La Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha ha decidido frenar temporalmente la tramitación de una nueva fábrica de harina de galleta para alimentación animal proyectada en Cobeja, al considerar que puede tener efectos significativos sobre el medio ambiente.
Según la resolución publicada este viernes en el Diario Oficial de la región (DOCM), el proyecto no podrá salir adelante con un trámite ambiental simplificado, sino que deberá someterse a un examen mucho más exhaustivo al considerarse que sus efectos sobre el entorno pueden ser significativos.
La propuesta de la empresa promotora, Promic, S.A.U., y los reparos expresados por varios colectivos ecologistas han puesto la lupa sobre una distancia que preocupa a vecinos y técnicos: las futuras instalaciones se sitúan a menos de 200 metros de las primeras viviendas del municipio y a poco más de 400 metros del colegio público. Ante este escenario, la Administración autonómica ve imprescindible estudiar a fondo cómo afectaría el día a día de la planta a la salud y calidad de vida de los habitantes de Cobeja.
De antigua cerámica a fábrica de piensos
La iniciativa busca darle una segunda vida a las viejas instalaciones de una fábrica de material cerámico para transformarlas en un centro de revalorización de excedentes de la industria alimentaria, principalmente galletas y cereales.
El proceso diseñado contempla desde la recepción y desembalado de los productos hasta su secado, molienda y mezcla, con el objetivo de obtener hasta 273,12 toneladas diarias de harina seca destinadas a la elaboración de piensos para animales.
Pese a que la compañía proyecta realizar todas las operaciones dentro de las naves preexistentes para minimizar las molestias, organizaciones como la Agrupación Naturalista Esparvel y Ecologistas en Acción Toledo han dado la voz de alarma. En sus alegaciones, los colectivos no solo alertan sobre los posibles riesgos para la salud de la comunidad escolar y los vecinos, sino que advierten de una situación de partida de la calidad del aire "desfavorable" en esta zona de la comarca de la Sagra.
En su informe, la Dirección General de Calidad Ambiental coincide en que, si bien la flora, la fauna o el patrimonio no se verán alterados, el posible impacto acumulado de las emisiones, el trasiego constante de camiones pesados y los inevitables riesgos de olores tan cerca del pueblo exigen un análisis técnico riguroso antes de conceder cualquier permiso.
















