El Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) ha publicado el visto bueno ambiental a dos nuevas granjas de vacas el término municipal de Menasalbas, en la comarca de los Montes de Toledo, y en plena zona de dispersión del águila imperial ibérica y del lince ibérico, especies en peligro de extinción.
El municipio, de unos 2.500 habitantes, destaca por su rica herencia histórica, por su entorno natural de bosque mediterráneo y tiene además una fuerte tradición ganadera.
Ambos proyectos, firmados por promotores particulares diferentes y con ubicación en parcelas y polígonos también distintos, suman en total 1.700 cabezas de ganado vacuno en régimen intensivo, y prevén la generación de más de 10.000 toneladas de estiércol.
La primera resolución analiza un proyecto de cebo intensivo para 500 animales, determinando que no requiere una evaluación ordinaria por su impacto limitado. El segundo documento aborda una instalación de mayor escala, diseñada para 1.200 cabezas de ganado, lo que exige un procedimiento de evaluación ambiental más riguroso.
Ambos textos especifican aspectos técnicos sobre la gestión de residuos, el suministro de agua municipal y las normativas de bienestar animal aplicables, en ambos casos con especial incidencia en la protección del águila imperial. Asimismo, se establecen medidas preventivas para proteger los recursos hídricos, el patrimonio cultural y la calidad del aire en la zona.
Concretamente, en el primer proyecto, el promotor es Carlos Sánchez-Román Serrano. Esta explotación está diseñada para albergar un total de 500 animales en el paraje conocido como ‘Rubiales’. En el segundo caso, el promotor es Javier Vaquero Gutiérrez t consiste en una explotación para un total de 1.200 animales en el paraje ‘Chevarrías’. Ambos actúan con el Ayuntamiento de Menasalbas como órgano sustantivo.
Las resoluciones solo mencionan al águila imperial, no al lince
La cuestión es que en ambos proyectos la protección del águila imperial se aborda de manera similar debido a que las dos explotaciones se sitúan en su zona de dispersión. No obstante, en ninguno de ellos se menciona al lince ibérico, aunque Menasalbas es zona de esparcimiento y cría de esta especie, según el Gobierno de Castilla-La Mancha.
Pero la Consejería de Desarrollo Sostenible establece en sus resoluciones que las dos granjas deben ajustarse al Plan de Recuperación únicamente el águila imperial, sin referencias al lince ibérico.
Se limita a afirmar que para facilitar el paso de la fauna silvestre u para evitar daños a estas aves, los vallados perimetrales deben cumplir requisitos específicos: no pueden tener alambre de espino ni elementos cortantes o punzantes, la separación entre hilos verticales debe ser de al menos 30 centímetros, y entre los hilos horizontales en contacto con el suelo debe ser de al menos 20 centímetros.
En cuanto al calendario de obras, en el caso del proyecto de 1.200 animales cabezas de ganado, se especifica que se procurará ejecutar las obras fuera del periodo reproductor de las aves para minimizar las molestias.
Otro aspecto clave es la calidad del aire. En ambos proyectos se ve afectada principalmente por la emisión de gases derivados de la actividad ganadera, el polvo generado por la maquinaria y los olores procedentes del estiércol. Debido a estas emisiones, ambas explotaciones se incluyen en el catálogo de actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera, aunque con diferentes niveles de exigencia según su tamaño.
Así, el proyecto de 500 animales está sujeto simplemente a una notificación previa a la Dirección General de Calidad Ambiental; mientras que el de 1.200, al superar las 600 cabezas, requiere una autorización específica.
Gestión del estiércol
Por otra parte, la gestión de los excrementos es la causa principal de molestias por olores de este tipo de instalaciones. Por eso, las medidas correctoras incluyen que el estiércol debe retirarse de las naves cada semana para evitar acumulaciones prolongadas; su transporte debe hacerse en vehículos estancos e inodoros; y se prohíbe expresamente el movimiento de estiércol en días de viento intenso o cuando la dirección del viento sople hacia la población.
En cuanto a la generación de polvo y partículas en suspensión durante las fases de construcción y la posterior explotación, se establece que se limite la velocidad de la maquinaria a un máximo de 20 kilómetros por hora, realizar las descargas de materiales a la mínima altura posible y utilizar silos estancos para la descarga del pienso.
A pesar de estos factores, las resoluciones consideran que el impacto es “limitado” y “compatible con el medio” debido a la alta capacidad de dispersión atmosférica del entorno y a que las instalaciones mantienen una distancia de más de 1,2 kilómetros respecto al núcleo urbano.









