Se cita también en la documentación que el barco presenta una buena construcción para los fines para los que fue diseñado, "navegación en aguas tranquilas, canales, ríos... con proa lanzada, espejo de popa y fondo plano, la carena no lleva incorporada astilla muerta".

Numerosas subastas fallidas y una oferta que no se concretaba desde 2024
El mismo año en el que se formalizó el contrato, el gobierno de la Diputación cambio de signó político tras la salida del PP y la entrada del PSOE en la institución, que aseveró que el anterior Gobierno 'popular' compró el barco "sin el preceptivo estudio previo de viabilidad" y "sin haber solicitado la autorización de navegabilidad para el río Uso, no navegable".
Además, los entonces vicepresidentes de la Diputación de Toledo Fernando Muñoz y Santiago García Aranda, subrayaron que "se adjudicó la construcción de dicho barco cuando el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ya había dictado dos sentencias que paralizaban las obras" del mismo.
Ante esa situación, comenzaron una seria de subastas fallidas por las que el precio del barco se fue rebajando progresivamente sin que postulasen interesados en adquirirlo. La primera subasta se remonta al año 2017, cuando el precio de venta era similar al precio que pagó la institución por su compra. Seis años después se redujo su valor a la mitad. En 2022, solo lo sacó a subasta una vez, al igual que en 2019, mientras que en 2018 sumó hasta tres intentos de venta.
Ahora, el barco se logrará vender por un montante bastante inferior a los 162.000 euros que iba a pagar una empresa gallega a finales de 2024 por el barco, según manifestó el vicepresidente de Asuntos Generales de la Diputación, Joaquín Romera, que indicó que la ventaba estaba a punto de consumarse.






