"Garantizar la calidad de vida, la salud y el descanso de la población cercana a los recintos y espacios dedicados al ocio". Este es el espíritu que mueve al concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Toledo, Txema Fernández, al demandar al equipo de Gobierno que estudie la posibilidad de modificar la Ordenanza de Reguladora de la Contaminación Ambiental (ORCA) en el apartado relativo a la contaminación acústica para restringir a la mitad el nivel de ruido de las zonas de ocio.
Para el edil de IU, los trastornos que han de padecer los y las residentes de las proximidades de las áreas en las que se desarrollan actividades de ocio y recreativas podrían mitigarse e, incluso, eliminarse, si desde el equipo de Gobierno se controlara el nivel de ruido previamente a la puesta en marcha de la actividad.
Fernández reta al portavoz municipal del equipo de Gobierno, Juan José Alcalde, que recientemente ha anunciado un plan acústico para eventos en la ciudad, a que “más allá de poner negro sobre blanco las fechas de los eventos que se repiten cada año nos diga qué medidas correctoras concretas se van a establecer”.
Decibelios en la Peraleda
Y pone como ejemplo la situación que se da con las terrazas de la Peraleda, en este momento en proceso de adjudicación, y que desde marzo a septiembre suponen "un elemento distorsionador de la calidad de vida de los residentes del entorno –San Pedro el Verde, Vistahermosa y La Legua-".
En este caso, recuerda el edil que el pliego establece que deberán instalar un apantallamiento que asegure "el cumplimiento de los niveles de ruido transmitido a las zonas acústicas colindantes teniendo en cuenta un nivel de emisión de 90 dBA". "Sin embargo, el portavoz del Gobierno local afirmó ante los medios de comunicación que el límite en esta zona está en 100 decibelios una cifra que además de incongruente con el pliego supera con creces lo establecido en la propia ordenanza", reprocha Fernández.
"Si no tenemos claro ni siquiera qué nivel de ruidos se puede aplicar en los pliegos, difícilmente vamos a poder determinar si se incumple o no la ordenanza, que por otro lado debería ser más restrictiva para zonas de ocio como la de La Peraleda", afirma Txema Fernández.
En este sentido, apunta que en el Anexo II de esta ordenanza se establecen unos niveles máximos de 73 decibelios en horario de mañana y tarde y 63 en horario nocturno en los sectores de suelo de uso recreativo y espectáculos. "No entendemos cómo el contrato de la zona de ocio de la Peraleda consiente 90 decibelios permitiendo incumplir la propia norma municipal", lamenta.
Además, añade el edil de IU, Toledo está aplicando una ordenanza que regula los ruidos aprobada en el año 2009, hace 17 años, cuando la sensibilización respecto al ruido y la incidencia en la salud no estaba tan implantada ni estudiada.
Así pues, Txema Fernández propone que se modifique la Ordenanza en el apartado de contaminación acústica para las zonas de ocio y los eventos especiales próximos a áreas residenciales de modo que se establezca un límite inferior de decibelios, incluso rebajarlo a la mitad, y que en los contratos se fije como cláusula de resolución del mismo cometer tres faltas por incumplimiento de los límites acústicos
Y recuerda el concejal de IU que la Organización Mundial de la Salud define el ruido ambiental como "un contaminante peligroso y uno de los principales riesgos sanitarios que afectan a la salud física y mental. Así, entre sus recomendaciones está que no se superen los 65 dB durante el día para evitar daños, recomendando límites más estrictos para el descanso". "Es más, recomienda que la media anual resultante de todas las fuentes de ruido relativas al ocio no supere los 70 dB, porque además de preservar la salud de los vecinos también hay que reparar en la de los asistentes a estos centros de ocio y eventos especiales", agrega.







