De Talavera a Buchenwald: el viaje de las alumnas que rescataron la voz silenciada de mujeres deportadas a los campos nazis

Un grupo de estudiantes del IES Juan Antonio de Castro ha participado en un proyecto que ha combinado la investigación histórica de mujeres republicanas deportadas y un viaje a este campo de concentración. "No es lo mismo estudiarlo en un libro que estar en el lugar donde ocurrió"

Cecilia, Manuela, Lucía, Vera y Luis, estudiantes del IES Juan Antonio de Castro de Talavera de la Reina, han vivido una experiencia que ha trascendido lo puramente académico con su participación en el Proyecto Buchenwald, una iniciativa educativa para combatir el olvido y conectar a las nuevas generaciones con la historia democrática.

La propuesta, enmarcada en el programa educativo internacional 'Buchenwald-Mauthausen-Neuengamme: Deportadas, memoria histórica y educación en derechos humanos', ha permitido a este grupo de estudiantes de 4º de ESO y de 1º de Bachillerato profundizar en la realidad del exilio republicano español y la deportación a los campos de concentración nazis.

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Coordinado por los docentes Marcos Iniesta y Marina Ludeña, el proyecto ha combinado una fase de investigación histórica sobre mujeres republicanas deportadas y un viaje al campo de concentración de Buchenwald, en Alemania, donde asistieron entre el 10 y el 13 de abril, coincidiendo con el aniversario de su liberación. Allí participaron en diversos actos conmemorativos junto a miembros de la Amical de Mauthausen y familiares de deportados españoles.

Cuenta además con una dimensión personal puesto que la docente Marina Ludeña es bisnieta de Ángel Gallardo Esteban, un jornalero de El Carpio de Tajo que, tras la Guerra Civil española, fue deportado al campo de Neuengamme -el mayor campo nazi en el noroeste de Alemania-.

Los cinco estudiantes comenzaron el pasado mes de enero a hacer diversas actividades formativas y encuentros con especialistas y familiares de deportados republicanos. Posteriormente, centraron la investigación en mujeres republicanas deportadas a los campos nazis, particularmente al campo de Ravensbrück, principal centro de internamiento femenino del régimen nazi.

Durante meses, han conocido la realidad que sufrieron figuras como Neus Catalá, Constanza Martínez Prieto o Luisa Fragua, que participaron en la resistencia antifascista y sufrieron persecución, prisión y deportación.

Para las alumnas participantes, descubrir estas historias ha supuesto una experiencia transformadora. Cecilia, una de las estudiantes implicadas en el proyecto, destaca el impacto que le produjo conocer la trayectoria de Luisa Fragua, quien participó en misiones de resistencia incluso en condiciones extremas de salud y embarazo. "Te das cuenta de que los derechos que tenemos hoy no han salido solos, sino que hay gente que ha luchado muchísimo por ellos", afirma.

Los derechos que tenemos hoy no han salido solos, sino que hay gente que ha luchado muchísimo por ellos"

"No es lo mismo estudiarlo en un libro que estar en el lugar donde ocurrió"

La experiencia vivida en Alemania ha dejado una profunda huella emocional en el grupo. Lucía, otra de las alumnas participantes, reconoce que el viaje trascendió completamente la idea de una excursión escolar convencional. "Lo tratamos con muchísimo respeto. Cuando entras allí y ves lo poco que queda, sientes una angustia enorme", explica. "No es lo mismo estudiarlo en un libro que estar en el lugar donde ocurrió".

Las alumnas consideran que el proyecto ha servido también para romper el silencio histórico que durante años rodeó la deportación republicana española. "Ha sido un tema tabú durante mucho tiempo", señala Lucía. "Ahora podemos hablar de ello y entender realmente lo que pasó".

La importancia de este aprendizaje reside también, según las alumnas, en la divulgación. Manuela destaca que el fin último es que "todo el mundo lo conozca, que todo el mundo sepa realmente lo que pasó, que escuche las historias reales que nos contaron".

Viaje del alumnado y docentes del IES Juan de Castro de Talavera de la Reina campo de concentración de Buchenwald, en Alemania / Imagen cedida

"Ha sido un poco duro descubrir la vida de estas mujeres, lo que más destacaría es la valentía de haber intentado luchar contra una ideología entera que buscaba matarlas por sus ideas", señala Luis, otro de los alumnos participantes, que resume una de las ideas que más se repitieron durante el proyecto citando una frase escuchada a su profesor: "La historia no se repite, pero rima".

