Un día después de decir que lo apoyaban pero que no lo pedían expresamente, los cuatro concejales de Vox en el Ayuntamiento de Toledo secundan con su firma un manifiesto, junto a otros exdirigentes críticos con el partido y la gestión de Santiago Abascal, la celebración de un congreso extraordinario para debatir sobre el futuro del partido.
Así lo recogen en la página web que han creado, en la que se publica dicho manifiesto y el listado de personas que apoyan el mismo, impulsado por una quincena de personas, entre las que se encuentran Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith, Rocío Monasterio o la actual vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, también exdiputada nacional y exportavoz adjunta en el Congreso.
"Está bien celebrar este tipo de congresos para tener aportaciones, visiones… no veo nada negativo en celebrar un congreso extraordinario. No es algo para cortarle la cabeza a nadie", manifestó este martes Cañizares en un desayuno informativo de Vox en el que insistió en que, pese a apoyarlo, ella no estaba pidiendo celebrar dicho congreso.
Además, en este evento, subrayó también que "no cuestionaba el liderazgo" de Santiago Abascal, máximo responsable del partido de extrema derecha, pero sí reconoció que no mantienen contacto con la dirección de la formación: "No hay reuniones o asambleas. Se marcan directrices y se facilitan argumentarios, pero no hay realmente un contacto con la dirección".
Sus declaraciones las apoyaron también los otros tres concejales de Vox en la capital regional: Juan Marín, Daniel Morcillo y Florentino Delgado, quien pese a afirmar que no está afiliado a Vox también ha firmado el manifiesto que exige el congreso.
"Cuando Abascal se fue del PP es lo que pedía, como presidente se celebre un congreso, u ordinario o extraordinario", apuntó Cañizares, frase a la que precisamente también hace referencia el manifiesto publicado, que recuerda que el ahora líder de Vox advertía de que "un partido puede quedar secuestrado por la inamovible cúpula dirigente".
"Falta de debate", "purga" u "hostilidad constante"
Este manifiesto, redactado por militantes y exdirigentes del partido, denuncia que la formación ha dejado de ser "un instrumento útil para transformar la realidad" y se ha convertido en una organización cerrada y empobrecida.
Los firmantes sostienen que la lealtad política debe ser hacia las ideas y no hacia las personas, y critican la actual "concentración de poder en muy pocas manos" y la eliminación de los contrapesos internos.
El texto señala una grave deriva organizativa. Denuncia la falta de debate, la ausencia de autocrítica tras los retrocesos electorales y la instauración de un "clima de miedo" donde la discrepancia conlleva el apartamiento o la purga de perfiles con experiencia.
Esta estructura, aseveran, ha provocado "la pérdida de talento" en la formación. Además, se mencionan síntomas de falta de transparencia, como "retribuciones desorbitadas en el entorno del presidente" y la existencia de "un entramado paralelo de entidades opacas".
En el plano político e ideológico, el manifiesto alerta sobre cambios sustanciales realizados sin debate ni explicación ante la militancia: la salida del grupo europeo ECR, un giro "estatalista y obrerista" alejado del libre comercio, y una deriva republicana ajena a los principios fundacionales.
Se critica que el partido se haya resignado a ser una "fuerza bisagra" en lugar de liderar su espacio político, así como su aislamiento social provocado por "una hostilidad constante" hacia medios de comunicación, la Iglesia y la sociedad civil.
Ante esta situación, los firmantes exigen la convocatoria de un congreso extraordinario con el objetivo de abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto y su arquitectura interna. Asimismo, reclaman mecanismos de deliberación, transparencia en la gestión económica y una estructura que permita "convertir el apoyo social en una capacidad real de gobernar".
En definitiva, el manifiesto busca "recuperar la esencia fundacional del partido para que vuelva a estar a la altura de su razón de ser: prepararse para gobernar España", concluyen.















