Diez años, más de 250 programas y alrededor de 2.500 testimonios. Son las cifras que resumen la trayectoria de 'Héroes Anónimos', el espacio de Castilla-La Mancha Media presentado por el periodista Julián Cano que, desde 2016, se ha convertido en un altavoz para contar historias de superación y poner rostro a personas, asociaciones y colectivos que trabajan por una sociedad más justa y solidaria en la región.
El programa nació ligado al deporte. Cano, que se incorporó a la televisión pública regional en 2001 como presentador de informativos y coordinador de Deportes, recibió en 2015 la oportunidad de poner en marcha un nuevo formato que inicialmente centró sus contenidos en historias de superación vinculadas al ámbito deportivo.
"Pusimos el listón muy alto", recuerda el periodista. Tras aquella primera temporada, el equipo decidió ampliar el foco y abrir el programa a historias sociales, de actualidad y a realidades que, en muchas ocasiones, permanecen alejadas de los grandes focos.
Desde entonces, por 'Héroes Anónimos' han pasado miles de personas. Algunas de esas historias han quedado especialmente grabadas en la memoria de Cano.
Juan Ramón Amores, una década de superación frente a la ELA
Entre ellas está la de Juan Ramón Amores, alcalde de La Roda (Albacete), que hace diez años utilizó precisamente la ventana que le ofrecía el programa para hacer público que padecía ELA.
"Es uno de los héroes que siempre tendré en mi memoria", reconoce Cano, que ha podido comprobar durante estos años cómo ha evolucionado la enfermedad y, al mismo tiempo, cómo Amores ha seguido afrontando cada día con determinación.
"Eso te da un auténtico aprendizaje y una lección de vida", afirma el periodista, convencido de que esa es una de las grandes enseñanzas que le han dejado los más de 2.500 testimonios recogidos durante esta década.
Otro de esos relatos fue el de Sergio, un joven conquense con autismo y ceguera que viajó junto a su hermano en una bicicleta tándem hasta África para volver a encontrarse con Mati, una profesora que había sido importante durante su infancia.
Cano recuerda especialmente una respuesta que recibió de Sergio durante una de las galas del programa. Ante una pregunta aparentemente sencilla —"¿Cómo estás?"—, el joven contestó con dos palabras: "Soy feliz".
"Era una persona sencilla, humilde, que nunca ha visto la luz y que, sin embargo, con esas dos palabras transmitió lo que para muchas personas con discapacidad es la felicidad", recuerda.
También permanece en su memoria la historia de Ricardo Pedraza, un joven con glaucoma que, después de varios accidentes y de perder la visión, encontró en el deporte de alta competición una nueva forma de afrontar su vida.
Basilisa y una conversación sobre la muerte
Entre los testimonios que más han marcado al programa está también el de Basilisa, una mujer enferma de cáncer que recibió cuidados paliativos en su domicilio familiar de El Casar, en Guadalajara. Su historia permitió abordar una realidad de la que todavía cuesta hablar con naturalidad: la muerte.
"Con su testimonio normalizó la muerte, algo que no es fácil en una sociedad occidental. Y supo dignificar también a los profesionales de cuidados paliativos", explica Cano.
El desenlace de aquella historia fue especialmente emotivo. Una semana antes de la emisión, la hija de Basilisa se puso en contacto con el equipo para comunicarles que su madre probablemente no llegaría al fin de semana.
El equipo decidió entonces adelantarle una copia del programa para que pudiera verlo en casa antes de su emisión en televisión. "Y esa misma noche se marchó", recuerda Cano.
Un aprendizaje también para quienes están detrás de la cámara
Durante estos diez años, el periodista reconoce haber recibido tantas lecciones como las que esperaba transmitir a través de la pantalla. Para Cano, acercarse a personas con situaciones vitales tan diferentes ha supuesto “un auténtico aprendizaje”. Una experiencia que también ha condicionado su manera de entrevistar y de acercarse a las personas con discapacidad.
Su premisa es clara: evitar el paternalismo y normalizar las situaciones. "Son solo personas con otras capacidades. Buscamos normalizar, que se sientan a gusto, tranquilos, que expresen lo que ellos sienten dentro de su discapacidad", explica.
Ese planteamiento se ha convertido en una de las señas de identidad del programa: colocar a la persona y su historia por delante de la etiqueta.
61 premios y una temporada 22 que ya está en el horno
El trabajo realizado durante estas 21 temporadas también ha recibido un amplio reconocimiento. ‘Héroes Anónimos’ acumula 61 premios periodísticos y televisivos, entre ellos un Premio Iris de la Academia de Televisión y un galardón de la Fundación Telefónica.
Este último reconoció un reportaje sobre la Fundación Kirira, entidad de Tomelloso que trabaja para combatir la mutilación genital femenina, tanto en África como entre niñas de origen africano que viven en Castilla-La Mancha.
El programa también ha recibido reconocimientos del Grupo Español de Pacientes con Cáncer, el premio ‘Carmen Goes’ del Gobierno de Melilla, tres distinciones 'Supercuidadores' y el Premio Nacional ONCE 'Solidarios 2016'.
A ellos se suman los reconocimientos de entidades como Afibrovi, Acepain, Asmicrip, el Gobierno de Castilla-La Mancha, la Diputación de Guadalajara o Aidiscam.
Mientras el programa celebra su décimo aniversario, el equipo prepara ya la temporada número 22, que volverá a recorrer Castilla-La Mancha para poner el foco en historias y colectivos de la región.
Entre los próximos contenidos habrá espacio para la cultura tradicional de Guadalajara, las adicciones entre las mujeres -una realidad que, según Cano, es cada vez más frecuente-, la violencia machista y una enfermedad rara como la ataxia.
También se abordará la recuperación y conservación de los molinos de Castilla-La Mancha, dando voz a las personas que trabajan para mantener vivo este patrimonio.
La nueva temporada incluirá además un capítulo dedicado a la Filarmónica Beethoven de Campo de Criptana, que celebra su 175 aniversario, y otro centrado en la labor de Cruz Roja, que alcanza los 162 años.
Los 'héroes anónimos' que están detrás del programa
Cano insiste en que la historia de 'Héroes Anónimos' no puede explicarse únicamente a través de su presentador. Detrás de las cámaras hay un equipo que ha sostenido el programa durante una década.
Entre ellos está Né Producciones, de Villamalea, y su director y realizador, Etxabi, junto a Rosendo, Mireia y Álvaro. También Raquel Salinero, que acompaña a Cano en pantalla, y profesionales como Alba Soledad Moya, María Delgado, Cristina Castellanos, Cristina Rodríguez, Laura Monedero o Eva Ramos, que han formado parte de las distintas etapas del formato.
Diez años después de aquel primer programa, 'Héroes Anónimos' mantiene así su esencia: salir a buscar historias que no suelen ocupar los grandes titulares, escuchar a quienes tienen algo que contar y convertir sus experiencias en un relato colectivo sobre Castilla-La Mancha.
De Juan Ramón Amores a Basilisa; de las personas con discapacidad a quienes luchan por conservar un molino, combatir la violencia machista o erradicar una práctica como la mutilación genital femenina. Más de 2.500 testimonios después, el programa encara su temporada 22 con la misma premisa con la que comenzó: dar voz a quienes, desde el anonimato, ayudan a construir una sociedad mejor.










