En un mundo dominado por la inmediatez y los algoritmos, hay un dúo de artistas en Toledo para quienes el tiempo se dilata y las fronteras se desvanecen a través de la música. Ethnos Atramo, un proyecto musical de Pepa G. Lillo y Gabriel Navalón, comenzó un viaje hace más de quince años con el que busca el equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo a través de un sonido electroacústico único.
Su música busca tender puentes entre culturas que, aunque a menudo enfrentadas por la geopolítica, comparten una raíz emocional común, tal y como trasladan en una entrevista con Toledodiario.es en la que deslizan que, para ellos, reinterpretar el folclore es un acto de resistencia cultural. "Si la tradición la encierras en un museo, da la impresión de ser algo del pasado intocable que está muerto", explican los músicos.
Al traer melodías antiguas al presente, demuestran que sentimientos como el amor, la añoranza del emigrante o el arrullo de una nana son "universales, sin importar si se cantan en ladino, árabe o galaico", refrenda Gabriel. Esta convicción los ha llevado a investigar repertorios de toda la cuenca mediterránea, los Balcanes y la música celta, y a hacer un recorrido sonoro por la música antigua de las llamadas Tres Culturas, cristiana, judía y musulmana, que "coexistieron" en la capital regional.
Su último trabajo, titulado 'Antología imaginaria', es el fruto de seis años de intensa investigación y experimentación tras los que recogen una selección minuciosa de temas producidos durante un periodo marcado por desafíos técnicos y vitales. Su tercer álbum -tras el homónimo 'Ethnos Atramo' en 2013 y 'Sinagoga del agua' en 2016- se presenta con un eslogan audaz: 'El disco más moderno que se ha hecho de música antigua'.

El camino hacia 'Antología imaginaria' no fue sencillo. El proyecto comenzó poco después de su segundo disco pero se vio interrumpido por repetidos percances tecnológicos que borraron gran parte del trabajo inicial. A esto se sumó la pandemia global, que paralizó la escena cultural y dejó al dúo en una situación de vulnerabilidad, en la que encontraron el apoyo incondicional de su familia.
Ethnos Atramo navega en un escenario de autogestión absoluta. Tras una experiencia fallida con una agencia de management, decidieron retomar las riendas de su futuro artístico. Esta independencia les permite ser fieles a su discurso, aunque ello suponga "suicidios comerciales" como, señalan, lanzar singles de seis minutos en la era de los contenidos efímeros. "Somos dueños de nuestro futuro artístico y profesional, aunque ese camino no esté de acuerdo a los cánones comerciales", afirman.
La "profanación" de lo erudito
El proceso creativo del dúo es meticuloso. No se limitan a versionar temas; investigan la fonética de idiomas que no hablan, como el ruso o el árabe, buscando una pronunciación cercana a la original, aunque Pepa mantenga su acento castellanomanchego como marca de raíz. Para este disco, han rescatado técnicas medievales como el contrafactum, que consiste en hermanar melodías y letras de procedencias distintas, como se aprecia en el tema 'La muerte y el profeta', donde mezclan una endecha sefardí con una melodía andalusí tunecina.
En su música conviven instrumentos acústicos ancestrales con secuencias electrónicas y sonidos de síntesis, creados por Gabriel y acompañados por el timbre limpio y expresivo de Pepa G. Lillo. Utilizan desde percusiones tradicionales como panderos y darbucas hasta instrumentos creados a medida por lutieres que comprenden su visión vanguardista. Un ejemplo es el salterio de arco que Gabriel toca con las uñas y procesa a través de pedales de guitarra eléctrica, o un liraqui griego adaptado con cuerdas de violín.
Esta mezcla musical les ha granjeado críticas de los sectores más puristas e historicistas, a quienes ellos responden con una defensa de la libertad creativa. "Nosotros vamos un pasito más allá, vamos a ser todavía más paganos y más profanos", dicen sobre su decisión de aplicar electrónica a la música antigua, un terreno menos explorado que el del folk convencional.

Contra la IA generativa y en defensa del río Tajo
En la conversación con los artistas, surge una crítica firme hacia la deshumanización del arte. Ethnos Atramo se declara totalmente contrario a la inteligencia artificial generativa. Para ellos, la IA solo reproduce patrones existentes y responde a una necesidad de inmediatez que anula la originalidad. Gabriel, que también es diseñador gráfico, y Pepa, escritora, defienden el valor de lo artesanal: desde la portada del disco hecha a mano hasta la producción sonora grabada sin filtros digitales.
"La nostalgia es una claudicación ante la necesidad de crear cosas nuevas", reflexiona Gabriel, criticando la tendencia actual de reciclar éxitos pasados por miedo al riesgo, así como la proliferación de grupos tributo que no buscan dejar su propia huella musical, "aunque sea pequeña". Su objetivo es la exclusividad del sonido; que cuando alguien escuche diez segundos de una canción, sepa de inmediato que es Ethnos Atramo.
El dúo mantiene un fuerte vínculo con su origen toledano. Un ejemplo destacado de 'Antología imaginaria' es el tema 'Cantar de Mio Tajo', una canción de protesta nacida de una iniciativa de la Real Fundación de Toledo para concienciar sobre el mal estado del río. Utilizando un lenguaje que emula los antiguos cantares de ciego, Pepa escribió una letra que relata cómo la degradación del río afecta a toda la sociedad.
Entre iglesias románicas y grandes plazas
Para Ethnos Atramo, no existen los "bolos alimenticios". Ya sea ante dos personas o ante doscientas, en una pequeña iglesia románica de los Picos de Europa o en la plaza del Ayuntamiento de Toledo, su entrega es la misma. Defienden el directo como una experiencia orgánica, evitando el uso de ordenadores en el escenario y prefiriendo adaptar sus complejas producciones de estudio a versiones vivas y cambiantes.
A pesar de su trayectoria y de haber recorrido la península llevando la bandera de la interculturalidad, confiesan sentir la dificultad de ser "profetas en su tierra", señalando la falta de apoyo de algunas administraciones. Sin embargo, esto no los detiene. Con una visión de "largo recorrido", planean seguir presentando su antología durante los próximos años, convencidos de que su música tiene una vida que trasciende las modas.
En definitiva, Ethnos Atramo representa una forma de entender la cultura como un diálogo constante entre los siglos. En sus canciones, el pasado no es algo que se recuerda con nostalgia, sino una herramienta para entender el presente y construir puentes hacia el futuro, demostrando que, más allá de los discursos políticos divisores, las expresiones artísticas de los pueblos siempre han sabido convivir en armonía.