Para el alumnado, comprender cómo se construyeron los discursos de odio en el pasado resulta fundamental para detectar dinámicas similares en el presente. En este sentido, resalta la importancia de "recordar a nuevas generaciones lo que puede ocurrir que cualquier idea se lleva al extremo".

Educación contra discursos extremistas y bulos

Por su parte Vera, otra de las estudiantes implicada en este proyecto, que  lamenta el aumento de mensajes racistas, homófobos y revisionistas entre algunos sectores jóvenes y considera imprescindible fortalecer el conocimiento histórico para evitar repetir errores del pasado. "Tenemos que conocer mejor la historia porque si no vuelve a suceder", afirma.

Además de abordar la represión sufrida por los republicanos españoles, el proyecto también ha explorado la persecución de otros colectivos víctimas del nazismo, como el pueblo gitano, reforzando así una mirada amplia sobre las consecuencias del odio y la intolerancia.

El componente educativo de la iniciativa no se limita al estudio del pasado. Tanto los docentes como el alumnado subrayan la necesidad de relacionar esta memoria histórica con los desafíos actuales, especialmente ante el auge de discursos extremistas y bulos difundidos a través de redes sociales.

"Consideramos que es un proyecto muy necesario en los tiempos que corren para que el alumnado no caiga en bulos y entienda la importancia de defender los derechos humanos", explica por su parte Marcos Iniesta, uno de los coordinadores del proyecto.

El viaje, apunta Iniesta, lo han hecho desde el IES Juan Antonio Castro de Talavera en colaboración con la Amical de Mauthausen y otros campos. También recibieron una ayuda de la Secretaria de Estado de Memoria democrática.

Sustituir la "cultura del silencio por la del orgullo"

Durante la estancia, los estudiantes realizaron una ofrenda floral en el monumento dedicado a los republicanos españoles y leyeron un discurso en homenaje a las víctimas, en el que reivindicaron como " un acto de justicia y memoria el hecho de reconocer las diferentes realidades de las mujeres antifascistas deportadas". "Queremos sustituir la cultura del silencio por una cultura del orgullo, reivindicando su lucha, sus vidas y la herencia de libertades y democracia que nos legaron", añadieron.

 

Muchos de aquellos deportados fueron identificados en los campos nazis mediante un triángulo azul con la letra 'S' de Spanier (español), distintivo reservado a los considerados apátridas por el régimen nazi después de que el franquismo les negara oficialmente la nacionalidad española.

Ese símbolo se convirtió también en uno de los elementos centrales del proyecto educativo. Durante las presentaciones realizadas por el alumnado, las estudiantes portaron pañuelos con el triángulo azul y la letra 'S' como forma de reivindicar la memoria de quienes quedaron desprotegidos y condenados al olvido durante décadas.

Presentación del Proyecto Buchenwald por parte del alumnado y los docentes del IES Juan Antonio de Castro de Talavera de la Reina / Imagen cedida

El proyecto concluyó recientemente con una jornada de presentación en el salón de actos del instituto, donde el alumnado compartió sus investigaciones y experiencias ante la comunidad educativa y familiares de deportados. Se celebró el 5 de mayo, fecha establecida como el día oficial de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos, y a todas las víctimas del nazismo de España.

Para Marina Ludeña, ver a las estudiantes transmitir lo aprendido ha supuesto uno de los momentos más emocionantes de toda la iniciativa. “Ha sido una maravilla realizar este proyecto junto a las alumnas y también junto a familiares de otros deportados, porque te hace sentir que no estás solo y que la memoria sigue viva”, señala.

"Queríamos dar a conocer todas esas voces que han sido silenciadas durante la historia", explica Ludeña sobre el proyecto, que ha abordado "contenidos que muchas veces quedan al final del currículo y no se trabajan con el tiempo y la profundidad que merecen".

Con esta iniciativa, el centro educativo reafirma su compromiso con una educación en valores democráticos, demostrando que la memoria histórica no es un concepto lejano, sino un pilar fundamental para construir una ciudadanía consciente y crítica ante los retos del siglo XXI.

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