La Plaza Mayor apenas llevaba unas horas abierta al público cuando comenzaron los primeros comentarios sobre su nueva imagen. Mientras algunos vecinos recorrían el espacio recién remodelado, un hostelero resumía el sentir de buena parte del sector: "Hay cosas que cambiar".
Tres días después de la retirada del vallado, el Ayuntamiento de Toledo ha abierto la puerta precisamente a introducir ajustes en la actuación ejecutada, después del malestar expresado tanto por hosteleros como por vecinos.
Según avanzó este lunes ABC Toledo, el Gobierno municipal está manteniendo contactos con los establecimientos afectados para celebrar una reunión en los próximos días y analizar posibles modificaciones en la configuración de la plaza.

De las dudas vecinales al malestar de los hosteleros
Antes incluso de concluir oficialmente las obras, la Asociación de Vecinos Iniciativa Ciudadana ya trasladó en el Consejo de Participación del Casco Histórico sus dudas sobre varios aspectos del proyecto: la plataforma elevada destinada a las terrazas, el tratamiento de uno de los árboles existentes, la restauración de la fuente o el diseño definitivo de las pérgolas.
Con la plaza ya abierta y las terrazas preparándose para volver a instalarse, las críticas se han extendido también a los establecimientos hosteleros, que consideran que la nueva distribución del espacio "dificulta" el funcionamiento de sus negocios y lamentan no haber participado en el diseño de una actuación que afecta directamente a su actividad.
Una remodelación que ya cambió sobre la marcha
La actuación, financiada con fondos europeos Next GenerationEU dentro del proyecto 'Toledo, Ciudad Creativa', fue adjudicada por algo más de 390.000 euros y durante su ejecución ya experimentó una modificación del contrato.
El Ayuntamiento justificó entonces esos cambios por la necesidad de adaptar el proyecto a circunstancias detectadas durante la obra. Entre otras cuestiones, se sustituyeron las pérgolas inicialmente previstas por otra estructura, se modificó parte de la cimentación y se introdujeron variaciones en el mobiliario urbano.
Ahora, con la actuación terminada y abierta al uso ciudadano, el Gobierno municipal estudia la posibilidad de introducir nuevos ajustes como respuesta a las críticas surgidas tras conocerse el resultado final.
El PSOE habla de una "rectificación"
La apertura de este proceso de diálogo ha provocado también la reacción del Grupo Municipal Socialista, que considera que el Gobierno de Carlos Velázquez está rectificando una actuación ejecutada "de espaldas a vecinos, comerciantes y hosteleros".
La concejala, Alicia Escalante, sostiene que el Ayuntamiento "no" recabó la opinión de los colectivos afectados antes de ejecutar una remodelación de cerca de 400.000 euros.
También cuestiona, entre otros aspectos, la sustitución del pavimento de canto rodado por una superficie de hormigón, la accesibilidad de algunos elementos, la "escasez" de sombra, el tratamiento de la fuente y la eliminación de las plazas de carga y descarga.











