El Seprona investiga las denuncias por malos olores y posibles emisiones de un lavadero de cisternas en Seseña

Vecinos y partidos de la oposición reclaman una inspección de las instalaciones y el cierre temporal hasta solucionar el problema, mientras el Ayuntamiento anuncia que la empresa impulsará nuevas medidas para reducir los olores y mejorar el sistema de tratamiento

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha comenzado a investigar las denuncias relacionadas con los malos olores y las posibles emisiones de un lavadero de cisternas industriales situado en Seseña. Las quejas parten de vecinos de la zona y de la formación política Todo por Seseña, que ha trasladado los hechos al instituto armado y reclama una investigación sobre la actividad de las instalaciones.

El problema, en cualquier caso, no es nuevo. Los residentes próximos al lavadero aseguran que llevan años soportando los olores, aunque sostienen que durante los últimos meses los episodios se han intensificado. La situación sería especialmente molesta durante el verano, cuando, según explican, resulta prácticamente imposible mantener abiertas las ventanas o utilizar con normalidad patios y espacios exteriores.

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Fernando, vecino de la zona, asegura que el olor se ha vuelto mucho más frecuente. Según su testimonio, actualmente se percibe prácticamente todos los días y afecta al descanso y a la calidad de vida de quienes viven más cerca de las instalaciones. Asevera que en su trabajo, transportando animales, no huele ese tipo de olores tan fuertes en su propia carga.

Una de las principales preocupaciones trasladadas por los afectados es la posible presencia de ácido sulfhídrico (H₂S). Todo por Seseña sostiene que el fuerte olor a azufre o a “huevos podridos” descrito por los residentes sería compatible con este compuesto y reclama que se realicen mediciones para determinar qué sustancias están presentes en el aire.

"No estamos hablando de una molestia estética o un simple mal olor que se pueda suavizar; estamos ante un gas tóxico que compromete la salud de nuestras familias. Las medidas no pueden ser parches para reducir el impacto, lo que el Ayuntamiento debe exigir de forma inmediata es la eliminación absoluta del foco de contaminación odorífera", declara Verónica Soto, portavoz de Todo por Seseña.

La formación apunta que llevaron al Pleno "este grave problema ambiental" para exigir soluciones contundentes y "el cese de la actividad
contaminante". "Sin embargo, el equipo de gobierno formado por PP y Vox, votó en contra de dicha iniciativa", señala, al tiempo que indica que el Ejecutivo local ha propuesto una medida orientada "únicamente a reducir los olores", una postura que tanto la formación política como los vecinos tachan de "inaceptable e insuficiente".

Representantes de Todo por Seseña frente a los lavaderos

También comparte este testimonio Luis de la Villa, vecino de la zona, que reclama actuaciones para determinar el alcance de las posibles emisiones. De la Villa, ingeniero técnico industrial y técnico en prevención de riesgos laborales, señala en estas instalaciones lavan distintas compuestos y elementos, por lo que es "difícil estabilizar la depuradora".

En este sentido, apunta que en su trabajo está acostumbrado a hacer mediciones de contaminantes químicos en industria y cuestiona las que se habrían llevado a cabo en este empresa -a cuyos resultados no ha tenido acceso este medio-. "Se les va de márgenes y empieza a generar pues gases y vapores. En su momento les hicieron un requerimiento para que los tanques que hay abiertos estuvieran tapados y sellados... En verano es insufrible, el olor es nauseabundo", explica.

"En lugar de realizar una inspección sorpresa por parte de un organismo público independiente de medio ambiente, la medición fue programada de mutuo acuerdo con la propia empresa. Sé perfectamente que estas mediciones preavisadas permiten a las empresas realizar tratamientos de choque temporales o frenar las actividades ruidosas y odoríferas justo el día del control para falsear el resultado real", advierte.

Denuncian "falta de controles y transparencia"

A las denuncias vecinales se suma también la posición del PSOE de Seseña -partido que estaba en el gobierno cuando se concedió actividad a estos lavaderos-. El concejal socialista Cándido Guerra critica la gestión que, a su juicio, está realizando el actual equipo de gobierno y reclama mayor transparencia sobre la actividad del lavadero.

“Algo huele mal, y no solo las cisternas”, afirma Guerra al comienzo de un vídeo difundido por el PSOE local, en el que señala las instalaciones del lavadero como origen de “muchísimas molestias” para los vecinos de Seseña Nuevo.

El concejal socialista asegura que durante la anterior legislatura se realizó un seguimiento de la actividad mediante distintas inspecciones. Según explica, participaron técnicos municipales y técnicos medioambientales de la Junta, además de servicios encargados del control de vertidos y la Policía Local.

Guerra sostiene que ese seguimiento tenía como objetivo “garantizar la seguridad” de la actividad y de los vecinos. El PSOE contrapone esa actuación a la gestión del actual equipo de gobierno y acusa al PP y Vox de haber favorecido la actividad de la empresa durante los tres años de legislatura.

En concreto, Guerra afirma que el Ayuntamiento habría permitido la ampliación de la actividad mediante un “alquiler tácito” de una parcela municipal, una acusación que el PSOE vincula con un supuesto incremento de la clientela del lavadero. El concejal pregunta qué actuaciones se han realizado desde el Gobierno municipal “por los vecinos y vecinas de Seseña”.

