Entre la admiración y el “parque temático”: así perciben los visitantes el turismo en Toledo

La pérdida de comercio tradicional o el riesgo de convertir ciudades históricas en atracción son algunos de los debates que sobrevuelan las III Conversaciones sobre Turismo Sostenible que organiza Toledodiario.es el próximo martes 19 de mayo

Toledo recibe cada año millones de visitantes atraídos por su patrimonio, su historia y su imagen de ciudad monumental. Pero entre las calles estrechas del Casco Histórico también emergen preguntas sobre el impacto del turismo, la pérdida de comercio tradicional o el riesgo de convertir ciudades históricas en “parques temáticos”.

Son algunos de los debates que sobrevuelan las jornadas sobre turismo sostenible que organiza Toledodiario.es el próximo 19 de mayo y que también aparecen en la mirada de quienes visitan estos días la capital regional.

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Hay turistas que regresan décadas después y apenas reconocen la ciudad que conocieron; otros descubren Toledo por primera vez desde miles de kilómetros de distancia. Todos coinciden, sin embargo, en algo: la capacidad de la ciudad para impresionar.

“Las ciudades históricas se están convirtiendo en parques temáticos”

Más contundente es el diagnóstico de un grupo de tres amigas procedentes de Barcelona y Granada. Dos de ellas habían estado en Toledo hace 30 años y creen que la ciudad ha cambiado profundamente.

“Todas estas ciudades se están convirtiendo en parques temáticos”, lamentan. “Sales y ves lo mismo: tiendas orientadas al turismo, restaurantes pensados para el visitante… y se pierde la esencia de la ciudad”.

Durante varios días han recorrido prácticamente todos los itinerarios patrimoniales: el Toledo islámico, judío y cristiano, las mezquitas, el Museo de los Concilios y la cultura Visigoda en San Román, la Catedral y otras iglesias históricas del Casco. Incluso asistieron a una misa con rito hispano-mozárabe como parte de la experiencia cultural.

Sin embargo, más allá del patrimonio, lo que más les preocupa es la transformación del comercio tradicional. “Hemos aprovechado esta mañana para ir a la peluquería y la propia peluquera nos decía que ya casi no quedan tiendas del barrio”, cuentan. “Pasa en Barcelona, en Granada y aquí también. Todo acaba orientado al turismo”.

Defienden un turismo “gestionado de otra manera” y reivindican la importancia de seguir comprando en el pequeño comercio para evitar que desaparezca la vida cotidiana de los centros históricos.

En la conversación también aparece Puy du Fou, que aunque reconocen que disfrutaron del espectáculo, cuestionan el trato de animales en este tipo de espectáculos y vuelven sobre la misma idea: “No queremos ciudades convertidas en parques temáticos”.

“Toledo está renaciendo, pero también hay una invasión turística”

Una pareja llegada para pasar apenas un día en Toledo -aprovechando además un cumpleaños- recuerda cómo conocieron la ciudad hace cuatro décadas, cuando todavía eran novios. Antes incluso habían revisitado una película de los años 60 ambientada en una escapada romántica desde Madrid hasta Toledo. El contraste con la ciudad actual, dicen, es enorme.

“Vemos un cambio muy grande”, explican. Observan una ciudad “en obras”, “renaciendo otra vez”, pero al mismo tiempo perciben “esa invasión turística” y una cierta homogeneización global. “Las mismas tiendas, las mismas masas de gente joven y no tan joven de un lado para otro”.

Durante su visita han recorrido cuevas y espacios arqueológicos vinculados al pasado romano y andalusí de la ciudad, y también recuerdan otros enclaves patrimoniales de la provincia, como las villas romanas de Carranque. En su discurso aparece una idea recurrente: el paso del tiempo transforma inevitablemente las ciudades, aunque no siempre de forma amable.

 

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“Hablar de Toledo es no acabar”

Desde Sevilla llega un matrimonio fascinado por la monumentalidad de la ciudad. Su recorrido comenzó en la Puerta de Bisagra y continuó por la Judería, el Alcázar, la Catedral y varias iglesias y sinagogas.

“Es inacabable el álbum de fotos que se puede sacar aquí”, resumen. Ambos destacan especialmente el Alcázar y la reciente rehabilitación de parte de sus espacios, aunque lamenta no haber podido ver el Transparente de la Catedral por las obras.

La gastronomía también ocupa un lugar importante en su experiencia: carcamusas, torrijas, torreznos y mazapán forman parte de una visita que define casi como inabarcable. “Hablar de Toledo es no acabar”, asegura entre bromas y comparaciones inevitables con Sevilla, otra ciudad acostumbrada a convivir con el turismo masivo.

La mirada de quien llega desde el otro lado del mundo

La visión más lejana la aporta Lek, un turista llegado desde Bangkok, en Tailandia, que visita Toledo por primera vez, y su impresión tiene que ver con la imagen visual de la ciudad. “La veo como una ciudad blanca”, explica. “Todos los edificios y paredes se ven blancos y clásicos”.

En apenas medio día ha recorrido algunos de los grandes hitos monumentales: la entrada histórica de la ciudad, el Museo del Ejército en el Alcázar y la Catedral Primada. “Cada lugar es muy bonito”, resume.

Su mirada breve y sorprendida conecta con la capacidad de Toledo para seguir impactando incluso a quienes llegan desde culturas y paisajes urbanos completamente diferentes.

Las voces recogidas coinciden en algo aparentemente contradictorio. Toledo sigue fascinando, pero también empieza a despertar preocupación entre quienes la visitan. La belleza monumental convive con el temor a que la presión turística transforme la ciudad en un escenario pensado únicamente para el consumo rápido del visitante.

Ese equilibrio entre conservación patrimonial, vida vecinal y sostenibilidad turística será precisamente uno de los ejes de debate en las jornadas organizadas por Toledodiario.es el próximo 19 de mayo.

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