El Ministerio de Cultura ha licitado los trabajos para la rehabilitación tres históricas vidrieras del Monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo. Datan del siglo XV y tienen “roturas y deformaciones” provocadas por la acción del viento.
Están ubicadas en la fachada sur y se trata de las vidrieras de Santa Clara, San Francisco y San Pascual, tal y como recoge el anuncio de licitación de la Junta de Contratación del Ministerio de Cultura publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Las empresas interesadas en llevar a cabo este proyecto de mantenimiento y restauración para la preservación de las vidrieras pueden presentar sus ofertas hasta el 22 de junio. El presupuesto base de licitación es de 105.000 euros.
Estas piezas de gran valor forman parte del conjunto de vitrales del templo toledano, Bien de Interés Cultural (BIC) y uno de los más emblemáticos de la ciudad. Las tres figuras representan los pilares de la Orden Franciscana. Al estar en la zona sur, reciben una gran cantidad de luz natural, con el objetivo de bañar de luminosidad el interior del edificio gótico.
Porque fueron estos santos quienes inspiraron a la reina Isabel de Castilla para ordenar la construcción del Monasterio de San Juan de los Reyes como futuro panteón real, confiando su traza al arquitecto Juan Guas.

La importancia de estas composiciones quedó inmortalizada en el siglo XIX a través de la serie editorial ‘Monumentos Arquitectónicos de España’, pero dada su antigüedad y su exposición directa a las inclemencias meteorológicas, el conjunto vidriero ha querido importantes proyectos de mantenimiento.
También hay "suciedad generalizada"
Según detalla la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Cultural, los daños que sufren las vidrieras se deben a la alteración del tinglado de plomo y a la falta de varillas de refuerzo, con “colapso” del registro inferior de Santa Clara y de los vitrales de San Francisco y San Pascual.
Junto a ello, este departamento ha apreciado “suciedad generalizada” en forma de depósitos de contaminantes ambientales, detritus de aves, y salpicaduras o manchas de intervenciones antiguas.

Aprovechando la necesidad de intervenir en estos vitrales, el proyecto prevé igualmente evaluar el estado de conservación del resto de vitrales de la iglesia para documentarlas gráficamente, así como identificar patologías y definir futuras necesidades de conservación y restauración.
En el documento base de licitación, el Ministerio señala que en todo momento se respetarán los principios de mínima intervención, retratabilidad y estabilidad de los productos, sin alterar sus características físicas y estéticas.
La naturaleza de la intervención hace preciso, añade, que para la prestación de este servicio se contrate a una empresa especializada en la conservación y restauración del Patrimonio Cultural.