La crítica socialista se extiende también a la gestión de la información. Guerra acusa al equipo de gobierno de "mantener una falta de transparencia" que, según sostiene, se habría manifestado en otros asuntos municipales. “Hemos pedido documentación y no se nos ha entregado”, afirma en referencia al expediente relacionado con el lavadero.

El alcalde reconoce las molestias y anuncia actuaciones

Por su parte, el alcalde de Seseña, Jaime de Hita, no niega la existencia del problema de olores. De hecho, asegura que el Ayuntamiento conoce la situación desde hace años y que es consciente de que la ubicación del lavadero, próxima a las viviendas, hace que las molestias afecten directamente a los vecinos.

“Somos muy conscientes de esta actividad y de las posibles molestias que origina”, afirma el regidor, que recuerda que las instalaciones llevan más de 20 años funcionando en el municipio. Según explica, el Ayuntamiento lleva aproximadamente dos años trabajando con la empresa en una solución concreta, antes incluso de las últimas protestas vecinales.

De Hita también apunta a que los episodios de olor suelen ser más intensos durante los meses de verano. “Sí sabemos que históricamente los veranos son más duros para los vecinos que otras épocas del año”, señala. A su juicio, el problema se percibe más cuando las viviendas permanecen abiertas y por las propias condiciones de funcionamiento de este tipo de instalaciones durante los meses de calor.

La posición del Ayuntamiento difiere, sin embargo, de la de los vecinos y la oposición en relación con los controles realizados. El alcalde asegura que el Consistorio ha colaborado con distintas inspecciones y que los parámetros analizados hasta ahora han resultado favorables.

“Siempre han salido dentro de los parámetros”, afirma en referencia a las mediciones de calidad del agua resultante del proceso de depuración. También asegura que se han solicitado y acompañado inspecciones de la Consejería de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, cuyos resultados, según explica, han sido igualmente "favorables".

Pero el propio alcalde admite que esos resultados no han acabado con las molestias. “Por encima de los papeles, a nadie de los que viven allí y de los que nos preocupamos por este asunto se nos puede pasar por alto que oler huele y, como mínimo, es molesto”, sostiene.

De Hita afirma además que el Ayuntamiento no dispone de ningún estudio complementario que permita determinar si esos olores pueden estar provocando un perjuicio para la salud. “No lo sabemos, pero como mínimo es molesto”, señala.

Un nuevo sistema para tratar los olores

La solución en la que el Ayuntamiento ha depositado buena parte de sus esperanzas es el nuevo sistema de tratamiento que prepara la empresa responsable del lavadero. Según informó el Consistorio, Lavaderos Europa sustituirá el sistema de aireación convencional por otro basado en oxígeno puro al 100%.

De acuerdo con la información técnica facilitada por la empresa al Ayuntamiento, el nuevo sistema permitirá mejorar el tratamiento de la materia orgánica y reducir la generación y propagación de los compuestos responsables de los malos olores. La capacidad de suministro de oxígeno pasará de 40 a 120 kilogramos por hora.

El alcalde explica que la obra civil necesaria para instalar el nuevo depósito comenzará en septiembre, aunque todavía no hay una fecha cerrada para la llegada del equipamiento especializado. El plazo definitivo dependerá, según señala, del suministro de estos equipos.

“Tengo bastante esperanza, pero también la cautela y la vigilancia de si funciona definitivamente”, añade el alcalde, que advierte de que esperará a comprobar el resultado antes de dar el problema por solucionado. Si la medida no resulta suficiente, el consistorio asegura que reclamará nuevas actuaciones a la empresa.

Los vecinos reclaman el cierre temporal

Mientras esperan una solución, algunos vecinos han planteado la posibilidad de que la actividad sea cerrada temporalmente hasta que se determine el origen de los olores y se garantice que no existen riesgos para la población.

El alcalde considera que el Ayuntamiento no puede adoptar una decisión de ese tipo sin una base documental que la justifique. “No tengo el poder, el documento o ningún tipo de inspección que me avale que pudiera realizar un cierre”, explica, recordando además que no es competencia municipal llevar a cabo una actuación así.

Por el momento, el Seprona confirma a este medio que ha comenzado a investigar las denuncias, aunque las actuaciones se encuentran en una fase inicial. Su trabajo podría servir para aclarar una de las principales incógnitas del caso: si los olores denunciados tienen su origen en alguna emisión concreta de la actividad y si existe algún incumplimiento ambiental.

El Ayuntamiento, mientras tanto, pide tiempo para comprobar el funcionamiento del nuevo sistema. El alcalde asegura que ha trasladado a los vecinos la necesidad de esperar uno o dos meses después de su puesta en marcha para comprobar si realmente supone una solución. “Yo me voy a poner al lado de los vecinos y estoy trabajando para que los vecinos no tengan molestias”, afirma.

La empresa responsable de las instalaciones ha sido contactada para conocer su versión sobre las denuncias, las inspecciones y las nuevas medidas anunciadas, pero no ha respondido hasta el momento.

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