Toledo es famosa por su patrimonio monumental, pero la ciudad aún guarda secretos que han permanecido siglos en la penumbra. Uno de sus tesoros acaba de recuperar la luz: las pinturas murales de Juan de Borgoña, ocultas tras unos armarios en el zaguán de la Sala Capitular de la Catedral Primada.
Tras una meticulosa restauración, estos óleos renacentistas -datados entre 1508 y 1511 y escondidos desde 1780- han recuperado su esplendor y vuelven a brillar coincidiendo con el año en el que este templo católico celebra el 800 aniversario del inicio de su construcción.
El Cabildo Primado ha promovido esta intervención con la Fundación ACS, rescatando del olvido estas pinturas desvirtuadas por la instalación de un mobiliario histórico que ha sido reubicado para permitir la contemplación integral de la estancia.
El proyecto de intervención ha permitido recuperar también las yeserías y el artesonado policromado de esta antesala, o zaguán, lo que supone la continuación natural de la restauración integral de la Sala Capitular ya finalizada.
El principal reto y motor de esta fase fue la decisión de retirar los grandes armarios de madera que cubrían casi por completo los muros de la estancia, tal y como ha explicado Antonio Sánchez-Barriga Fernández, conservador-restaurador de la Catedral con 28 años de trayectoria en el templo.
Los armarios, piezas de gran valor del siglo XVII (incluyendo uno de 1550 del antiguo sagrario), no fueron creados originalmente para este espacio, sino que se adaptaron para albergar el creciente archivo de actas de las reuniones del Cabildo.
Para garantizar su preservación, el equipo técnico ha realizado una labor minuciosa de desmontaje modular, trasladando cada pieza sin sufrir desperfectos al Museo de Tapices, donde ya pueden ser visitados. Esta decisión ha dejado la antesala diáfana, permitiendo por primera vez en siglos una visión completa de la arquitectura y la decoración renacentista.
El jardín de la Virgen en óleo sobre yeso
Uno de los hallazgos técnicos más significativos es la confirmación de que estas pinturas no son frescos, sino óleo sobre yeso. A diferencia de la Sala Capitular, donde Borgoña realizó dibujos preparatorios, en este zaguán el artista pintó directamente sobre el soporte, lo que añade una capa de espontaneidad y maestría técnica a la obra.
El conjunto integra aproximadamente 150 metros de pinturas murales, 10 metros de yeserías y 75 de artesonado policromado de gran valor artístico, tal y como han recogido en este proyecto en el que han participado 14 especialistas entre restauradores, químicos, yesaires, vidrieros, archiveros e historiadores, junto a empresas especializadas en construcción, andamiaje e iluminación.
Según el deán del templo primado, Juan Pedro Sánchez Gamero, la presencia de pinturas en la parte superior, donde los armarios no llegaban, ya era conocida, pero se desconocía el estado de conservación y la magnitud de lo que se escondía detrás de la madera, hasta que salieron por completo a la luz a inicios del pasado año.
La restauración ha revelado un programa iconográfico profundamente simbólico dirigido por el Cardenal Cisneros. Sánchez-Barriga precisa que está inspirado en el 'Hortus Conclusus' del Cantar de los Cantares, una representación de profunda tradición medieval que asociaba flores, árboles y elementos vegetales con las virtudes de la Virgen María.
Las pinturas muestran un jardín idealizado donde la parte inferior representa un recinto cerrado, mientras que la superior se abre a ventanales por los que se observan pájaros volando al amanecer. "Lo curioso de todo esto es que no hicieron dibujo previo. En la sala grande, Juan de Borgoña dibujaba previamente, pero aquí se ha pintado directamente".
El detalle botánico es asombroso puesto que se han identificado hasta 18 tipos diferentes de flores, cuyo estudio científico será publicado en un volumen monográfico el próximo mes de octubre. Esta obra refleja la sensibilidad hacia la naturaleza propia de Juan de Borgoña y el pensamiento franciscano de Cisneros, introduciendo en España una estética renacentista que se aleja del gótico tardío para abrazar la perspectiva y el naturalismo, ha subrayado Sánchez-Barriga.
Desafíos técnicos y descubrimiento de la técnica original
La intervención, que ha contado con un presupuesto de aproximadamente 390.000 euros, ha supuesto un reto complejo par los restauradores, que han identificado en los muros hasta 17 capas de intervenciones previas, incluyendo repintes, ceras y barnices de colofonia que ocultaban la pincelada original de Borgoña.
El proceso de limpieza ha sido "lento y minucioso", utilizando sistemas físicos y químicos para eliminar los añadidos históricos y las "calvas" provocadas por el anclaje de los antiguos armarios. Se ha aplicado una técnica de integración cromática (aguada) que permite apreciar la unidad de la obra sin ocultar los daños sufridos por el paso del tiempo.
El deán de la Catedral ha expresado su "alegría" por recobrar estas pinturas en todo su esplendor, calificándolo como un hito para el patrimonio nacional. Ha señalado que esta antesala ya se encuentra abierta a las visitas del público general y ha anunciado que los trabajos de restauración continuarán en otras áreas de la Catedral, centrándose ahora en las pinturas del Transparente, cuyos andamios ya son visibles.
En el acto posterior a la presentación a los medios, el arzobispo toledano, Francisco Cerro Chaves, ha subrayado que la Catedral Primada no es únicamente un gran monumento heredado del pasado, sino un "templo vivo", recordando que en ella "la fe, la historia y el pensamiento continúan encontrándose cada día", tal y como recoge Europa Press.
El arzobispo ha señalado además que la Catedral "es custodia de lo sublime", un espacio donde el arte, la belleza y el patrimonio nacidos de la fe continúan hablando hoy al hombre contemporáneo, ayudándole "a elevar la mirada y abrirse al asombro, a la contemplación y al encuentro con aquello que lo trasciende".
Asimismo, ha destacado el papel como motor cultural de la Catedral durante su VIII Centenario, una conmemoración llena de celebraciones y actividades que invita a redescubrir este milenario templo, "no desde una mirada detenida únicamente en el pasado, sino como una invitación abierta a volver a encontrarnos con la riqueza espiritual, cultural y humana que sigue habitando en ella".
















