"Llegué muy nerviosa, y con una mezcla de alegría y tristeza". Rosa se dirigía a Mesegar de Tajo (Toledo) la mañana de este martes en compañía de su hermano y sus dos hijos para poder enterrar juntos a su abuelo Agustín Felipe Labrado Bolonio.
"Estoy emocionado porque llego a la etapa final de encuentro, donde sucedieron los hechos". Francisco González es el investigador que se encontró con la fosa común del pueblo toledano donde también estaba Timoteo Higuera Ocaña.
Felipe y Timoteo descansan "con dignidad" en el cementerio del pueblo que los vio colgados sin vida un 16 de octubre de 1936, cuando un grupo de falangistas de Las Palmas les sacaron de sus casas para matarles.
"En mi casa no se hablaba del tema, no teníamos ni si quiera vinculación con el pueblo. Mi padre vivió una infancia que lo traumatizó y pensábamos que mi abuelo se había muerto luchando en el bando republicano", cuenta Rosa durante una conversación con Toledodiario.es. Hasta que Fran apareció en sus vidas.
El proceso ha sido un conjunto de "casualidades". González se enteró en el año 2023 que en Mesegar -pueblo de 199 habitantes, donde ahora tiene una vinculación familiar- existía una fosa común, y los vecinos mayores del pueblo se convirtieron en sus mejores aliados , narrándole la historia que envuelve a las dos víctimas del franquismo. Estos testigos le cuentan quienes eran, por qué les mataron y donde los "tiraron".
"Fran nos estaba buscando por redes sociales pero nosotros no lo sabíamos. Hasta que una amiga de mi cuñada, que por casualidad es de Mesegar, nos contó que estaban buscando a Agustín Felipe. "¿Ese no es tu abuelo, Rosa?"". Desde este momento, Fran y Rosa comienzan una hermandad, y junto con la asociación Manuel Azaña y como si los astros se alinearan, el proceso fluye hasta dar con la ubicación exacta de la fosa.

De la fosa al cementerio: los dos años y medio del proceso
"Desde que conocí esta historia tuve confianza en ella y en las administraciones, que asumieron la exhumación. Pero el proceso de la investigación trata muchas incertidumbres. ¿Estarán allí donde se dijo hace 90 años? Hasta la pruebas genéticas... Tienes en cuenta la ilusión de las familias; el archivo municipal había sido destruido; Felipe tenía 30 años y descendencia y ahí podría ser más fácil. Pero Timoteo solo era un chaval de 17". Estas preguntas inundaron a Fran, como a cualquier investigador que se sumerge en un proceso de búsqueda.
Y aún así, nunca se le pasó por la cabeza 'tirar la toalla'. Él ya había vivido un proceso similar en el año 2008, pero a título personal. Encontró a su bisabuelo en una fosa en Huelva, en una época donde el procedimiento era mucho más tedioso y complicado.
Pues en noviembre de ese mismo año, la Audiencia Nacional paralizaba la exhumación de los restos de los desaparecidos en la Guerra Civil y el franquismo. El juez Baltasar Garzón, quien autorizó la apertura de 19 fosas en octubre de ese mismo año, fue catalogado de "no ser competente" por el tribunal para investigar los hechos.
Sin embargo, casi 20 años después, "las cosas han cambiado, y la participación de las asociaciones, del ministerio...; cómo las familias han sido arropadas por las instituciones... Hace que mi emoción sea mayor", explica Fran.
"Solo hemos tenido que esperar". Rosa ha vivido estos dos años y medio con el respaldo de la asociación Manuel Azaña, que en seguida se encargó de todos los procedimientos cuando Fran puso a su disposición lo que había recopilado de las dos víctimas del franquismo.
Hasta que llegó el 17 de febrero de 2026. Rosa portaba la caja con los restos de su abuelo Felipe, y Fran los de Timoteo. Desde este día, estos dos republicanos, víctimas de su ideología y pagando por lo que sus padres huidos defendían, descansan dignamente en un cementerio.
Rosa con la oportunidad de reconciliarse con el pueblo donde se destruyó su legado familiar; Fran, dotando de identidad familiar al joven Timoteo.

"Con Franco no se vivía mejor"
Con la celebración de los 50 años de democracia, Fran y Rosa han reflexionado con Toledodiario.es sobre una de las frases que está marcando la actualidad: "con Franco se vivía mejor".
"Con Franco no, no se vivía mejor. Quiero pensar que es una minoría, y que no es el sentir de la gente joven en general", cuenta Rosa esperanzada. "Es muy difícil vivir sin libertad y con Franco no la tenías", asegura Rosa mientras explica como ella misma, que aún no ha cumplido 60 años, tuvo que abrirse una cuenta del banco con su padre; "o como la gente no podía divorciarse ni abortar".
La nieta de Felipe argumenta que es "muy fácil" pasar página cuando no se trata de un familiar propio. "Yo ahora he cerrado una herida, y puedo decir que no tengo a nadie tirado en una cuneta".
Fran se suma a este pensamiento y le parece "injusto" el desconocimiento de una parte de la población sobre "el sufrimiento que se desencadenó durante más de 40 años en este país".
"Sería interesante que este tipo de actos puedan celebrarse cada vez más en los pueblos y que, la gente joven participe y conozca que este, es el resultado de la democracia: el poder descansar en paz y con dignidad".







